Desde hace décadas las grandes boxer de BMW son las trail de alta cilindrada con más éxito en el mercado, de hecho, se han convertido en una referencia para muchos otros modelos, que han intentado situarse en una posición tan centrada como ella en el segmento. La BMW R 1300 GS, cuya ficha técnica tienes en este enlace, ha supuesto un cambio realmente importante respecto a la anterior generación de las 1250, especialmente en lo que se refiere a la mecánica, pero no sólo en ello.
No se ha tratado de una simple renovación, sino de un cambio total de su estructura, que afecta a motor y parte ciclo, y que incluso se extiende a su carácter. Podríamos decir que el nexo de unión entre lo anterior y lo actual es su motor boxer refrigerado por agua con transmisión secundaria por cardan. Ahora tiene más cilindrada y potencia, llegando a los 145 CV, y junto a ello se ha logrado reducir su tamaño y longitud, permitiendo que sea todavía más compacto al reubicar bajo el motor la caja de cambios.
Nuevo concepto
También se ha cambiado por completo la estructura del chasis, que hasta ahora había sido siempre tubular de acero, y ahora es una doble viga fundida del mismo material, con un subchasis de aluminio. Podría decirse que como en otras generaciones todo había cambiado para que pareciese que nada lo había hecho, pero en realidad no ha sido así. Dejando a un lado que hasta el aspecto es diferente, con su faro afilado y su depósito que se derrama hacia atrás, se trata de una moto que tiene un mayor espíritu deportivo, pero manteniendo su enorme polivalencia.
Su posición de es la que esperas en una trail con la que deberías hacer muchos kilómetros, sin estrecheces, con espacio para dos y equipaje, pero que no asusta por su volumen cuando te encuentras sobre ella. Además, es fácil de maniobrar gracias a una zona central bien diseñada y un peso situado bajo. El ancho manillar te permite un buen control de la moto, que, a pesar de sus más de 250 kg, se maneja de maravilla cuando avanza, combinando confort con estabilidad y una buena agilidad, tanto en carretera como cuando sales de ella.
Particular
Su sistema Telelever está especialmente indicado para una moto como esta con largos recorridos de suspensiones, ya que permite un ajuste relativamente blando sin que haya grandes transferencias de peso en las frenadas, algo que aumenta la comodidad y también la sensación de control en las curvas, a lo que se suma que puedes frenar con la moto inclinada sin levantamientos parásitos. Es una moto que transmite confianza inmediatamente al circular en carretera entre curvas a buen ritmo, algo que se combina con un motor que tiene empuje desde abajo, como siempre, pero que además ha ganado brío arriba.
Puedes ir en carretera apurando marchas con el motor alto de vueltas o ronroneando en un camino de grava sin agarre, y el boxer acelera siempre con contundencia desde cualquier régimen, prácticamente desde el ralentí. El cambio tiene tanto asistente como sistema ASA automatizado como opciones, con una operación manual que sigue siendo algo tosca. La función de frenada integral que distribuye la presión entre los dos trenes, hace que se pierda un poco de tacto y sensibilidad en la dosificación del freno delantero, pero hay potencia y, al igual que con el tacto del acelerador, el modo elegido cambia la repuesta del acelerador.
Con su peso en el campo hay que tener un cierto respeto en lugares complicados con las inercias y las irregularidades del terreno, aunque como ya ocurría, la nueva versión es un verdadero “panzer”, que acabar pasando por cualquier lugar gracias a su motor. Un aspecto a considerar, es que el precio inicial de la moto, que ya es elevado, aumenta considerablemente con las opciones, algunas de ellas como la ampliación electrónica o la regulación electrónica de las suspensiones, casi imprescindibles.












