Prueba de la Kawasaki KX 85 2014

En la renovada gama de cross de Kawasaki destaca el ilusionante resurgir de la pequeña KX 85 2014. Una buena máquina para sembrar y ver brotar afición al motocross en los más pequeños
M. Abelenda / Fotos: Jaime De Diego -
Prueba de la Kawasaki KX 85 2014
Prueba de la Kawasaki KX 85 2014

Además de ilusionante, la actualización de la KX 85 nos parece sobre todo sorprendente, pues dábamos por hecho que las marcas japonesas ya no se «manchaban las manos» en motos con mecánicas de 2T. Pero éstos todavía hegemonizan el segmento de las motos infantiles, gracias a sus inherentes cualidades: ligereza, sencillez mecánica, bajo coste de adquisición y mantenimiento, etc. En Kawasaki lo han entendido así y por ello se han puesto manos a la obra para recuperar crédito en la categoría de las «ochenta y cinco», ésa en la que años atrás el verde fue un color dominante.

Cambios esperados

Bastante terreno y tiempo debía recuperar Kawasaki en su máquina infantil, que se había quedado rezagada con respecto a la competencia, y por puro descuido propio, ya que la KX 85 apenas había evolucionado desde su aparición en 2001. Aquel año su propulsor de 80 centímetros cúbicos aumentaba de cilindrada hasta el cubicaje actual -84 cc.-, estrenando también nueva carrocería, frenos y suspensiones, que se han mantenido invariables hasta nuestros días. Así pues, el recién estrenado modelo 2014 bien se puede catalogar como la segunda generación de la KX «ochenta y cinco».

La mayor parte del desarrollo se ha destinado al propulsor, con novedades en todo el grupo térmico. El cilindro cuenta ahora con un nuevo tratamiento interior a base de nikasil, así como «transfers» y lumbreras rediseñados. También se ha revisado el «squish» de la culata, a la vez que se emplea un pistón de menor fricción, con un único segmento en lugar de dos como antes, y se ha modificado el mecanismo de la válvula de escape –ahora en dos piezas, con mejor sellado y mayor precisión de trabajo-. Además, se han añadido inserciones en resina plástica en el cigüeñal con el fin de reducir volumen de aire en el cárter y optimizar la «precompresión» de la mezcla. Por último, junto al conveniente reajuste de la carburación, también se ha instalado un radiador de agua más grande y de mayor eficacia.

En el apartado ciclo se ha mantenido sin variación el chasis, aunque se han revisado tanto las suspensiones como los frenos, con unos nuevos discos tipo «wave» en los segundos, y mejoras internas en el caso de la amortiguación. La horquilla cuenta ahora con válvulas de láminas y unas punteras rediseñadas, mientras que el amortiguador también incorpora un nuevo mecanismo hidráulico, de mayor eficacia y posibilidad de ajustes. Por supuesto, todo ello llega acompañado de una completa renovación estética en carrocería, asiento y depósito que, además de modernizar la apariencia de la KX 85, también contribuye a una mejor ergonomía en general.

Mejora notable

Una modernidad de líneas y sobre todo de posición de conducción, que notamos nadas más subirnos a la nueva «Kawita». Y lo apreciamos tanto nosotros como nuestro colaborador infantil de esta ocasión, el alcarreño David Jiménez, de 13 años de edad, a quien recurrimos por saber que él mismo ha competido con el modelo anterior en el Campeonato de España en 2013 y además ya se ha comprado una KX 85 ´14. «Me parece mucho más cómoda al pilotarla, siendo más estrecha y plana de asiento, con lo que en las curvas se maneja mejor», nos comenta Jiménez. El tacto de todos los mandos es exquisito y el nuevo manillar presenta unas formas bastante acertadas, aunque su endeblez y su ausencia de protector saltan a la vista, y no para bien. Más se ha acertado con la posibilidad de alzar las torretas del manillar –con separadores de 5 y 10 milímetros incluidos al comprar la moto-, sencillamente por el hecho de ser desmontables y así poder sustituirlas, junto al manillar, por componentes de mayor calidad –para lo mismo, en el modelo anterior era obligado sustituir la tija superior completa al llevar las torretas soldadas-. Un cambio que quizá también pretendamos hacer con las estriberas, con buen dentado y acertadamente situadas, pero tan pequeñas como las que llevaba la Rieju Pony…

¡Qué no cunda el pánico! Ya que las críticas hacia la pequeña verde se acaban prácticamente en esos dos pequeños, y subsanables, detalles, porque en casi todo lo demás la «Kawita» resulta una máquina estupenda. De arranque intachable, con un pedal con buen agarre y diseño, la KX 85 seduce en marcha por la briosa y «completa» respuesta de su mecánica. Ésta se percibe muy fina, agradable, precisa y bien carburada, con la típica ausencia de fuerza a bajo régimen de las «ochenta y cinco» -algo peor que la KTM 85 SX, pero tan bien o incluso mejor que las Yamaha YZ, Suzuki RM o TM MX 85-. No obstante, este hecho queda muy bien atenuado o fácilmente superable gracias al perfecto rendimiento del embrague y la caja de cambios; tan suaves de accionar como precisos al trabajar. Ahora bien, la pequeña verde reluce como pocas una vez que su «molinillo» coge vueltas, haciendo gala de una estirada muy limpia, rápida, elástica y, sin duda, con mucha potencia. Algo que se ha corroborado en el banco de potencia, con 22,2 CV de potencia máxima, la mejor cifra que hemos visto en una 85 de serie en mucho tiempo.

Con gran equilibrio y, sobre todo, con mucha estabilidad, definiríamos nosotros el comportamiento del apartado ciclo de la KX 85´14, aunque quizá os valgan más las palabras de David Jiménez: «como te dije antes, a mí me parece más fácil de meter en las curvas porque el depósito no es tan ancho como antes. Pero además también me resulta como más precisa y efectiva, dejándome dar las curvas más rápido y con más seguridad. También en las suspensiones se nota cierta mejoría, sobre todo porque la horquilla trabaja con más sensibilidad. Aun así, para competir creo que se quedan algo justas y yo en la mía voy a necesitar prepararlas». Añadimos nosotros que, en efecto, tanto la horquilla como el amortiguador han mejorado sensiblemente con respecto al modelo anterior –mayor solidez y eficacia hidráulica-, siendo perfectamente válidos para chavales noveles o que den sus primeros pasos en el motocross. No obstante, para correr sí es verdad que requieren puesta a punto o material de la industria auxiliar, principalmente por la escasa regulación que permite la horquilla –sólo en compresión, y sólo en 10 «cliks»; por los 24 en compresión, y 21 en rebote que ofrece el amortiguador-. Ya por último, señalar que en los frenos sí se ha producido una mejora notable, destacando el delantero por su buena potencia y sobre todo por su tacto de moto grande. En resumen, el trabajo de Kawasaki ha sido acertado, pues ahora la KX 85 sigue siendo una máquina estupenda para chavales que empiezan, pero ahora ofrece unas cualidades deportivas claramente mejoradas. Y todo, por un precio ligeramente superior, de 4.850 euros -400 menos, la versión de rueda pequeña-.

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