Sherco X Ride 290

No es nueva la idea pero sí que lo es el modelo. Sherco reinterpreta el concepto del trial excursión con su primera propuesta de este tipo. La X Ride nace sobre el esquema de la antigua T Ride que vendía su marca filial Scorpa, remozado e incorporando el motor 2T Sherco de trial de la 2.9. La chica de ayer en versión de hoy.

S.Ayala Fotos: Juan Sanz -
Sherco X Ride 290
Sherco X Ride 290

Parece que resurge con intensidad el mercado de las motos «off road» de recreo, paseo, entretenimiento y ocio, de las que decimos nos sirven para ir a buscar el pan o para darnos un paseíto campero. La llegada de la KTM Freeride ha reanimado este «terreno» que ha estado tiempo en «barbecho» en el que Sherco se estrena ahora con la X Ride. Una moto que hereda el espíritu iniciado por Scorpa, marca también francesa actualmente propiedad de Sherco, con el modelo T Ride que ofrecía tiempo atrás. Una aventurera con motor Yamaha de enduro 250 4T acoplado a una parte ciclo trialera. De todas formas, éste fue un modelo que en nuestro mercado ha pasado sin pena ni gloria pues apenas ha tenido repercusión comercial, entre otras cosas porque cuando nació, Scorpa ya estaba tocada en lo económico y, segundo, porque nunca terminó la TR de ir redonda.

Sherco retoma esa idea pero la adapta a su realidad, olvidando la motorización nipona de válvulas para optar por su motor de trial 2T de 272 cc –se reducen los costes de producción y se rebaja el peso-. Una mecánica ligeramente modificada a las exigencias de uso fuera de las zonas, incorporando otros elementos como un codo de escape con tubo de mayor diámetro que finaliza en un generoso silencioso en forma de petaca alojada en la parte trasera, dentro del paso de rueda. Dado que se la va a usar por caminos, los desarrollos de cambio son más largos –sólo cambia la transmisión secundaria con una corona de menos dientes-. La carburación también se ajusta al nuevo uso de este motor en el que se tiene más tiempo y, de forma continuada, el gas abierto y se le hace girar a regímenes mayores a los que habitualmente trabaja en un trial.

Por cierto que esta misma moto Scorpa también la vende, homóloga pero con la denominación T Ride y los adhesivos en la combinación corporativa de colores de la marca, naranja/negro. Versiones ambas que ya descubrimos en el pasado Salón de Milán, en el otoño de 2011, y que es ahora en verano 2012 es cuando se inicia su venta.

Sí, creo que todos hemos pensado lo mismo al verla, en directo o en fotos: es singular la XRD de formas, simpática pero rara, resultona, aunque algo falta de pulir en el diseño.

Sherco interpreta al dedillo las ideas fundamentales para el comprador tipo de la X Ride como es el de la facilidad de uso, el bajo nivel de emisiones sonoras y la posibilidad de rodar con pasajero. Desde el momento inicial el usuario se siente cómodo, resultando naturales y fáciles acciones como la de poder pasar la pierna por encima del asiento para sentarse y no tener que elevarla demasiado para hacerlo. Eso sí, aunque es baja para la mayoría, para algunos aún será alta. Correcto encontramos el puesto de mandos, sin lujos pero con todo lo necesario, incluyendo instrumentación digital y llave de contacto. Obligado su giro a la posición de encendido, antes de dar la patada, para arrancar el motor, operación que resulta muy sencilla. En marcha el motor emana un sonido apaciguado, estilo clásico, con el campaneo habitual al cortar gas en una trialera dos tiempos.

Todo el manejo resulta sencillo y, con apenas quince caballos de potencia, verificados, entendéis que ésta no es una moto que asuste. La X Ride no puede ocultar sus genes trialeros y le agrada más rodar en espacio de velocidad media/baja que en zonas rápidas abiertas. Lo que más le agrada es trialear y lo hace bien. No con la movilidad de la ST 2.9, con la que la diferencian más de veinte kilos de peso, pero sí con manejabilidad suficiente para la práctica de un trial normal.

En excursiones de senderismo se disfruta mucho la X Ride, aprovechando los bajos que ofrece el propulsor, la suavidad con la que empuja y la progresividad con la que lo hace. En pista la Sherco se defiende pero el diseño trialero del propulsor nos transmite fuertes sensaciones. Además, rodando en quinta como marcha larga, el propulsor queda bajo de vueltas y no termina de mover el desarrollo con energía. Está claro que la RD es para pasear.

Además, el cambio también es de tipo trial, preciso en su engranaje pero lento en el selector si lo queremos usar el estilo enduro, con constantes cambios. Sumad que la palanca de cambios queda algo lejos de la estribera con lo que accionarla exige mover el pie adelante. Mejor no querer ir muy agresivos con ella pues, claramente, no es ese su objetivo. El embrague, de tacto muy suave, nos ayuda en todo momento a tener el motor bajo control pero, lo mismo que el cambio, está pensado para uso trialero más que endurero.

Para las prestaciones mecánicas el bastidor cumple de sobras con su cometido y ofrece unas nobles reacciones, siempre que no le intentemos sacar de su hábitat aventurero. Las suspensiones no son prodigiosas pero cumplen perfectamente y, además, tenemos posibilidad de efectuar reglajes sobre ellas, algo no habitual en este tipo de motos de aventurismo. Son cómodas, más bien blandas, y saben copiar bastante bien el terreno, aunque, a medida que aumentamos la velocidad a la que rodamos más salen a relucir sus carencias. Perfectas para lo que son.

Lo mismo pasa con los frenos. Tienen un tacto de «madera», duro el sentir sobre la maneta o el pedal pero luego con un mordiente suave -si nos ponemos a rodar a tope, les encontramos las cosquillas-. Comentaros que el pasajero irá cómodo y que las estriberas del acompañante no molestan en exceso endureando y pero sí algo trialeando –las podéis quitar pues las varillas metálicas de soporte van atornilladas y no soldadas al subchasis-.

Un detalle importante, en este tipo de moto: el precio. Sherco ha cuidado que no supere la barrera psicológica de los seis mil euros dejando la cifra de venta alejado de ella. Nos parece correcto para lo que se ofrece lo que se pide por ello. Aunque un análisis al detalle nos descubre algunos detalles de acabado mejorables, que nada tiene que ver con montar componentes más caros. Nos referimos a cierto cableado a la vista o enfundando en cinta aislante, a algunos tornillos, a que la llave de gasolina toque con un manguito y nos cueste poner la reserva… O al hecho de que para cambiar el filtro del aire tengamos que quitar el depósito de gasolina pues éste aprisiona la tapa de la caja del filtro. Esas cositas, secundarias y que para nada influyen en el comportamiento dinámico pero que se deben cuidar, por mucho que la moto sea de precio contenido y con baja carga tecnológica.

Sherco se estrena en ofrecer un tipo de moto casi tan antiguo como la pólvora: trial excursión o enduro «light». Lo hace con un modelo muy trialero, divertido, eficaz y con un precio interesante. Aunque para nada pretende llevarnos a ritmo frenético. Movilidad campera ligera, solos o acompañados.

Lo más
Efectividad trialera
Manejabilidad
Precio interesante
Lo menos
Tacto frenos «madera»
Detalles de acabado
Desarrollo cambio en pistas

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