Si algo funciona, ¿para qué volvernos locos inventando? La fábrica de Mattighofen lo tiene clarísimo y eso hace con su gama de enduro acorde a su momento actual.
Como ellos dicen "enduro del de verdad", con un "feeling" milimétrico y una ergonomía en la que te sientes en casa desde el primer golpe de gas.
Para la gama 2027, el cambio entra directo por los ojos. Las motos naranjas visten una nueva gráfica, apretando aún más los dientes para marcar ese carácter READY TO RACE. Bajo los plásticos de estreno, eso sí, KTM mantiene el bloque técnico que los tiene mandando en la especialidad. "No tocamos lo que ya es ganador".
En la parte ciclo siguen con el bastidor de acero "marca de la casa", pegado al terreno con las suspensiones WP XACT con PDS en el tren posterior.
Los motores, tanto de mezcla como de válvulas, siguen rindiendo para dar la talla tengas el nivel que tengas.
GAMA EXCF
El menú 2027 viene servido para todos los gustos. Desde el "juguete diabólico" y ligero que es la KTM 125 XC-W -no matriculable-, hasta la todopoderosa y rompebrazos KTM 500 EXC-F.
Todos los modelos comparten la misma seña de identidad: manejabilidad y un motor que empuja de forma dócil o salvaje según le retuerzas la oreja.
La inyección directa TBI (Throttle Body Injection) sigue siendo la varita mágica en los motores de dos tiempos 250 y 300.
Suministro constante, sin ahogos ni rateos. Tacto de mantequilla en bajos cuando vas arrastrando las botas por la piedra, pero aullando con mala leche y arriba en el cuentavueltas cuando pillas pista rápida.
Si lo tuyo son las válvulas, la KTM 250 EXC-F sigue siendo la mejor aula para aprender a ir deprisa de verdad.
El escalón siguiente, la espectacular KTM 350 EXC-F, se defiende sola: la manejabilidad de la "dos y medio" con el punch arrollador de una grande. Y para el cierre, la artillería pesada: las bestias pardas KTM 450 EXC-F y 500 EXC-F.
Tracción de tractores y fiabilidad a prueba de bombas para los que tienen manos de sobra y cruzan las etapas más exigentes.
















