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Enduro puro, arena, pendientes extremas y un compañerismo que se ha hecho tan grande como las subidas del día. La Stage 3 ha llevado a los pilotos al límite con la especial más técnica del Raid: caminos estrechos, roderas, rampas imposibles y bajadas que se miran dos veces antes de lanzarse. Y cuando el cuerpo pide descanso, el Rally Raid Motorbeach sube la apuesta.
Enduro en estado puro
El piso no dio tregua. Suelto, cambiante y con muchas roderas que obligaban a leer el terreno en cada curva y a sujetar la moto con precisión en las bajadas. Una especial exigente, de las que piden cabeza fría, técnica fina y un punto de respeto en cada metro.
Caídas, sustos y sorpresas. Un día así también deja historias. Hubo algunas caídas menores, sin consecuencias, sustos que se quedaron en anécdota y alguna sorpresa en ruta que obligó a tirar de ingenio. Pero sobre todo fue un día divertido, de esos que se cuentan con una sonrisa al llegar, todavía con el polvo pegado al casco.
El Raid se rueda en compañía
Si algo ha destacado hoy por encima del terreno, ha sido la gente. Diálogo, buen entendimiento y una mano tendida cuando hacía falta. En las rampas más duras y en las bajadas más comprometidas, en los conflictos durante el tramo. Porque en un raid se compite contra el reloj, pero se avanza en equipo. Y lo que se ha vivido hoy es exactamente eso: una carrera con alma, que pone su punto final en esta jornada en la bella Silves.
Clasificación Stage 3
Categoría Rally
1º Fofi (#05)
2º Pelos (#04)
3º Roc Herms (#06)
Categoría Rookies
1º Litos (#14)
2º Lee (#01)
3º Maño (#10)
Categoría Classics
1º Rafa (#21)
2º Paquito (#19)
Rumbo a la Stage 4: noche de vivac
Tras una jornada tan intensa, toca revisar la mecánica, cuidar el cuerpo y recargar fuerzas. El briefing marcará las claves de la próxima especial, y mañana llega uno de los momentos más esperados del Raid: el día del vivac.
Se acaban las camas y llegan las tiendas de campaña. Pilotos, motos y organización compartirán campamento para vivir el rally hasta el final, como se vive en los grandes raids: cenar juntos, revisar la moto con la luz del frontal, repasar el roadbook bajo las estrellas y dormir con el sonido de la noche alrededor. Una experiencia que no se mide en kilómetros, sino en lo que se queda dentro.
Tiendas de campaña, noche al raso y el ritmo del rally vivido hasta el final, como en los grandes raids.










