Alex Crivillé, el rey del mundial de 500

El 24 de octubre de 1999, Alex Crivillé convirtió en realidad el sueño de miles de españoles y el suyo propio, al proclamarse campeón del mundo de 500. 17 años después, recordamos cómo fue aquella maravillosa temporada en la que el piloto de Seva hizo historia.
Marta Gastón -
Alex Crivillé, el rey del mundial de 500
Alex Crivillé, el rey del mundial de 500

España había pasado una década entera sin ganar un solo título mundial y, de repente,  éramos campeones por partida doble. Emilio Alzamora, en el octavo de litro, y Alex Crivillé en 500cc, acabaron de un plumazo con la sequía que venía padeciendo nuestro país desde 1989, año en el que Champi Herreros, el propio Crivillé y Sito Pons se coronaron en 80cc, 125cc y 250cc. Acostumbrados a reinar en las cilindradas pequeñas, el entorchado de Alzamora se sumó a los conseguidos antes por Ángel Nieto, Jorge Martínez Aspar o Ricardo Tormo. El de Crivi, sin embargo, suponía todo un hito. Por primera vez en la historia, un español lograba imponerse en la clase reina, un terreno reservado desde los 80 a australianos y americanos.

Seis victorias, dos segundas posiciones y otras tantas del último escalón del podio fueron necesarias para lograr vencer la corona en una temporada que comenzó de forma apoteósica y a la que más tarde le sobrevino un final un tanto irregular, en el que las caídas y las lesiones fueron la tónica predominante. Recordamos, Gran Premio a Gran Premio y a través de las palabras del propio Alex, cómo fue aquella campaña de 1999.

GP de Malasia. Tercero: Como hubiera sucedido unos años antes, Malasia abría de nuevo el Mundial de Motociclismo. La principal diferencia con respecto a los cursos anteriores radicaba en que, esta vez, sería en Sepang y no en Shah Alam donde se correría. En aquella primera cita, Kenny Roberts se impuso a Carlos Checa y a Crivillé, quien a su vez superó por poco más de una décima a Mick Doohan. “Kenny nos sorprendió a todos en Malasia, aunque el hecho de haber corrido allí con motor big bang sin duda fue una ventaja para él. Nosotros tuvimos muchos problemas de chasis. Por más cosas que probamos las suspensiones, especialmente la horquilla, no acabaron de ir bien. El hecho de que fuese Kocinski el mejor de los pilotos Honda fue una muestra de que de alguna manera el problema debía estar directamente relacionado con el nuevo motor. Trabajamos con las suspensiones a lo largo de todas las sesiones y nada mejoró. Hasta el domingo por la mañana estuvimos probando. Al final, el tercer puesto fue un buen resultado”.

GP de Japón. Cuarto: El intenso aguacero caído el sábado obligó a formar la parrilla con los tiempos del viernes como referencia. Alex, que partió noveno, llegó a meta cuarto en el nuevo Twin Ring Motegi, trazado que también se estrenaba en el calendario. “Salir desde tan atrás (tercera línea) acabó complicándome las cosas. Intenté abrirme camino pero me llevé un par de sustos que hicieron que me tomara las cosas con calma. Una vez que cogí confianza pasé a rodar más a gusto y a forzar el ritmo, aunque en Japón la moto en ningún momento llegó a funcionar como en los entrenamientos del sábado. Allí tuvimos muchos problemas de tracción porque nos equivocamos con los reglajes de la suspensión trasera. Recuerdo que intenté mejorar las cosas jugando con el interruptor de las curvas de potencia que llevamos en el lado izquierdo del manillar, pero no funcionó. Para colmo cuando estaba jugando con el botón le di sin querer al interruptor del encendido apagando el motor. Por suerte la moto se apagó durante un segundo pero en seguida cogió de nuevo”.

GP de España. Victoria: El triunfo era el único escenario posible que contemplaba Crivi en Jerez, circuito en el que Doohan sellaría el principio del fin de su carrera. “A Jerez llegué con el objetivo de ganar. Cualquier otro resultado habría significado un fracaso. Al final todo salió a pedir de boca, aunque a lo largo del fin de semana surgieron muchos imprevistos. Primero fue la lluvia, después la caída de Doohan... En los entrenamientos acabé marcando la pole, pero en carrera Biaggi me dio mucho trabajo. Las condiciones de la pista, claramente más lentas el sábado, le permitieron mantenerse a mi rueda. Por más que intenté separarme de él no conseguía rodar por debajo de 1’45’’. En la tercera vuelta ya me había dado cuenta de que tendría problemas de neumáticos, por lo que con 24 giros por delante decidí que ante todo y sobre todo no podría caerme. Gracias a mi experiencia en Jerez, sabía que si conseguía mantenerme delante cerrando bien todos los huecos sería muy difícil que nadie me pasara. En un momento, dado pensé que como Biaggi había montado el mismo neumático que yo, él estaría en la misma situación. De hecho, en toda la carrera solo en una ocasión se puso a mi altura”

GP de Francia. Victoria: Ante la ausencia de Doohan, Crivillé tomó las riendas de HRC, como piloto número uno. El domingo, tras cruzar la meta en primera posición, el español demostró que su estatus era más que merecido: “En esta carrera sentí mucha presión, casi tanta como en Jerez. Ganar en Paul Ricard era muy importante porque de alguna forma era la manera de consolidar mis aspiraciones al título. Cuando al pasar por la recta de meta me marcaron en la pizarra ‘+12’ pensé que se habían equivocado. De hecho, en aquella vuelta me giré tres veces en la recta para comprobar que no llevaba nadie a rueda. La verdad es que en Francia sentí la ausencia de Doohan: con él en pista las cosas seguro que no habrían resultado tan fáciles”.

GP de Italia. Victoria: Llegó como líder de la general, con 26 puntos de ventaja, y se marchó con una renta todavía más amplia, gracias a una nueva victoria. “La de Mugello fue una carrera difícil y sobre todo larga. A pesar de haber estado rodando al máximo de mis posibilidades, Max me había estado presionando a tope. El cambio de neumáticos de carrera a última hora fruto de la advertencia de Michelin de que los que habíamos elegido no aguantarían, hizo que el ritmo en Mugello fuese realmente lento. Los compuestos utilizados resbalaban mucho haciendo difícil mantener las trayectorias normales. De hecho, cuando Biaggi me pasó en la última vuelta lo hizo en un punto en el que la agilidad de las Yamaha le permitió girar más cerrado que yo. Cuando de repente le vi delante, en un primer momento pensé que hacer segundo era un buen resultado, pero casi inmediatamente me di cuenta de que aquel día debía arriesgar para ganarle. Me concentré al máximo y al ver que en la última chicane yo salí más rápido que él, ataqué. Recuerdo perfectamente cómo retrasé la frenada al máximo metiéndome por dentro”.

GP de Cataluña. Victoria: Con su cuarto triunfo consecutivo, la renta en la provisional se disparó hasta los 55 puntos. “La de Montmeló fue una carrera táctica en la que corrí siempre con la mente puesta en los neumáticos. En un primer momento Biaggi se puso a tirar muy fuerte y después Okada hizo lo mismo, pero tras un par de reuniones mantenidas con Michelin sabía que si entraba en su juego y forzaba el ritmo las gomas perderían agarre. Por eso rodé la primera mitad de aquella carrera muy conservador, siempre intentando levantar la moto antes de acelerar. De todas formas, el problema principal fue que el marcador de vueltas se rompió en carrera, por lo que no sabía exactamente cuánto faltaba para el final. Sí, en la pizarra del equipo lo marcaban, pero era difícil leerlo con claridad. Cuando más o menos pude verlo claro, puede leer L1. Me acuerdo perfectamente que pensé que un segundo era un buen resultado, pero al mismo tiempo de la decepción que se llevó la afición el año anterior y de cómo se fueron del circuito con caras largas. Por eso forcé a tope”.

GP de Holanda. Caída: En la séptima cita de la campaña sobrevino el primer cero de la temporada; y hubo de ser en Assen, pista en la que un par de años antes se había destrozado la mano. “La caída de Assen fue claramente consecuencia de un error mío originado por la precipitación con la que quise remontar tras una mala salida [el embrague se le quedó enganchado]. Estaba rodando un par de décimas más rápido que Okada y Roberts cuando de repente se me fue la rueda delantera. En la grava, hubo un momento en el que pensé que me iba a desmayar. Tuve la sensación de que alguien quería arrancarme la pierna”. Afortunadamente, no hubo que lamentar lesiones de gravedad.

GP de Inglaterra. Victoria: En Donington, Crivillé pudo resarcirse del mal resultado cosechado la prueba anterior, con un nuevo éxito. “En Inglaterra todo salió a pedir de boca. En entrenamientos rodamos rápido desde la primera sesión y en carrera fui capaz de recuperarme de una mala salida sin ponerme nervioso. Cuando me vi en medio del pelotón me acordé de lo de Holanda y decidí tomarme las cosas con tranquilidad”

GP de Alemania. Segundo: “Fue la primera vez desde que llegamos a Europa que no terminaba una carrera en lo más alto del podium, aunque es verdad que no me sentí defraudado con aquel segundo. A lo largo de todo el fin de semana tuvimos muchos problemas de puesta a punto que hicieron que tuviera que salir desde la tercera fila. Cuando el domingo, después del entrenamiento, volví al box le dije a Gilles y a Santi que aquello no iba. Para la carrera volvimos a cambiar muelles, aceite, compresión, extensión... Cuando salí a la parrilla estaba muy inquieto porque no sabía que me iba a encontrar. También recuerdo que mis temores se evaporaron en una sola vuelta, ya que me di cuenta inmediatamente de que habíamos acertado. La moto iba perfecta”.

GP de la República Checa. Segundo: El dominio que había ejercido en los entrenamientos no pudo ser refrendado en carrera; un error de cálculo le hizo perder el triunfo frente a Okada. “De Brno salí con mal sabor de boca. Un exceso de confianza me había hecho dejar escapar un GP que era mío”

GP de Imola. Victoria: A falta de seis citas para la conclusión del certamen, la presión comenzó a hacer mella en Crivillé quien, pese a todo, se marchó de Italia con otro trofeo de ganador bajo el brazo. “Nunca podía haber imaginado lo dura que podía llegar a ser la presión psicológica en una situación como la que me encontré en la segunda mitad del campeonato. Sabía perfectamente que hacer segundos me valdría de cara al campeonato pero reconozco que verme en situación de poder vencer una carrera y no saber si arriesgar o no llegó a desconcertarme. Además, llegó un momento en el que casi me sentía obligado a ganar”.

GP de Valencia. Caída: El regreso de la caravana a España marcó el inicio de una mala racha para Crivillé que solo encontró su fin con la consecución de la corona en Brasil “Tras Valencia tuve claro que en las cuatro carreras que faltaban tenía que correr con la cabeza y dejar a un lado el corazón. La caída supuso un palo moral, pero viendo el lado positivo de lo sucedido, al menos pudo dar las gracias por haber salido del lance sin hacerme daño”.

GP de Australia. Quinto: A Phillip Island Alex llegó con la firma convicción de enmendar el fallo de Cheste, pero una violenta caída durante los entrenamientos arruinó sus planes. “La de Australia fue sin duda la carrera más dura del año. Sufrí muchísimo, tanto física como mentalmente. Pese a ello, la verdad es que la suerte estuvo de mi lado. Cuando vi que Roberts, que había demostrado a lo largo de todo el fin de semana ser claramente el más rápido de todos, se quedaba tirado grité de alegría dentro del casco. Abe también tuvo problemas, por lo que a base de las desgracias de los demás fui mejorando mi posición”.

GP de África del sur. Tercero: Todavía renqueante de la fisura sufrida siete días atrás, el de Seva volvió a padecer penurias en Welkom. Aún así, en carrera no le fue nada mal y cosechó un nuevo podio. El Mundial cada vez estaba más cerca. “El campeonato se me estaba haciendo larguísimo, los nervios me comían por dentro. Tras Sudáfrica las cosas estaban bastante definidas, pero después de lo sucedido en Valencia y Australia ya no me atrevía a imaginarme nada que no fuese matemáticamente comprobable. Cuand dejé Johannesburgo tenía claro que iría a Brasil con la única meta de asegurar una vez por todas el título. No aguantaba más aquella incertidumbre”.

GP de Brasil. Coronación: En Rio el sueño se hizo realidad. Le bastaba con ser décimo, en caso de que Okada ganase, pero entró en meta sexto. “¿Qué decir de aquel día? Fue increíble, me emocioné mucho. Cuando vi a Okada salirse recto supe que era campeón del mundo. Las vueltas hasta la bajada de la bandera se me hicieron interminables. Mi mente pasó a estar en el título que iba a ganar, en España, en mil sitios... Concertarme me resultó completamente imposible. Cuando la meta, lloré. También sentí como si me hubiese quitado una losa de mil kilos, como de haberme deshinchado como un globo. Toda la presión que había estado soportando a lo largo de las últimas semanas desapareció de golpe”.

GP de Argentina. Quinto: Ya con el título en el bolsillo,  quiso cerrar la temporada desde lo alto del podio. La lesión que venía arrastrando desde Phillip Island, sin embargo, le impidió pasar de la quinta plaza. “A Buenos Aires llegué dispuesto a terminar con una victoria. Libre de presión sabía que podía pilotar relajado, pero todo el esfuerzo realizado desde Australia me pasó factura. El haber corrido infiltrado había agrado la lesión”.
A su regreso a España, fue recibido como un auténtico héroe por los vecinos de su localidad natal. Corona de laureles, sonrisas, vítores, fuegos artificiales... nada faltó en la fiesta de Crivillé, el nuevo rey de 500cc.

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