Andrea Dovizioso, el anti-Márquez

Con su victoria en Austria, el de Ducati se ha convertido en la gran alternativa al campeón.
Nacho González -
Andrea Dovizioso, el anti-Márquez
Andrea Dovizioso, el anti-Márquez

176 milésimas son suficientes para abrir de par en par del Mundial de MotoGP. 176 milésimas son las que le dieron a Andrea Dovizioso su tercer triunfo de la temporada. El quinto de su vida en MotoGP. El que le sitúa, por derecho propio, como principal alternativa a Marc Márquez en la lucha por el título de campeón mundial en este 2017.

El año en el que todos esperaban una pelea entre el mencionado Márquez y el aspirante Maverick Viñales. Fichado por Yamaha para ser, por edad, el anti-Márquez. Para parar al campeón de tres de las últimas cuatro temporadas. Tal duelo no sólo no se ha producido (sigue siendo el año de los duelos inesperados), sino que ni siquiera ha estado cerca. Quien sí ha batallado con los dos es Andrea Dovizioso: con Viñales en Losail y con Márquez en Spielberg.

Perdió el primero, gano el segundo. Una victoria memorable. La mejor de su vida. La más emocionante en la historia de Ducati, dicen. La que le sitúa con el mismo número de victorias en este 2017 que, precisamente, Márquez y Viñales. En la general está, literalmente, entre ambos. A 16 del de Honda, ocho por delante del de Yamaha.

Pero, sobre todo, es el principal responsable de que Márquez no haya abierto brecha en la general. En las últimas cinco carreras, no se ha bajado del podio. Tercero en Assen, se hizo con la victoria en Sachsenring y Brno, siendo segundo en las otras dos: Montmeló y Spielberg. En ambas, el ganador fue el mismo: Andrea Dovizioso.

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Es decir, ha sido Dovi el que ha evitado que Márquez gane cuatro de las cinco últimas carreras, lo que le hubiera disparado al español en la clasificación al situarle con más de una carrera de ventaja, una distancia que le hubiese permitido afrontar el tramo final de temporada con un margen más que aceptable. Sin embargo, a falta de siete carreras el título sigue abierto de par en par, con tres pilotos en menos de una carrera de distancia, y con los cinco primeros en 35 puntos. Un pañuelo a estas alturas del calendario.

El responsable de que la emoción y la incertidumbre sigan presidiendo la clasificación general no es otro que Andrea Dovizioso. Tras una sola victoria en sus 156 primeras carreras en MotoGP, ha ganado cuatro de las últimas 13 carreras, más que nadie en la categoría reina: Marc Márquez y Maverick Viñales llevan tres; por una de Valentino Rossi, Dani Pedrosa y Jorge Lorenzo). A sus 31 años, a nadie se le escapa que el piloto de Forli vive el mejor momento de su carrera deportiva.

Hace ya mucho que Andrea Dovizioso dejó de ser un cero a la izquierda en las quinielas, por más que su carenado lo siga luciendo desde que decidió añadírselo a su cuatro (que abrazó por la retirada del 34 de Kevin Schwantz que usaba en 125cc y 250cc) al cambiar el Monster Yamaha Tech 3 por Ducati. Ha conseguido que el 04 sea un número perfectamente reconocible por los aficionados a MotoGP.

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Ahora, toca ir un paso más allá. Para el 04, la victoria ya no es un fin. Es un medio, 25 puntos para seguir soñando despierto con un título que ya no es ninguna quimera. Además, las dos últimas victorias han tenido valor doble, porque en ambas le ha restado cinco puntos al líder de la general (aunque en Montmeló todavía no lo era).

Al menos durante este año, puede decirse que Dovi se ha convertido en el anti-Márquez. Evitando con contundencia que se impusiera en Montmeló, y sometiéndole en un mano a mano memorable bajo el idílico paisaje de los Alpes austriacos; donde dio una sublime exhibición de inteligencia y control de la situación.

Lo hizo en un momento donde las pulsaciones se elevan por encima de lo razonable para el cuerpo humano, en el que mientras el cuerpo viaja sobre dos ruedas a velocidades de vértigo, el cerebro necesita procesar toneladas de información en milésimas de segundo.

Un momento límite en el que Dovi supo que ya no se estaba jugando la victoria, sino el título. Sabe que puede hacer un gran final de temporada. El año pasado, donde en la primera mitad le pasó de todo y perdió toda opción casi desde el inicio –y en ocasiones por causas ajenas a él-, firmó un final de año más que notable con una gira asiática sobresaliente: segundo en Motegi, cuarto en Phillip Island y victoria en Sepang.

Todos peinaban el mercado para encontrar el anti-Márquez en las categorías inferiores. Ducati lo tenía en casa.

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