Casey Stoner vs Michael Doohan

MotoGP. Comparación inevitable entre los dos pilotos australianos. La comparación entre Casey Stoner y Michael Doohan parece inevitable. Australianos, dominadores de la categoria reina del mundial y a los mando de motos Honda.
Mat Oxley Adaptación: Venancio Luis Nieto Fotos: Gold & Goose -
Casey Stoner vs Michael Doohan
Casey Stoner vs Michael Doohan

Casey Stoner y Michael Doohan parecen pilotos formados en el mismo molde. Existen tantas similitudes entre ellos que uno tiene la tentación de fantasear pensando que, en algún lugar de Queensland, hay un genetista entusiasta de las carreras que da a la competición un piloto de extraordinario talento cada 20 años.

En 1965 fue Michael Doohan y 1985 Casey Stoner, lo que significa que en este momento hay en algún lugar de la Gold Coast un pequeño piloto –nacido en 2005– que trastea con una moto de campo y que, sin saberlo aún, también está llamado a dominar el Mundial de MotoGP en 2025.

Hay muchas razones por las que Doohan y Stoner –nacidos a sólo 65 km de distancia, el primero en Queensland y el segundo en Southport–, comparten diferentes virtudes necesarias para la competición.

Ambos son productos del altísimo nivel del deporte australiano y más particularmente proceden de la ultra competitiva escena del dirt track en las Antípodas. Ésa es la razón por la que ambos pilotos son tan duros, además de bien conocidos por su tenacidad y capacidad para dominar una montura salvaje hasta la sumisión.

Los dos crecieron derrapando sobre tierra, manteniendo el equilibrio mientras abrían gas a fondo con el manillar completamente girado al sentido contrario de la curva, así que no les invade el pánico cuando una moto parece querer perder el control. Es precisamente en esas circunstancias cuando su talento más impresiona.

Para comprobarlo solo necesitas rescatar los vídeos de Doohan sobre la diabólica Honda NSR 500 o Casey Stoner con la indomable Ducati Desmosedici.

Cuando Doohan llegó al mundial a finales de la década de los 80, su estilo de pilotaje llamó la atención de muchos. Solía tirar de golpe la NSR al principio de la curva de una forma que parecía que perdería la adherencia en el tren delantero. Eso no solía ocurrir, aunque a veces sí. Eventualmente, ese nuevo estilo de pilotaje también cambiaría las carreras para siempre. Hasta que Doohan llegó al Mundial de 500 cc la atención estaba acaparada por los neumáticos traseros y la salida de las curvas. Se entraba más despacio en las curvas para salir de ellas lo más rápido posible.

Pero Doohan también empezó a entrar en ellas lo más rápido posible. Su estilo radical demandaba neumáticos delanteros más eficientes, lo que también benefició a los pilotos europeos de la época –que en lugar de el dirt track, procedían de las categorías de 125 y 250 cc–, en la dura tarea de ser competitivos después de que toda una generación de campeones norteamericanos y australianos procedentes del dirt track, hubieran dominado la categoría reina durante las dos décadas anteriores.

El estilo de Stoner también le hace un piloto diferente al resto. Su particular técnica para combinar el acelerador, el freno trasero y la posición de conducción le permitían hacer cosas sobre la Desmosedici que ni siquiera Valentino Rossi es capaz de hacer. Ahora, sobre una Honda, se ha convertido en el hombre más temido de la parrilla de MotoGP.

Como ya hemos mencionado, la agresividad y el talento de estos dos pilotos australianos tiene su origen en el dirt track, de lo que se deduce su instantánea y constante actitud ofensiva. Aprendieron a pilotar participando en docenas de mangas clasificatorias a lo largo de un mismo día, muchas de ellas con una duración de segundos, más que de minutos.

Este tipo de competición exige el máximo rendimiento de un piloto de forma inmediata, se trate de los entrenamientos o las carreras en sí. No hay tiempo para mantenerse atrás y planificar las cosas. Nunca vimos a Michael Doohan dar una vuelta de entrenamientos lenta y tampoco verás a Stoner hacerlo. La consigna es rodar al máximo desde que el momento en que se abandona el pit lane. Fuera de la pista, las semejanzas se repiten. Stoner guarda su intimidad para sí como hacía Doohan y a ninguno les gusta la prensa o los actos de relaciones públicas sin sentido. 

Doohan protagonizó sonadas «enganchadas» con algunos periodistas a lo largo de su carrera deportiva. Una de las más graciosas ocurrió cuando Mick estaba siendo objeto de un montón de preguntas superficiales de un periodista local durante el Gran Premio de Argentina de 1998, por lo que el resto de sus respuestas terminaron siendo la misma: «Mi nombre es Michael Doohan y participo en el Gran Premio de Argentina con el equipo Repsol Honda».

Stoner también ha vivido momentos de tensión con la prensa: «Estoy aquí para correr en moto y el resto de todo esto me mata», confesó hace un par de años el australiano. «Odio acaparar la atención, prefiero ser un ratón en una esquina». Con el tiempo parece que Casey comienza a sentirse algo más cómodo bajo los focos e incluso resulta fascinante la precisión con la que llega a hablar sobre cómo pilota la MotoGP.

Doohan jamás llegó a hablar con semejante claridad sobre su forma de pilotar: «Mira, no se realmente cómo lo hago», solía excusarse, lo que más bien era su forma de decir que no se iba a tomar la molestia de explicar nada sobre su forma de pilotar a un grupo de desventurados periodistas.

Por supuesto, al igual que mantienen muchos puntos en común, Doohan y Stoner también resultan bastante distintos entre sí. Aunque ambos aprendieron a competir en las pistas australianas de dirt track, sus respectivas carreras deportivas no han seguido el mismo camino. La de Doohan fue sin duda algo más casual, tal como ocurría en los días anteriores a la máxima profesionalización del deporte. Mick comenzó a correr siendo varios años mayor que Stoner, concretamente a los diez años de edad, lo que significa seis temporadas completas de retraso respecto a Casey.

Ambos chavales se introdujeron en la competición de la mano de padres entusiastas, aunque la carrera de Michael se vio interrumpida por el fallecimiento de su progenitor Colin. Sin su padre para guiarle, llevarle a las carreras y reparar sus motos, Mick quedó a la deriva en la competición. Después, cada cierto tiempo, tomaba parte en alguna competición, pero su corazón nunca estuvo realmente en ello. Parecía más interesado en trastear con las motos de carretera y las de agua, además de pasarlo bien bebiendo, fumando y persiguiendo chicas.

Incluso cuando descubrió un circuito de velocidad cercano, solo se pasaba por allí para divertirse un poco. Doohan solía ir a Surfers Paradise para pilotar su Yamaha RD 250 LC en las tandas abiertas sin pensamiento alguno en la competición: «Jamás comprobaba cosas como la presión de los neumáticos», recuerda su hermano Scott. «Solía derrapar por todas partes porque llevaba muy bajas las presiones, y se le salía la camiseta entre el mono de dos piezas. Estaba un poco perdido en aquellos tiempos, solo era algo para divertirse».

Fue solo después de mucho insistir sus amigos y los propietarios de un par de tiendas de motos –quienes estaban seguros de su talento–, cuando comenzó a competir de forma regular con su 250 cc. Incluso cuando varios equipos de Superbike le perseguían para firmar un contrato, Doohan todavía no estaba seguro de querer correr con algo más potente que una «dos y medio» de calle: «Cualquier velocidad superior a 200 km/h me parecía estúpida entonces», recuerda Mick.

Lo cierto es que todo esto resulta un contraste con la carrera de Stoner, que básicamente no ha hecho otra cosa en su vida que competir en moto y cuyos sueños infantiles siempre han girado en torno a lo mismo: alcanzar la gloria en MotoGP. Guiado inicialmente por su padre Colin -tocayo del padre de Doohan-, el deporte para Casey siempre ha ocupado el primer plano de su vida desde que debutase con cuatro años en Hatchers –Queensland–. Pero su dedicación no solo ha condicionado su vida, sino también la de su familia.

Cuando Stoner comenzó a dominar las carreras locales de dirt track, la familia se movió de Queensland a Nueva Gales del Sur en busca de nuevos rivales que acelerasen su evolución como piloto. Y después de eso emigraron al otro lado del mundo para comenzar lo antes posible su carrera en la velocidad. En aquella época la edad mínima para correr en velocidad en Australia era de 16 años, mientras que en el Reino Unido era de 14, así que el matrimonio de Colin y Bronwyn Stoner vendió todo lo que tenía para vivir en una caravana durante los siguientes dos años.

Cuando no estaba corriendo en moto, Casey se pasaba las horas delante de la televisión viendo cómo Doohan crucificaba a todos sus rivales en las carreras de 500 cc –era demasiado joven para ver las carreras europeas en directo–. Viendo esos vídeos una y otra vez, Casey desarrolló un enorme respeto por Doohan y comenzó a moldear su carácter al estilo del pentacampeón del mundo, aprendiendo no solo de su enorme habilidad, sino también de la dolorosa recuperación de Doohan tras su lesión en la pierna en 1992: «Soñaba con seguir los pasos de Michael», confiesa Stoner.

Aunque Michael y Casey consiguieron llegar a la categoría máxima. Lo cierto es lo hicieron siguiendo rutas ligeramente distintas. Mientras Mick pasó por las Superbikes, Casey lo hizo a través de las categorías de 125 y 250 cc. La juventud de Stoner ha sido muy distinta a la de Doohan, que vivía entre juergas y problemas con la policía. Antes de cumplir los 20, Michael ya había perdido el carné de conducir hasta en cinco ocasiones. En el lado contrario Stoner no bebe alcohol y tampoco tiene carné de moto.

Es pronto para saber si Stoner igualará los cinco títulos de Doohan. Pero si la nueva Honda RCV de 1.000 cc es tan buena como parece, mejor no apuestes contra ello.…

Burgess habla sobre Stoner y Doohan:
«Los dos son paisanos míos y tienen en común una fuerte determinación. También poseen una cierta convicción de que nunca se equivocan. Mick era un fenómeno y Casey también me gusta. Trabajando este año con su moto anterior compruebas que aprendió muy bien lo que quería y lo que no quería de una moto».

«A Mick le gustaba superar al resto en toda regla, es decir, hacerlo por una buena ventaja. Eso también ocurría con los tiempos de entrenamientos. Todo era parte de una estrategia psicológica. Quería ser más rápido que nadie en entrenamientos, no solo para tener más posibilidades de ganar la carrera, sino para enseñar al resto de pilotos que era mejor que ellos. Mick nunca salía a perder el tiempo a la pista y Casey sigue la misma pauta. Fíjate en él, hace menos vueltas que el resto. Parece que entiende rápidamente lo que quiere y si no lo tiene, vuelve al pit lane para hacer los cambios necesarios».

«A ninguno le gusta la prensa y, para ser honestos, tampoco tienen ninguna obligación respecto a eso. A Mick no le preocupaban los periodistas y les tenía cogida la medida. Son pilotos que no han venido a otra cosa que no sea competir y lo demás les importa una mierda. Es una actitud necesaria para concentrarte en lo que estás haciendo en la pista».

Casey sobre Doohan
«Cuando yo era solo un niño, Mick me inspiró y lo que aprendí entonces de él, es lo mismo que he intentado hacer a lo largo de toda mi carrera: Nunca te des por vencido, no importa lo que te cueste. Nada pudo nunca parar a Michael. Pasó por momentos críticos al principio de su carrera con tal de ganar, pero mantuvo su actitud hasta llegar a ser uno de los más grandes de este deporte. En 1992 iba a ganar el campeonato del mundo hasta que sufrió su grave accidente. Entonces parecía que su carrera deportiva había terminado, pero se las arregló para seguir ignorando las opiniones en contra y volvió para ganar cinco títulos consecutivos. Nadie ha hecho a lo largo de la historia nada siquiera próximo a algo así. Por eso pienso que es uno de los mejores. No vivo para emularle, pero sí intento seguir la misma filosofía. Lo que hizo en el mundial fue increíble y por eso es una referencia para mí».

Doohan sobre Casey 
«Casey siempre quiere ser más rápido que los demás y ese también era un rasgo de mi actitud. Pero supongo que eso es algo que también le ocurría a Kenny Roberts y a las generaciones anteriores a él. Me gusta su forma de pilotar porque si quieres dominar la situación tienes que hacer cosas que los demás no hacen. Me gusta observarle porque algunas de las cosas que hace son increíbles. Es una cuestión de confianza, empujándose a sí mismo al límite de forma constante gana más confianza con el comportamiento de su moto. No parece pilotar fuera de control, simplemente se ve que se aplica a fondo en ello. Yo solo pensaba en correr en moto y creo que a Casey le ocurre lo mismo. Si un periodista me hacía pasar un mal trago, ¿por qué iba a estar interesado siquiera en hablar con él? La basura siempre corre, y yo no quería ser parte de todo eso».

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