Julián Simón, la importancia de seguir en la órbita del paddock de MotoGP

El de Villacañas no tiene moto para 2017, pero ni se le pasa por la cabeza retirarse.
Nacho González -
Julián Simón, la importancia de seguir en la órbita del paddock de MotoGP
Julián Simón, la importancia de seguir en la órbita del paddock de MotoGP

No es una retirada. Julián Simón lo repite por activa y por pasiva. “Soy joven”, sentencia. No le falta razón al de Villacañas, que cumplirá la treintena al poco de comenzar la próxima temporada del Campeonato del Mundo de MotoGP, en el que lleva desde 2002 y del que se resiste a marcharse.

Por eso seguirá en él, aunque se haya visto forzado a cambiar el mono y el caso por la chaqueta del Estrella Galicia 0,0 Marc VDS de su amigo Tito Rabat, para el que ejercerá de coach. Una misión que acomete con ilusión pero confiado en poder dejarla aparcada para más adelante cuando surja la opción de volver a pilotar.

‘Julito’ es uno de los tipos más queridos del paddock en el que ha vivido durante la última década y media, y él mismo es consciente de la capital importancia que tiene seguir por allí, seguir dejándose ver, no salir del campo de visión de la retina de los directores de equipo, de todo aquel que sea capaz de ofrecerle un asiento.

Por eso, Simón no se mueve del paddock, de ‘su’ paddock. Una decisión que no ha sido fácil, como culminación de una travesía igualmente complicada: desde que se supo que su equipo, el QMMF de la federación catarí, dejaría Moto2, tuvo que ver cómo los asientos para 2017 se iban acabando, sin que ninguno llevara su nombre: el nombre de un campeón del mundo de 125cc y subcampeón de Moto2.

Bien es cierto que, ya concluida la temporada, tuvo la ocasión de dar el salto al Campeonato del Mundo de Supersport como piloto oficial de MV Agusta Reparto Corse, pero no le convenció la implicación de la firma en el proyecto deportivo. Y rechazó la oferta, seguramente también sabiendo que alejarse del paddock de MotoGP hace más difícil el retorno.

UN ESPEJO Y VARIAS ESPERANZAS

Hace dos temporadas, otro clásico del paddock se quedaba sin asiento: el italiano Mattia Pasini. Curiosamente, también le sucedía a la edad que tiene ahora Simón, 29 años. Muchos pensaron que el trayecto mundialista de Pasini había tocado a su fin, y que buscaría acomodo en otro campeonato, bien en algún otro mundial o incluso en el CIV nacional.

Nada de eso. Pasini seguía decidido a volver, y para ello contó con la inestimable ayuda de Fausto Gresini, que le dejó una Kalex para hacer sendos wild card en Mugello y en Misano, en los que demostró que seguía en plena forma. Por eso, para este 2016 se encontró con la oferta del Italtrans encima de la mesa. Evidentemente, firmó.

No sólo eso: en este 2016, Pasini ha conseguido más del doble de puntos (72) que en su anterior temporada completa en 2014 (35), firmando su mejor temporada en la categoría a la que llegó en 2010 y quedándose en varias ocasiones a las puertas de su primer podio, demostrando que en una categoría tan compleja la experiencia es un grado.

Simón debe tener muy en mente el ejemplo de Pasini. Él sí sabe lo que es subir al podio de Moto2, lo ha hecho hasta en doce ocasiones –sin ir más lejos en la última carrera de Sachsenring- y nadie dice no sólo que no vaya a haber una tercera, sino que incluso pueda llegar la ansiada victoria.

El espejo de Mattia Pasini es sólo uno de los motivos que tiene el español para confiar en su retorno. Otra razón para el optimismo es la llegada de KTM a la categoría, una moto que ya probó en los test del pasado verano. De momento, la firma austriaca sólo suministrará dos motos al Ajo Motorsport, que serán para Miguel Oliveira y Brad Binder, pero si 2017 resulta un éxito, bien podrían ampliar el desembarco en varias unidades para 2018, y ahí Simón podría ser una opción muy viable. También su experiencia en la Speed Up podría resultar un extra si alguna estructura se decide a utilizar ese chasis.

El otro motivo para el optimismo, quizás el más importante de todos, es el cúmulo de amistades que ha ido tejiendo en el paddock, y que a buen seguro le ayudará el día en el que algún equipo necesite un sustituto, ya sea para una carrera puntual o para completar la temporada.

Cuando eso pase -y todos los años pasa-, el nombre de Simón estará en todas las agendas. E ir a hablar con él será tan sencillo como dar unos cuantos pasos y tocar la puerta del box del Estrella Galicia 0,0 Marc VDS, donde Julito estará esperando con su inconfundible sonrisa y las ganas de pilotar intactas.

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