MotoGP17, análisis del nuevo juego de MotoGP

Hemos pasado varias horas con MotoGP17 para traeros un análisis claro y objetivo, ¿merece la pena el nuevo título?
Carlos Domínguez -
MotoGP17, análisis del nuevo juego de MotoGP
MotoGP17, análisis del nuevo juego de MotoGP

Hace sólo una semana que Milestone puso por fin a la venta la última versión del título de la categoría reina, MotoGP17 correspondiente obviamente a la temporada actual del Campeonato del Mundo de Motociclismo.. Si tú estás en la tesitura de hacerte con este juego, te recomiendo que pongas mucha atención al análisis que viene bajo estas líneas porque es probable que seas más feliz invirtiendo ese montante en otro título o en otra actividad.

Milestone, los desarrolladores y responsables de MotoGP17, tienen una enorme experiencia en la creación de simuladores de este tipo. Ya no sólo por encargarse de la franquicia de MotoGP desde hace una década , sino por haberse atrevido con títulos tan completos como son Ride o Ride2. A ellos les tenemos que agradecer también clásicos como SBK 2001, quizás uno de los mejores simuladores de motociclismo que se hayan realizado. Lo cierto es que por las imágenes que había visto y por los vídeos que habían ido publicando, me lancé con toda la seguridad del mundo a pagar los 70 euros de este título.

MotoGP17 , modos, jugabilidad y físicas

No me había animado a probar un título de MotoGP en años y esta vez lo hacía con la esperanza de que hubieran aprovechado la experiencia con Ride2 para ofrecer el simulador definitivo y más avanzado hasta la fecha. Dicho esto, lo descargo, lo instalo en mi Play Station 4 y abro por primera vez MotoGP17.

Lo primero que encontrarás es un menú simple en el que seleccionar el modo de juego que más te apetece o el apartado de opciones para configurar la experiencia a tu gusto. El primero es el ya tradicional modo de simples carreras o contrarreloj, donde por cierto tenemos las tres parrillas de Red Bull Rookies Cup, Moto3, Moto2 y MotoGP disponibles desde el minuto uno. Aquí puedes organizar la carrera que más te apetezca, en el circuito que más te guste y en las condiciones que te vengan en gana. Es decir, justo lo que todo amante de MotoGP quiere: revivir el GP de Holanda en Assen a bordo de la moto de Valentino Rossi o Marc Márquez.

Hay también una quinta categoría de motos donde encontraremos una selección de algunas de las monturas más legendarias: 125cc, 250cc, 500cc y MotoGP. Al contrario que en las actuales, estas motos y pilotos tienen que ser desbloqueadas poco a poco ganando trofeos, haciendo poles, corriendo determinado número de carreras o sumando X victorias. ¿Qué podemos encontrar? Las motos de Valentino Rossi en todas las cilindradas, la de Casey Stoner en Honda, la de Troy Bayliss en Valencia 2006, la Aprilia RSW 250 de Loris Capirossi, la Suzuki de Kevin Schwantz, la Honda Rothmans, las Honda West de Barros y Capirossi en 500 y un larguísimo etcétera. Ponerte a los mandos de la Honda NSR 500 de Álex Crivillé y darte cera con otros huesos de 500cc en Jerez es una de las mejores cosas que ofrece este título.

Darte cera con los huesos de 500cc es una de las mejores experiencias de MotoGP17.

Luego tenemos dos modos más de juego: modo carrera y modo manager. En el primero nos ponemos en la piel de un piloto inventado (hay opciones de personalización pero a años luz de Ride2) al que muy probablemente acabaremos poniendo nuestro nombre para cumplir nuestro sueño frustrado de ser campeones del mundo. Nuestra tarea no es otra que la de abrirse hueco desde la Rookies Cup de Red Bull hasta la mismísima categoría reina. En el modo manager nos ponemos al mando de un equipo recién llegado que, como sospecharás, tiene exactamente el mismo objetivo. Pero, ¿cuán conseguidos están estos modos?

Cuando comencemos nuestra carrera como piloto profesional participaremos en las dos últimas pruebas de la Rookies Cup. En base al número de créditos que obtengamos con nuestros resultados, tendremos acceso a unos u otros equipos y monturas en Moto3, eso si no queremos quedarnos en nuestra categoría. La idea de ir avanzando poco a poco y premiando tus buenos papeles es muy buena, pero la profundidad con la que se ha realizado es nula. A pesar de que tienes un buzón de correo y un “manager”, lo cierto es que no existe ningún tipo de relación, negociación u ofertas de trabajo. No existen los salarios ni los contratos y puedes cambiar hasta en tres ocasiones de estructura en un sola temporada. Tampoco hay enlace alguno entre una misma estructura en distintas categorías. Es decir, importa un pimiento que ganes carreras con la KTM de Moto3, el número de créditos necesarios para optar a la KTM de Moto2 es exactamente el mismo que para la Kalex del Marc VDS Estrella Galicia.

Pese a resultar insulso, poco realista y hasta infantil, el modo carrera es quizás la mejor manera de disfrutar este título. Poder avanzar entre distintas categorías luchando en cada circuito en distintas cilindradas es una experiencia muy agradable y satisfactoria.

Más o menos lo mismo podemos aplicar en el caso del modo manager. Empezamos con una Mahindra o Peugeot que podremos personalizar en base al patrocinador que hayamos elegido. Primero con un piloto, pudiendo contratar más a medida que sumamos más puntos de experiencia. De nuevo, no existe papel “administrador” alguno y deja un mal sabor de boca.

Y llegamos a uno de los puntos más importantes para todo jugón: las físicas. Que la moto se sienta real, potente, ágil, que transmita sensaciones… es todo lo que un motero quiere en un videojuego pero que en muy pocas ocasiones obtiene. En este sentido, Milestone ha hecho un trabajo muy decente con la recreación de todas las motos del campeonato.

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En Moto3 por ejemplo, las motos se sienten mucho más estrictas pudiendo trazar gas a fondo como si tuviéramos un tiralíneas. El salto a Moto2 se nota y mucho: el peso, la potencia, la flexibilidad, las frenadas con la moto cruzada. Han trabajo muy bien en crear tan fielmente como es posible las características de estas motos. Lo mismo se puede decir de las máquinas de MotoGP, aunque aquí, de alguna manera, han dado con hueso.

Dejad que os recomiende configurar la dificultad siempre al máximo y prescindiendo de cualquier tipo de ayuda, esa es la única manera de disfrutar realmente de cada Gran Premio (mucho mejor con sesiones de clasificación). Sólo así, sufriendo, sientes verdadera satisfacción tras una victoria… o un octavo puesto tras haber clasificado el 18º.

Se disfruta sólo cuando se ofrece un verdadero reto.

Resulta sin embargo frustrante que sean las categorías de Moto3 y Moto2 las más complicadas, especialmente si las encaras con una moto “regulara”. Ahí es cuando empieza a ser necesario configurar la moto a tu gusto y al circuito, pudiendo modificar la relación de marcas, altura de los semi manillares, de la moto, geometría, suspensiones en todas su vertientes (precarga, rebote…). Es entonces cuando usas los 40 minutos de entrenamientos para poner a punto la máquina, saliendo en varias ocasiones en busca de un mejor tiempo, buscando siempre el límite y, en ocasiones, cayendo (la moto nunca se deforma, apenas se araña una pizca).

Ese proceso se ha conseguido muy bien en las categorías pequeña e intermedia, pero no en MotoGP. Aunque la potencia de los prototipos es lo primero que nos choca, en cuanto nos hacemos a ella podremos comprobar que son motos muchísimo más permisivas y fáciles, abriendo todo un abanico de distintas trazadas en cada circuito.

Competir en la categoría reina y optar a la victoria, que debería ser el mayor reto, es en realidad lo más sencillo. Por poneros un ejemplo, yo llegué al Pramac Ducati después de sufrir bastante por ganar o subir al podio en Moto2, pero eso no evitó que llegara marcando pole y encadenando victorias. Tan fácil me pareció, que en cuanto pude pasé a la KTM, la peor MotoGP, para darle algo de gracia… pero ni por esas. Sólo errores garrafales o caídas evitan tus victorias y meter a la IA un segundo por vuelta. Es entonces cuando empiezas a encontrar las lagunas de estas físicas que permiten clavar el freno delantero en el ápice de una curva a 200 km/h sin que ocurra nada o salir a fondo de una curva derrapando prácticamente hasta la siguiente curva.

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Luchar con la IA con motos inferiores es muy divertido.

Lo que sí han recreado muy bien son las batallas y adelantamientos “a cuchillo”. Al principio, especialmente en las categorías más pequeñas, te costará marcar tu propio ritmo puesto que dejar la puerta abierta de forma mínima dará la bienvenida a una jauría de pilotos que se tiran al interior de cabeza. Toques, pasadas de frenada, alguna caída… Luchar con la IA en Moto2 o Moto3 con máquinas inferiores es algo realmente divertido.

Pero si jugamos el título por lo que es y no por lo que podría haber sido, es justo decir que cumple sin mayor problemas con el “estándar”, especialmente con detalles como las carreras en mojado haciendo que el asfalto se seque por la trazada. Ese carril seco ofrece además mucho más grip que las partes sucias o se puede volver a mojar si la lluvia vuelve a aparecer. No está tan conseguido como el “live track” de otros simuladores, pero es un punto a su favor.

MotoGP17, gráficos y sonido

El sonido es quizás una de las mejores características de MotoGP17. Ya no sólo es que hayan otorgado a cada moto de su propio rugido, sino la forma en la que lo han hecho. Dar un golpe de gas en seco suena exactamente igual que en las escenas de TV cuando calientan las motos en boxes. De la misma manera han conseguido reproducir las reducciones en las frenadas, la aceleración, el petardeo del escape… todo, incluyendo una atmósfera única y ensordecedora cuando todas las motos en parrilla se preparan para salir. Es simplemente espectacular.

Gráficamente MotoGP17 impresiona durante los primeros minutos gracias al minucioso trabajo que han realizado en la reproducción de todos los equipos. Motos, cascos, monos, botas… todo ha sido recreado prácticamente a la perfección pero, sin embargo, sigue estando muy lejos de las posibilidades que ofrecen los equipos en los que se juega MotoGP17.

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Comparado con otros títulos de motociclismo, sí, ofrece un gran nivel, pero deja mucho que desear en cuanto ponemos a su lado algo como Driveclub. Es como si a estas alturas, las motos siguieran siendo el “hermano pequeño de los coches” y no interesara desarrollarlo al nivel actual. Sólo algunos de los escenarios/circuitos ofrecen un alto nivel de detalle, dejando algunos como el trazado de Spielberg a un nivel muy bajo con colores irreales y colinas cuadriculadas.

Cuanto más juegas, más fallos encuentras: boxes vacíos con sólo seis o siete personas, ausencia de las famosas pizarras, los frenos de acero de la KTM de MotoGP, un triste parc ferné… y algo que duele a la vista: absolutamente todos los pilotos tienen el mismo cuerpo.

MotoGP17, un aprobado y poco más

MotoGP17 no es el simulador definitivo pero estará impulsado por la promesa de un campeonato eSport oficial. No ofrece un cambio radical en ningún aspecto y parece más una actualización de títulos pasados. ¿Merece la pena? Bueno, si lo que te gusta es MotoGP en su totalidad y aprenderte al dedillo todos los circuitos compitiendo en carreras multijugador al límite, es muy buena opción. Pero si lo que te gustan son las motos, quizás Ride2 ofrezca muchas más horas de diversión y cientos de veces más variedad.

Lo mejor:
  •  

    Excelente reproducción de sonidos

  •  

    Atención al detalle en pilotos y motos

  •  

    Campeonato eSport Oficial

  •  

    Batallas cuerpo a cuerpo

    Mejorable:
    •  

      Gráficos que no están a la altura de 2017

    •  

      Poca profundidad en los modos carrera / manager

    •  

      Demasiado fácil y permisivo

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