Tito Rabat: Me daba la sensación que querían meterme presión para que fallara

Entrevista a Tito Rabat en el día de su visita a la redacción de Motociclismo
Jesús Lázaro / Fotos: G&G/Alicia Ruíz/Pedro Lamazares -
Tito Rabat: Me daba la sensación que querían meterme presión para que fallara
Tito Rabat: Me daba la sensación que querían meterme presión para que fallara

Hay una virtud que todo el que conoce a Tito Rabat destaca: es un trabajador nato al que nadie le ha regalado nada. Quizás no haya sido un niño prodigio, como los Márquez, y el éxito le ha llegado tarde, en su novena temporada, pero es un piloto que se ha hecho a sí mismo. Sabe lo que cuesta llegar a la cima y por eso ha saboreado cada instante de este título. En el circuito de Almería ha encontrado su santuario y ha desarrollado un método de trabajo infalible, aunque más que un método es un estilo de vida que ahora muchos imitan.

El Tito ganador que ahora luce corona de Moto2 le descubrimos en 2013, especialmente en la segunda parte de la temporada. Este año ha demostrado que su trayectoria está en continua evolución y como piloto todavía no ha encontrado su límite. No es que haya sido más rápido que la temporada pasada, tampoco más constante, es que ha sido más duro mentalmente. Ha sabido gestionar una presión mediática que no todos toleran, la de ser considerado el máximo favorito en una categoría que no admite errores. Y lo ha hecho liderando la clasificación desde el primer al último GP, teniendo en frente un rival tan frío como constante. Tan sereno como voraz. Y que no ha fallado una sola carrera… como Tito.

Cuando se quita el mono sigue tan acelerado como en la pista. Habla rápido y es de movimientos nerviosos, pero sumamente reflexivo cuando se sienta a hablar de carreras. Recién llegado de una recepción en la Zarzuela con los Reyes, Tito se pasó por la redacción de Motociclismo, en traje pero sin corbata, y como parada intermedia antes de bajar en furgoneta a su Almería de adopción. Aquí charlamos distendidamente con el piloto barcelonés, que analizó su temporada y de paso pronosticó la siguiente, el año en que llevará el 1 en el carenado. Vamos al lío.

Parecía arriesgado cambiar el equipo Pons (campeón en 2013) por el Marc VDS, pero acertaste.
Tengo que reconocer que no fue sencillo pero enseguida, cuando vi cómo trabajaba el equipo, cómo entrenaba, el entorno que tenía alrededor, supe que había acertado con mi decisión. Todo era más fácil para mí, me permitía estar mucho más centrado. Tenía un equipo técnico para mí solo y en ciertos aspectos donde no llegaba el año anterior, este año llegaba más rápido y fácil. La puesta a punto era más sencilla. El único inconveniente al principio fue el idioma, pero por suerte tenía a mi mecánico Marc que me ayudó mucho en este aspecto. Mi inglés fue mejorando conforme pasaban los entrenamientos hasta no haber ningún problema de comunicación.

¿Estabas en todas las quinielas como el rival a batir y no fallaste?
Este año sí que me pueden decir que soy el favorito número 1 porque soy el campeón, pero no el año pasado porque pienso que éramos varios los pilotos que teníamos esta condición. Pero nada, todo el mundo decía lo mismo y eso es algo que me molestaba, porque me daba la sensación que querían meterme presión para que fallara. Ahora soy yo el que me pongo presión. Desde que en 2013 me vi capaz de estar delante, empecé a ser inconformista y solo me valía con ver mi nombre en lo más alto en cada sesión cronometrada, en cada carrera, hacer la vuelta rápida... Así que bastante presión me pongo yo como para que encima me echen los demás.

Y por si quedaba alguna duda, llegó la primera victoria del año en Qatar.
Antes de llegar a Qatar estaba un poco nervioso… en realidad más que nervioso estaba muy ilusionado, por todo el tiempo que llevábamos sin competir. Aquella victoria fue un poco balsámica y me ayudó a empezar el año muy fuerte moralmente, pero no me quitó más o menos presión porque durante todo el año he corrido pensando carrera a carrera.

No has cometido ningún fallo en todo el año, ¿esperabas estar a este nivel?
Este año he corrido a un nivel superior, pero lo cierto es que cuando aprendí a ir rápido de verdad fue en el final de la temporada pasada. Me ayudó mucho tener como compañero y rival a Pol, un chaval de mi edad, con la misma moto y el mismo equipo. Este año con Mika ha sido un paso más. He tenido un rival más frío y que nunca falla. Es una roca mental que siempre está ahí y yo creo que he aprendido también mucho de él, porque al final le he batido con sus mismas armas. Creo que este año más que ir más rápido en moto, el verdadero salto que he dado ha sido ser más fuerte mentalmente. Mantener la calma, no fallar, no ansiarme si me pasan y no cometer errores innecesarios.

Vamos, que haber tenido a tu mayor rival en tu box ha sido una bendición.
Es lo mejor que me ha pasado estos últimos dos años porque te obliga a estar siempre alerta, te mantiene despierto. Es cierto que puede resultar una relación incómoda para convivir, pero también hace que nunca te conformes y si te gana, te vuelvas loco por vencerle en la siguiente ocasión. Para mí todo ha sido muy positivo.

¿Qué significa Almería en tu carrera?
Estar en Almería me ayuda mucho a concentrarme, he dado muchas vueltas, trabajo sin presión, pero sobre todo pienso… La tranquilidad que tengo allí para mí es fundamental dentro de mis necesidades. Cada uno tendrá su estilo y creo que lo más importante es que yo he encontrado mi forma de entrenar y mejorar en Almería. Después para lograr el éxito no hay muchos secretos, sobre todo trabajo constante.

Has comentado en alguna ocasión que el GP de Gran Bretaña marcó un antes y un después este año.
La carrera de Silvestone fue un punto de inflexión en la temporada. Había hecho un gran fin de semana de entrenamientos, pero una vez que empezamos la carrera me pasaron muchos pilotos. Llegó un momento, cuando llevaba tres o cuatro vueltas, que me enfadé de verdad y pensé en tirar a por todas sin importarme si me iba al suelo. A partir de ahí frené más tarde, me entraba la moto en la curva como nunca y adelantaba como nunca. Me enfadé tanto que solo pensaba en llegar al primero, que era Mika y no me iba a conformar. Pensé «todo o nada» y tuvimos una dura batalla cuerpo a cuerpo con Maverick detrás. Creo que fui muy fuerte en esa carrera y a partir de ahí sentí eso de querer es poder. Ese día me lo creí y a partir de entonces si quería ganar tenía que quererlo con todas mis fuerzas.

Y a final de año tocó sacar la calculadora.
Después de MotorLand, la gira asiática fue muy rara para mí. En esas carreras me notaba con más tensión. Me resultaba muy fácil ser el más rápido en entrenamientos, rodaba a ritmo de récord y conseguimos las tres poles, pero a la hora de la verdad, en carrera, no sé por qué no era tan rápido. Solo cuando veía delante a Mika parecía que me encendía. Era algo instintivo, pero lo bueno es que acabé delante de él en Australia y en Japón; y ya en Sepang corrí con la calculadora, aunque la saqué casi sin darme cuenta. Malasia fue una carrera durísima físicamente por el calor y al cruzar la meta lo que sentí es satisfacción y felicidad. Muchas ganas de llegar al pit lane y abrazar a mi equipo y a los míos. Todo fue muy rápido porque estaba muy cansado. En Valencia llegamos campeones, sin presión, y lo único que quería era ganar la carrera. Volvió el Tito fuerte mentalmente de mitad de temporada, la pena fue no poder cerrar el año ganando, por culpa de un vacío en el depósito de gasolina.

¿Por qué has decidido correr un año más en Moto2?
No voy a subir a MotoGP por varias razones. Lo primero es que estoy muy a gusto en mi equipo y esto, que es muy fácil de decir, es muy difícil de conseguir. Yo lo veo como una oportunidad de llegar a MotoGP en 2016 mucho más preparado. Tengo muchas cosas que mejorar todavía: las salidas, las primeras vueltas, el cuerpo a cuerpo, el agua, sobre todo el agua. Debo incidir en estas cosas para ser mejor piloto cuando llegue a MotoGP… si llego. Por otro lado, tenía ofertas de MotoGP pero no lo vi muy claro, así que decidimos aprender un año más. Además en 2016 cambia el reglamento, la electrónica, los neumáticos y a lo mejor no tenía tanto sentido subir y adaptarme a unas motos que cambian por completo en un año. Ya que subes, mejor subir con un año de adaptación, no dos. Porque si subes y no vas bien, vas rápido a la calle. Y yo quiero llegar para quedarme.

Y además que vas a llevar el número 1…
Eso también, es algo especial, único, que a lo mejor solo pasa una vez en la vida. Me hace sentirme mejor y ya que puedo llevarlo lo aprovecho.

¿No ganar el título en 2015 sería una decepción?
Retener el título es el objetivo prioritario, pero no por eso va a ser una decepción no ganar, depende de las condiciones. Puede ser que sea competitivo, rápido, pero tenga una caída y me haga daño. Solo sería una decepción si no gano porque no doy la talla o porque no llego al nivel de este año.

¿Qué puedes decir de la nueva Kalex?
A la moto de 2015 solo podía pedir que fuera igual que la de este año y la verdad es que cuando la he probado en Jerez y Valencia va un punto mejor. La posición de conducción carga más peso delante sin perder agarre, y esto hace que gire mejor, que vaya más sobre raíles en curva, que es justo lo que pedía, porque la de 2014 en algunos circuitos se movía mucho.

¿Y aventurarte a nombrar rivales para el próximo año?
Creo que el próximo año va a estar todo más revuelto, así que va a ser un año interesante. Mi principal rival voy a ser yo mismo, y si me centro en mi trabajo seguro que logro superarme. Pero además va a haber mucha más igualdad porque somos más los pilotos que vamos con Kalex. Veremos cómo se adaptan Luthi, Aegerter y Zarco que hasta ahora iban con Suter. Evidentemente estará Kallio, pero también Salom y Folger que ya cuentan con un año de experiencia. Luego siempre hay un par de sorpresas todos los años. Y de los nuevos, pues supongo que Rins y Márquez, que tienen mucho talento y vienen con mucha hambre, no tardarán en estar ahí arriba. Mira qué pasó cuando llegó Marc o Viñales… Desde que existe Moto3 también han cambiado un poco las reglas del juego y no hay un salto tan grande de 2 tiempos a 4 tiempos. La adaptación es mucho más rápida para pilotos como ellos, que de por sí saben pilotar muy bien

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