Jorge Lorenzo, sucesor de Alex Crivillé

Once años después de que Crivillé lo lograra, Jorge Lorenzo conquistó el segundo título de la categoría reina para España, el primero de MotoGP, en una temporada mágica que será recordada por el poderío de los nuestros.
Marta Gastón Fotos: Gold&Goose -
Jorge Lorenzo, sucesor de Alex Crivillé
Jorge Lorenzo, sucesor de Alex Crivillé

En 2010 España tocó la gloria gracias a los títulos de Marc Márquez, Toni Elías y Jorge Lorenzo, amén de los subcampeonatos de Nico Terol, Julián Simón, Dani Pedrosa y el tercer puesto de Pol Espagaró. Fue un año histórico, en el que los nuestros cosecharon unos números superlativos: 36 victorias, 85 podios y 30 poles. Nueve de esos triunfos pertenecieron a Jorge Lorenzo quien, además, pudo presumir de batir el récord de puntos de la categoría reina (383), subir 16 veces al cajón y anotar siete pole position.

El balear fue una auténtica apisonadora. Algunos quisieron restarle méritos, esgrimiendo que sus dos grandes rivales se habían lesionado (Rossi en Mugello y Pedrosa en Japón), pero la realidad era muy distinta: Lorenzo fue el más rápido y el mejor piloto del año. Cuando su compañero de equipo se fracturó la tibia y el peroné ya lideraba la clasificación; del mismo modo que lo hacía cuando el de Honda trataba de recortar distancias con él.

Sus resultados fueron brillantes, pero no menos que la regularidad de la que hizo gala durante todo el curso: solo se bajó del podio en Aragón y Japón, donde fue cuarto. Al final del curso, hasta el propio Rossi se rindió ante la evidencia: “Jorge ha estado fortísimo todo el año, ha ganado mucho y no ha cometido ni un solo error, por lo tanto se merece ese título”. Eso sí, el italiano también le dejó un recadito “Estoy convencido de que si no me llego a hacer daño, ese título nos lo habríamos jugado hasta la última carrera”. Nunca sabremos si lo que dijo Rossi se habría cumplido o no, pero lo cierto es que el mallorquín arrasó con todo.

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Españoles en MotoGP

Desde que Alex Crivillé se alzara con el título de 500cc, hasta que Lorenzo consiguiera su primer entorchado en MotoGP pasaron once años. En ese tiempo, más de una decena de pilotos nacionales se batieron el cobre en la clase reina (el propio Crivi, Carlos Checa, Sete Gibernau, David de Gea, José Luis Cardoso, David Tomás, Pere Riba, Rubén Xaus, Toni Elías, David Checa, Dani Pedrosa...), aunque solo unos pocos tuvieron opciones reales. Gibernau y Pedrosa fueron quienes más cerca estuvieron. El primero lo intentó en 2003 y 2004, pero se topó con un gran Rossi y tuvo que conformarse con sendos subcampeonatos. Pedrosa, tras un prometedor debut, nos hizo soñar con una nueva corona; en los sucesivos años, sin embargo, no fue capaz de alcanzar su sueño. Las lesiones y problemas con su Honda se lo impidieron.

La llegada de Lorenzo a MotoGP insufló de aire fresco a la categoría. Al igual que Dani, debutó con un segundo puesto y venció su primera carrera muy pronto, en la cuarta cita. Pese a que se fue al suelo en numerosas ocasiones, el futuro terminó la temporada en cuarta posición. Un año después, ya con más experiencia, se confirmó como el mayor adversario de Rossi. La celebración del italiano tras la victoria en Cataluña (como si hubiese ganado el campeonato), evidenció hasta qué punto le estaba costando doblegar a su compañero de equipo. El 46 consiguió nuevamente vencer ese año, pero en Yamaha tenían claro quién encarnaba las opciones de futuro y así se lo hicieron ver a Lorenzo en las negociaciones de renovación, permitiéndole como él quería, firmar un contrato por una sola campaña. La noticia no sentó nada bien a Rossi, a quien únicamente le ofrecieron la opción de continuar dos años. La tensión entre ambos era casi palpable, pero de puerta hacia fuera trataban de mantener las apariencias: “No es que seamos hermanos, porque somos los peores enemigos en pista, pero hemos mantenido una buena relación. Él me respeta a mí y yo a él”, aseguraba Il Dottore en 2009.

Al final, los temores de Valentino se hicieron realidad y Jorge le batió en 2010. El doctor optó entonces por marcharse a Ducati y comenzar una aventura que terminaría en divorcio dos años después. Tras regresar a Yamaha, Rossi acabaría reconociendo a en una entrevista concedida a MotoGP.com que fichar por la marca boloñesa fue fruto de una rabieta: “Fue  un error mío ir a Ducati, estaba molesto con Yamaha porque después de haber ganado tanto con ellos, cuando venían de años difíciles, Yamaha decidió traer un compañero de equipo muy fuerte, como es Lorenzo”. Más claro no pudo ser.

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