La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha su Operación Especial de Semana Santa, uno de los mayores despliegues del año en carretera, con millones de desplazamientos previstos en toda España. En este contexto, evitar una multa no depende solo de la atención al volante, sino también de conocer cómo funciona el dispositivo de vigilancia, que este año llega con importantes novedades como los llamados radares “invisibles”.
Estos nuevos radares, basados en tecnología láser tipo Velolaser, suponen un cambio significativo en el control de la velocidad. Se trata de dispositivos pequeños, portátiles y fácilmente camuflables, capaces de instalarse en guardarraíles, señales, trípodes o incluso vehículos. Su reducido tamaño hace que pasen prácticamente desapercibidos, lo que impide a los conductores anticiparse a su presencia. Además, pueden medir la velocidad con gran precisión a larga distancia y enviar los datos en tiempo real, sin necesidad de que los agentes estén visibles en la carretera. En la práctica, esto significa que confiar en “ver el radar” antes de reducir la velocidad ya no es una estrategia válida.
Pero los radares invisibles son solo una parte del amplio dispositivo desplegado por la DGT. Durante la Semana Santa se intensifican los controles de todo tipo: radares fijos y móviles, controles de alcohol y drogas, cámaras para detectar el uso del móvil o el cinturón de seguridad, así como la vigilancia desde helicópteros y drones. El objetivo es aumentar la seguridad en uno de los periodos más sensibles del año, marcado por un gran volumen de tráfico y un mayor riesgo de accidentes.
Y es que la cifra de desplazamientos se dispara durante estas fechas, lo que incrementa tanto la congestión como las posibilidades de cometer infracciones. La DGT prevé millones de viajes por carretera a lo largo de toda la operación, lo que obliga a reforzar los controles en puntos clave y a extremar la precaución por parte de los conductores.
A todo esto se suma otra novedad importante: la obligatoriedad de la baliza V-16 en caso de avería o incidente para coches, y la recomendación para motocicletas. Este dispositivo luminoso sustituye a los tradicionales triángulos y permite señalizar el vehículo sin necesidad de bajar a la calzada, además de estar conectado con la plataforma DGT 3.0.
Por último, la DGT insiste en la importancia de planificar los desplazamientos. Consultar el estado del tráfico, evitar las horas punta, revisar el vehículo y elegir bien la ruta son factores que pueden marcar la diferencia no solo en seguridad, sino también a la hora de evitar sanciones.
Con todo este despliegue, el mensaje es claro: la vigilancia en carretera es más completa y discreta que nunca. En un escenario donde los radares ya no siempre son visibles y los controles se multiplican, la única forma real de no ser multado en Semana Santa sigue siendo la misma de siempre: respetar las normas y mantener una conducción responsable en todo momento.










