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Llenar el depósito este verano cuesta mucho más que hace apenas unas semanas. Tanto la gasolina como el diésel han encadenado cinco semanas consecutivas de subidas, provocando que repostar sea ya cerca de un 20% más caro que a principios de julio. Un incremento que coincide con la operación salida y el mayor número de desplazamientos por carretera del año.
Uno de los principales motivos que explican esta escalada es la retirada de la rebaja de impuestos a los combustibles que se había puesto en marcha durante la crisis derivada de la guerra en Irán. Antes de que desapareciera esta medida, tanto las patronales del transporte como las asociaciones del sector gasolinero advirtieron al Gobierno de que su eliminación provocaría un importante encarecimiento del combustible en plena temporada estival.
Con el regreso del IVA de la gasolina y el diésel al 21%, el precio en las estaciones de servicio ha experimentado una de las mayores subidas registradas entre los meses de julio y agosto en las últimas dos décadas.
La gasolina ya cuesta 25 céntimos más por litro
Los últimos datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea reflejan claramente esta evolución. Desde el 29 de junio, el precio medio de la gasolina en España ha pasado de 1,44 euros por litro a 1,69 euros, lo que supone un incremento de 25 céntimos.
En el caso del diésel, el aumento ha sido todavía mayor. El litro ha pasado de 1,50 euros a 1,79 euros, es decir, 29 céntimos más que a finales de junio.
Un incremento cercano al 20%
En términos porcentuales, la gasolina se ha encarecido un 17,3%, mientras que el diésel ha aumentado un 19,3% en apenas un mes. Esto significa que un conductor que llene un depósito de tamaño medio paga ahora varios euros más en cada repostaje que al comienzo del verano.
La subida llega además en uno de los momentos de mayor consumo del año, cuando millones de conductores utilizan su vehículo para desplazarse durante las vacaciones de agosto.
¿Seguirá subiendo el combustible?
Por el momento, los carburantes acumulan cinco semanas consecutivas al alza, sin que la tendencia haya mostrado signos de frenarse. La combinación del regreso de la fiscalidad habitual y el incremento de los precios durante el verano ha llevado a que este sea el periodo estival con los carburantes más caros desde la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania.
Para los motoristas y conductores que todavía tienen pendientes sus desplazamientos vacacionales, la recomendación pasa por comparar precios entre estaciones de servicio y planificar los repostajes, ya que las diferencias entre gasolineras pueden ayudar a reducir el impacto de esta nueva subida.










