Prueba de la Triumph Thunderbird NightStorm SE

Extendido a lo largo de su imponente carrocería, el color negro se erige en protagonista de esta versión especial de la Thunderbird Storm.
Texto: Óscar Pena. Fotos: Jaime De Diego -
Prueba de la Triumph Thunderbird NightStorm SE
Prueba de la Triumph Thunderbird NightStorm SE

La nueva Thunderbird NightStorm Special Edition destaca por su acabado oscurecido, calidad general y estilo minimalista, de modo que gana es agresividad estética con respecto a la moto de la que toma su base, la conocida Thunderbird Storm. Como esta, la NightStorm está propulsada por la versión «Big Bore» de 1.699 cc del clásico motor bicilíndrico en paralelo refrigerado por agua de Triumph, y que sin duda es una de sus más importantes señas de identidad.

La NightStorm lleva el negro a un nuevo nivel de intensidad. Se la despoja de casi todos los cromados, y el depósito se pinta a mano en un atractivo diseño que combina el negro «Phantom Black» y el gris «Silver Frost». Por su parte, el sistema de escape está acabado en pintura negra, a juego con el motor, siendo resistente al calor para garantizar una impactante estética sin renunciar a una elevada calidad de acabados. Su oscuro espíritu se extiende al manillar, retrovisores, mandos y pedales del cambio y del freno, todo en color negro. En contraste con el negro resaltan los remates mecanizados de los orificios de las levas y el impactante emblema «NightStorm» sobre las tapas de gran bicilíndrico.

Imponente

Nuestra gran protagonista es una moto imponente, por su estética en negro y línea rompedora con el doble faro delantero, pero también por su tamaño y peso. Aun así, sus 341 kg verificados con todos los llenos se manejan con una facilidad inaudita, y con un poco de maña y experiencia te desenvuelves con gran sensación de libertad en cualquier ambiente. A sus mandos llama la atención su manillar plano, al estar sus torretas alejadas y las puntas dobladas hacia el conductor. Lo pies también quedan claramente adelantados, y bien aposentados sobre unos amplios estribos. El depósito de combustible, de 22 litros de capacidad declarados, aumenta la sensación de estar sobre una enorme y poderosa máquina. Pero como hemos señalado, iniciada la marcha percibes su docilidad. Algo que sin duda es debido a su acertada parte ciclo, bajo centro de gravedad y asiento (se encuentra a tan solo 700 mm del suelo), buen reparto de pesos, y suavidad y agradable tacto de su propulsor. Y es que llegas muy bien al suelo y eso te da confianza a la hora de realizar maniobras a baja velocidad. También es cierto que su peso no es fácil mover en parado, así que conviene aparcarla con la pendiente a favor. Un punto mejorable es el plegado de la pata de cabra, al quedar algo alejada en su posición desplegada. O la prontitud con la que rozan los estribos en el suelo al tomar una curva. Por otro lado, la postura no es tan forzada como en otras custom de generosas dimensiones, así que se deja llevar una buena tirada de kilómetros. Eso sí, sin apretar en exceso por la total ausencia de protección aerodinámica.

A la vista del piloto, y sobre el cuidado depósito, encontramos el cuadro de instrumentos, que combina información analógica y digital. El manejo del mismo se realiza desde un mando en la piña derecha, resultando muy sencillo y práctico para gestionarlo, y así acceder a datos como el indicador de nivel de combustible, la autonomía, los cuentakilómetros totales y parciales, y el reloj horario. El cuentarrevoluciones se localiza en la parte inferior, en reducido tamaño, pero como el motor responde a cualquier régimen, realmente no precisas ni mirarlo.

Sólida y suave

Rodando en carretera, rápidamente te das cuenta de lo acertado de su diseño, pues el robusto chasis tubular de doble cuna de acero aguanta sin rechistar las transferencias de masas, incluso en las curvas rápidas, de forma que transmite una gran confianza. La suspensión delantera es sensible a las irregularidades del asfalto, y sus reglajes muy acertados para un uso por vías convencionales, incluso en fuertes frenadas, aprovechando su excelente equipo en este aspecto; mientras los amortiguadores traseros al no ser progresivos responden bien a la cargas por aceleración, pero no son tan efectivos ante baches imprevistos.

El motor tiene en su enorme par su mejor carta de presentación. Sus 15,9 kgm declarados se han convertido en 13,8 en nuestro banco, una cifra que sigue siendo espectacular. Desde 1.000 rpm se superan los 8 kgm, y el empuje se percibe ya desde 1.500 rpm. Destaca por su finura a cualquier régimen, y contundencia en medios y bajos. De hecho no hace falta subirlo de vueltas para alcanzar en un instante considerable velocidad, y si aceleras con contundencia las impresiones se multiplican por sus grandes inercias

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