Yamaha YZF-R3, una moto deportiva y efectiva

Probamos durante un mes la Yamaha YZF-R3, una buena opción mejor opción para aprender disfrutando de todos los secretos del pilotaje.
Marcos Blanco | Fotos: Jaime de Diego -
Yamaha YZF-R3, una moto deportiva y efectiva
Yamaha YZF-R3, una moto deportiva y efectiva

No sé si peinas algunas canas, como un servidor, y recuerdas aquella época hace ya algo más de dos décadas en la que las deportivas eran legión. Por norma general, las de mayor cilindrada empleaban mecánicas pluricilíndricas de cuatro tiempos, y las más pequeñas se conformaban con las humeantes de dos tiempos y un sólo cilindro o a lo sumo dos, aunque éstas con cifras de potencia específica más que respetables e incluso comparables a las de aquéllas. Tampoco los componentes de sus partes ciclo tenían nada que envidiar a los de las grandes. Entre ellas incluso había un raro nicho con el merecido marchamo de más que exclusivas, entre otros motivos debido a su prohibitivo precio, al ser modelos de importación ya que no se vendían en nuestro país. Eran modelos a escala de las superdeportivas de «mil» que causaban furor en ese momento. Naturalmente me estoy refiriendo a aquella partida de modelos de 400 cc y el hecho de encontrarse con una de ellas era comparable al de una aparición religiosa.

A escala

Nuestra protagonista bien podría pasar como una actual representante del legado de aquellos modelos, aunque afortunadamente no comparte con aquéllas ni precio ni su carácter de exclusiva. Más bien todo lo contrario. Es un modelo que recoge muy bien la estética y, por qué no, la esencia de su hermana mayor la Yamaha YZF-R1 pero que, como he podido comprobar a lo largo del último mes del ya lejano año pasado, resulta muy válida como medio de transporte habitual, además de para empezar a soltarse en el aprendizaje de la conducción deportiva; y que nada tiene que ver con maneras de conducir negligentes ni alocadas.

La Yamaha YZF-R3 no esconde sus intenciones como deportiva, y gracias a ello disfruta de un contenido peso que, junto a la reducida altura del asiento y el volumen general, hacen de la manejabilidad uno de sus mayores argumentos. Otro es el descubrir que la posición a los mandos no es tan agresiva e incómoda como podríamos pensar de un modelo deportivo. Sus semimanillares están colocados por encima de la pletina superior y el ángulo que forman entre ellos no resulta para nada exagerado en conducción normal y el indicado cuando queremos explotar su lado deportivo. Lógicamente los estribos quedan un tanto próximos a la ubicación del asiento, con la obligada flexión para las piernas -más acusado cuanto mayor sea la talla-, algo intrínseco a las deportivas, en definitiva.

En marcha, la sensación es la de ir sobre ella más que integrado. Algo motivado, sobre todo, por la reducida altura de la cúpula lo que hace que el viento nos azote en cuanto cogemos velocidad yendo erguidos y no acoplados a sus formas de modo aerodinámico. En suma, es su mayor defecto de los prácticamente ¡ninguno más! que le he encontrado en un uso cotidiano.

También llama la atención por su estrechez, por lo menos de la parte delantera, desde el depósito hacia la cúpula, y que contrasta con el ancho asiento, que no es que sea más ancho de lo habitual sino que tiene medidas de modelos mayores.

Discreta y efectiva

En contraste con su radical y llamativa estética, podríamos catalogarla de moto muy discreta atendiendo al sonido emanado por el generoso silenciador. El bicilíndrico es todo empuje desde el primer momento que iniciamos la marcha, algo que la hace muy agradable para su uso más práctico y diario, y que en poco o nada me hace echar de menos mi habitual naked de seiscientos; sobre todo por el mayor peso de la mía en uso urbano. Aunque el twin en paralelo da lo mejor de si a partir de 7.000 rpm, para desplazarnos de forma ágil no es necesario internarse en la zona roja, a la que llega con facilidad tras el destello blanco del testigo de su cuadro. Todo con una ligera percepción de vibración en las estriberas que para nada resultan molestas. El tacto del embrague empaña un poco el buen hacer del conjunto en general, pero sólo al soltar la maneta y al final de su recorrido, trasmitiendo unos saltitos al entregar el motor su potencial.

Algo que creo está sólo motivado porque la unidad de prensa, con 4.000 km a sus espaldas ya había pasado por todos los medios especializados interesados en esta atractiva novedad, con lo que esto implica... Algo circunstancial, porque el cambio ofrece tal suavidad y precisión en la inserción de las marchas que bien conjugado con el gas permite no sólo cambiar hacia arriba sino reducir sin usar la maneta ¡Soberbio!

Las suspensiones son bastante firmes y se llevan mal con el lamentable estado del asfalto en la capital. A pesar de su sencillez están muy bien diseñadas para su cometido, mostrando una gran efectividad en conducción incisiva y sin notar apenas que las pongas en aprietos por la acción de los frenos. Por cierto, el ABS (de serie) pasa prácticamente desapercibido. Aunque sólo hay opción de regulación en la precarga del muelle, no resulta imprescindible modificarla incluso yendo acompañado; donde, además, el par motor disponible del twin en paralelo la hacen salir más que airosa en estas condiciones.

Sin duda, lo más divertido es salir a hacer curvas y disfrutar de la conducción deportiva, digamos amateur, que permite y que la hace muy indicada para iniciarse en estas lides. En este su ambiente lo primero que llama la atención es que las prestaciones de su motor no son tantas, y gana metros a una velocidad asumible y sin sobresaltos. Aunque en su cuadro de mandos se pueden llegar a visualizar 180 km/h, resulta imprescindible jugar muy bien con el cambio para no perder velocidad, así como premeditar muy bien los adelantamientos en la marcha apropiada. Por cierto, la instrumentación resulta muy legible gracias a los dígitos un tanto más grandes de lo habitual, algo de agradecer para los que ya andamos sumidos en la presbicia.

El inicio del trazado de las curvas se puede retrasar bastante gracias a la efectividad de su único disco delantero y el contenido peso del conjunto. Aunque los Michelin Pilot Street cumplen sin dar una confianza extraordinaria, entre otros motivos por la fría temperatura que alcanza el asfalto en estas fechas.

Sin duda, es un modelo eficaz para disfrutar aprendiendo a pilotar así como en su papel de transporte diario. 

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