Moto Guzzi Nevada 750 Classic

La Moto Guzzi Nevada 750 Classic es una custom para todos los públicos. Esas son cualidades que los técnicos de Moto Guzzi le han querido dar a su Nevada 750 Classic, una custom para todos los públicos tanto por prestaciones como por comportamiento. Su diseño clásico la convierte en una moto por la que parece no pasar el tiempo. Precio: 8.633 euros (datos de diciembre de 2009).
Sergio Romero | Fotos: Juan Sanz -
Moto Guzzi Nevada 750 Classic
Moto Guzzi Nevada 750 Classic

La tradición de la Moto Guzzi Nevada es larga, dado que el modelo lleva casi 20 años en el mercado, y eso la convierte prácticamente en una clásica moderna. Moto Guzzi destacó en su momento por ser la primera en Europa en hacer modelos orientados al mercado de EE.UU. Técnicamente su evolución durante esta extensa vida no ha sido muy grande y es que si miras la moto de principios de los noventa no verás muchas diferencias.

Estéticamente tampoco dista tanto de las primeras versiones, pero también hay que decir que el segmento custom no necesita motos en constante evolución, sino modelos atractivos para su público. Ese puede ser uno de los argumentos de esta Nevada, que tiene la estética que ha diferenciado siempre a Moto Guzzi.

Estilo propio

Unos pequeños retoques estéticos (decoración), los escapes y los nuevos relojes marcan la diferencia entre ésta y las anteriores Nevada. La moto no está excesivamente recargada, más bien es sencilla en su decoración y equipamiento. Aun así los relojes de corte clásico, con esferas cromadas, tienen alguna información extra en los pequeños cuadros digitales. Antes de comprobar estos detalles lo que te llamará la atención será su posición de conducción, dado que tiene el asiento y el manillar situados muy abajo, y los estribos hacen que las piernas queden un poco flexionadas.

De modo que parece que éstas sobre la moto más que metido en ella. El manillar con la posición mencionada tampoco da tanta sensación de custom, algo que para algunos será un ventaja y para otros un inconveniente. Hay que tener cuidado al sentarse porque la parte trasera de los cilindros queda muy cerca de las piernas y puedes quemar el pantalón o el traje de agua si te acercas demasiado, aunque como decía el otro día un inglés «hay que aprovechar el calor de los cilindros para calentarse las piernas en invierno».

La manejabilidad de la moto es elevada y se siente muy ligera a cualquier velocidad, algo que agradecerán los más inexpertos a la hora de iniciarse en este mundo. A pesar de que el chasis es convencional se siente un poco inestable por las reacciones de las suspensiones, aunque a un ritmo normal se desenvuelve sin problemas.

La horquilla tiene poca retención hidráulica, de ahí parte de las oscilaciones mencionadas, mientras que los dos amortiguadores traseros son secos y te transmiten los golpes directamente. Por su parte, el freno delantero tiene una buena pinza aunque ofrece la potencia justa para su cometido, porque un equipo muy potente pondría en aprietos a la horquilla enseguida. En cuanto al trasero hay que decir que no tienen mucha potencia.

Misma base

La configuración del bicilíndrico en V a 90º con el cigüeñal longitudinal al sentido de la marcha lleva mucho tiempo aplicándose a las Guzzi, y éste no ha cambiado demasiado si nos atenemos a sus características básicas. Sí es cierto que antes esta mecánica requería una constante vigilancia y muchos cuidados, pero los tiempos cambian y ahora es fiable. Además, está gestionado por una inyección Weber Marelli que junto con los nuevos escapes aseguran la superación de la Euro3.

Eso sí, la potencia es la misma que hace 15 años, 48 CV, pero luego en la práctica son suficientes para lo que vas a hacer sobre la Moto Guzzi Nevada. No recupera en quinta como una moto de 750 cc a la que podemos estar acostumbrados pero el motor tiene cierto brío. En medios responde bien y además sin vibraciones dignas de destacar, y si lo estiras llega con fuerza hasta las 7.000 rpm. A partir de ese régimen pierde empuje hasta el corte de encendido, pero ni te pide girar ahí ni te hace falta.

El tacto del cambio es bueno en las relaciones más largas, pero se producen algunos falsos puntos muertos al reducir de tercera a segunda. También podría ser algo de nuestra unidad de pruebas que contaba con un motor poco rodado. Por otro lado se han cerrado las relaciones de cambio para ofrecer una respuesta más rápida.

El sonido que emiten sus dos nuevos escapes le da personalidad la moto italiana y también lo hace la inercia del cigüeñal longitudinal al sentido de la marcha. El cardan es un sistema en el que la marca ha confiado a lo largo de su historia y que sigue presente en las motos de nuestro días. Hay que decir que las reacciones no son tan suaves como las de un sistema con cadena, pero tampoco destaca por lo contrario.

Su precio, ligeramente por encima de los 8.000 euros, la sitúa demasiado cerca de sus competidoras japonesas como para ser un punto a su favor. Un estilo clásico, como su nombre indica, un sencillo manejo y unas prestaciones suficientes, hacen de esta Nevada una custom media para todos los públicos. Una moto bella y fácil.

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