Clásica: Montesa Enduro 250 H6 1978

En 1978 Montesa lanzaba una renovada Enduro 250 H6, destinada al público que prefería una moto más económica y polivalente que le sirviera tanto para el día a día como para una utilización más deportiva.
Joan Carles Orengo. Fotos: Orengo -
Clásica: Montesa Enduro 250 H6 1978
Clásica: Montesa Enduro 250 H6 1978

A finales de la década de los setenta las principales marcas europeas y niponas ponían a disposición del público unas motocicletas con nuevas soluciones técnicas muy llamativas, apareciendo las primeras refrigeraciones líquidas, los incipientes monoamortiguadores y admisiones por láminas. Mientras tanto, en España, los productores nacionales veían cómo no podían seguir el frenético ritmo que imponían las nuevas tendencias.

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Nuestra protagonista plasma perfectamente cómo nuestras firmas que durante la segunda mitad de los sesenta y primera de los setenta habían sido referencias a nivel mundial, se quedaban varios pasos detrás de sus competidoras a las puertas de entrar en la nueva década.

Con esta montura Montesa no ofrecía una nueva Enduro 250 con soluciones vanguardistas, sino que simplemente, con unos acertados cambios, le daba un aire fresco a una motocicleta que seguía heredando la parte ciclo de la anterior H6 y que nos recuerda perfectamente a las primeras Cappra VR del 73.  Hasta la fecha la cilindrada de los 250 c.c. en Montesa nunca se había caracterizado por ser demasiado competitiva en el enduro y a partir de 1978, con la aparición de la novedosa 360 H6, ya cubrían el sector de clientes que buscaban una moto exigente en el todo terreno.

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A pesar de todo la firma de Esplugues siempre presentaba motos dirigidas a su público más fiel, de manera que para aprovechar la parte ciclo de la anterior 250 H6 sin hacerle grandes cambios y que todavía resultara atractiva, montaron la carrocería del modelo estandarte de la firma, la Enduro 360 H6, con el mismo depósito, asiento, guardabarros y portafaros delantero. De esta manera la moto tenía un aspecto acorde con el resto de la gama Enduro de la marca.

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Nuevo escape

El escape tipo bufanda era la novedad más aparente de la Enduro H6 de 1978, un año después del lanzamiento del modelo. Los amortiguadores traseros Telesco de doble muelle, mucho más inclinados que en la versión 360 c.c., contaban con un doble punto de anclaje para variar la altura de la moto. La horquilla delantera era de eje avanzado (centrado en la 360). Los frenos de tambor y el motor refrigerado por aire delatan también la antigüedad del diseño de esta moto.

Por lo que atañe a la mecánica se seguía confiando en el incombustible motor de 246,3 c.c. y la novedad más destacada era el nuevo tubo de escape con doble pared interna para reducir la sonoridad, ahora en forma de bufanda para evitar los roces con las piedras y con un silencioso en forma de petaca, en general muy similar al de su hermana mayor la 360 H6, pero con salida por el lado derecho de la moto.

Este conjunto de escape aportaba una buena respuesta en baja y un comportamiento muy lineal, sin reacciones violentas, lo que facilitaba, junto con la contenida altura de asiento, la conducción a cualquier usuario, independientemente de su nivel de pilotaje, y la carburación se confiaba a un Amal con starter de 34  mm. de difusor.

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En el apartado de frenos se seguían montando los frenos de tambor Montesa de 150 mm. de expansión interna el trasero y 130 el delantero, que cumplían perfectamente con las exigencias del momento.

La horquilla la seguía firmando Betor, mientras que en la suspensión trasera tampoco había novedades y se montaban unos Telesco de discreta eficacia, con la particularidad de que al contar con dos posiciones de anclaje en el subchasis, la moto podía variar su altura.

Este modelo recibiría una profunda remodelación estética al año siguiente, homologándose estéticamente al resto de la gama Enduro con un característico nuevo depósito color amarillo entre otros cambios, pero sin mejoras de relevancia, algo que pudo acabar aburriendo a un público que cada vez exigía más en cuanto a acabados y novedades técnicas. No sería hasta el lanzamiento de la 250 H7 en 1982 cuando Montesa volvería a ofrecer una montura verdaderamente competitiva en esta cilindrada.

 

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EL DATO

Entre aquéllos que querían hacer de esta montura una enduro más agresiva era habitual vaciar la bufanda por dentro y cambiar el silenciador de serie por un Tecnomoto, como el que equipa la moto mostrada en las imágenes.

Motocicleta propiedad de TIN F. CAUDEVILLA

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