MYMSA Z-61 Cabra 74 1961

A los aficionados al «off road», puede que poco o nada les diga el nombre de MYMSA. Pero esta marca catalana, considerada pionera en muchos aspectos, realizó una 74 c.c. de motocross muy competitiva al final de su vida activa.
Texto y fotos: Joan Carles Orengo. Motocicleta restaurada: familia Aragall -
MYMSA Z-61 Cabra 74 1961
MYMSA Z-61 Cabra 74 1961

Bajo el nombre de MYMSA (Motores y Motos S.A.) nacía en 1951 una nueva marca de motocicletas, fruto de la pasión de dos hermanos, Jaume y Josep Aragall, herederos de lo que en un principio había sido un taller de coches fundado en 1929, pero que con el paso del tiempo se había convertido en una auténtica «fábrica de todo» lo relacionado con la mecánica, desde pequeñas piezas hasta carrocerías para autocares, pasando incluso por la modificación de una avioneta.

Publicidad

Pero el consecuente desastre económico que supuso la Guerra Civil obligó a los otrora pujantes Talleres Aragall a reinventarse, decidiéndose como tantos otros por la motocicleta, como vehículo lógico para una clase trabajadora que apenas podía aspirar a más. Fue aquélla una época en la que florecieron en España un sinfín de marcas de motos para cubrir las necesidades del momento, la mayoría de ellas, con una producción muy limitada, tanto técnica como a nivel de distribución, que en muchos casos no pasaba de ser puramente local.

Publicidad

Motor propio

Pero las aspiraciones de los hermanos Aragall, con profundos conocimientos mecánicos iban mucho más allá y optaron por realizar su propio motor para su primera motocicleta, estudiando lo mejor del mercado para salir con una ventaja técnica en este sentido. Montesa y OSSA fueron su guía y en 1951 crearon su primer propulsor, mucho más avanzado técnicamente que el de sus competidoras. Por ejemplo, la estructura monobloque (termodinámica y cambio en el mismo conjunto) no fue adaptada por Montesa hasta el lanzamiento de la Impala prácticamente una década después y contaba con los transfers desdoblados entre el cilindro y el propio pistón, siguiendo una idea original de DKW.

Paralelamente a este primer motor se fue diseñando la moto mientras se esperaba el permiso gubernamental para fabricar motocicletas, saliendo finalmente la primera MYMSA al mercado en 1953, contando entre otros particulares con una suspensión trasera mediante basculante y doble amortiguador, mientras que sus rivales del momento aún seguían con sistemas mucho más obsoletos.

Publicidad

La aceptación en el mercado fue muy buena y la evolución de los modelos MYMSA, constante, hasta que en 1957 la empresa se vio inmersa en problemas económicos, buscando diferentes soluciones. Una de ellas fue el lanzamiento de un modelo de 74 c.c. aprovechando una nueva legislación que ampliaba el concepto de ciclomotor hasta esta cilindrada. En aquellos momentos MYMSA trabajaba en una nueva 125, que fue reconvertida a 74, creándose un conjunto muy competitivo. Basada en ella, a finales de 1961 la marca presentaba su primer y único modelo «off road» de serie, la «Cabra» que protagoniza este artículo.

En aquellos tiempos, la aparición de las MYMSA en competición era algo muy habitual y con buenos resultados, incluyendo también el fuera de carretera, a pesar de no disponer de ningún modelo de este tipo en su catálogo. Esta pequeña Cabra se convirtió en la dominadora de su categoría en la corta vida comercial que tuvo el modelo, al cerrar la fábrica su actividad al año siguiente.

Publicidad
Te recomendamos

Como habrás podido comprobar por ti mismo ya tenemos aquí al frío, y que como cada añ...