BMW C 650 GT

El BMW C 650 GT es la versión lujosa y equipada de los nuevos scooters de BMW, perfecto para viajar.

Pablo Bueno Fotos: BMW -
BMW C 650 GT
BMW C 650 GT

Cuando preguntamos a la gente de BMW cuál de los dos megascooter creen que van a vender más, la mayoría de los «encuestados» coincide en que los clientes se van a decantar masivamente por el C600 Sport. Sin embargo, hemos encontrado una voz en BMW que piensa lo que nosotros: Hendrik Von Kuenheim, el padre de las criaturas.

El director general de BMW Motorrad está convencido de que en un principio el que más se venderá será el deportivo, también es en el que se ha centrado la publicidad de lanzamiento de la marca. Sin embargo, con el tiempo, conforme la gente lo vaya conociendo y, sobre todo, probando, el GT irá haciendo su camino y en no mucho tiempo las ventas de uno y otro se repartirán a partes iguales.

El futuro nadie lo conoce, pero salta a la vista desde el primer momento que la marca bávara se introdujo en el mundo de los scooter para crear el lujoso C650 y que el hecho de haber desdoblado una versión Sport ha sido una estrategia comercial, a buen seguro, muy acertada.

En este caso el grito de «más madera» no ha sido para quitar, sino para poner. El C650 tiene un frontal mucho más protector, en línea con sus pretensiones más turísticas. Piernas, tronco y cabeza quedan bien resguardados gracias al ancho escudo y la pantalla regulable en altura eléctricamente. El pulsador para subirla o bajarla está situado en la piña izquierda.

En la base del parabrisas podrás apreciar en las imágenes unos deflectores laterales que te desvían el aire de las manos o hacia ellas, según convenga en cada época del año. Además de los paneles laterales de la carrocería uno de los rasgos distintivos de este GT son los enormes espejos retrovisores, tipo automóvil, que llevan incorporados los intermitentes de LED, que en el C650 son de serie (opcionales en el Sport).

El grupo óptico delantero también cambia, puesto que en éste se opta por un único conjunto, que monta en el centro unas filas verticales de LED para la iluminación diurna y a ambos lados los dos faros con las luces cortas y largas. Para mejorar nuestra visibilidad (ver y ser vistos mejor), de forma opcional podemos pedir que nos monten en fábrica la iluminación de LED de alta intensidad, incluida en el Pack HighLine (820 euros), junto con los puños calefactables, el control de presión de los neumáticos y los asientos calefactables.

Y esto es solo la punta del iceberg de todo el equipamiento que puedes ir añadiendo a tu C650 GT (como buena BMW): alarma, baúl trasero de 35 litros, parrilla portaequipaje, bolsa túnel de 12 litros, red de separación para el hueco bajo el asiento, asiento Exclusif calefactable, funda protectora impermeable para el asiento, manta térmica, espejos periféricos, apoyo lumbar para el conductor, navegador, sistema de comunicación, puerto USB, fijación para móviles en el maletero, gomas protectoras contra caídas, antirrobo, silenciador deportivo Akrapovic y kit de piezas cromadas.

Como en el C600 Sport, los frenos del GT, con doble disco delante y uno detrás de 270 mm, incorporan ABS de serie. La centralita es la Bosch 9M de dos canales que regula la frenada de forma independiente en cada rueda y pesa solo 700 gr.

Al colocar la pata de cabra se acciona automáticamente la pinza monopistón que hace de freno de estacionamiento, con lo que podemos aparcar la moto en cuestas sin peligro a que se mueva ni un milímetro. Y, a pesar de sus kilos, poner el caballete central no es un suplicio.

Por supuesto que no desaparecen, pero lo cierto es que en movimiento no se nota todo el peso que realmente llevas bajo tu trasero: son más de 260 kg, pero se maneja bastante ágil. Está claro que no tanto como la versión Sport, que es más ligera, tiene otra posición de conducción y favorece la rapidez de reacciones.

Pero el asiento del GT está muy bajo y la sensación de control es total. Cuando abres gas, el motor se muestra igual de enérgico que con su hermana deportiva. El bicilíndrico entrega 60 CV y se nota, porque el propulsor empuja y empuja hasta cortar encendido con la aguja en los 180 km/h.

En los primeros metros pasa desapercibida, pero cuando empieza «la alegría» y la aerodinámica comienza a funcionar es cuando caes en la cuenta de las dimensiones de su carrocería. A alta velocidad el C650 GT se muestra más sensible al viento y la mayor superficie de sus fibras se convierte también en mayor resistencia aerodinámica. La solución es bien fácil: bajar ligeramente el ritmo y a disfrutar...

Fíjate en el paisaje que te rodea, en lo cómodo que es su asiento, con un apoyo lumbar que es un auténtico respaldo, navega por su ordenador de a bordo para ver las evoluciones del viaje (consumos, trips, etc.) y estira las piernas (tienes tres posiciones posibles), porque así da gusto hacer kilómetros.

La pantalla oscila ligeramente en su posición más alta, pero queda por debajo de la línea de visión y no llega a molestar. A cambio, elimina cualquier resquicio de aire de tu cabeza y hombros. Por supuesto que puedes utilizar el GT todos los días para ir al trabajo, pero tienes que andarte con ojo, porque aunque es bastante estrecho de detrás, tienes unos grandes espejos retrovisores con los intermitentes integrados. A bajas velocidades se desenvuelve correctamente, pero le gusta más hacer turismo.

El BMW C650 GT está construido a conciencia para que los clientes más exigentes no echen nada en falta. Todos los dispositivos eléctricos puedes manejarlos cómodamente sin soltar las manos del manillar, gracias a sus completísimas piñas, diseñadas de forma ergonómica, cuyos botones están en su sitio y tienen un funcionamiento impecable.

El GT no tiene FlexCase, como el C600 Sport. Ni falta que le hace, porque en su hueco caben sobradamente dos cascos integrales, aunque el de la izquierda debe estar boca arriba. La pantalla tiene regulación eléctrica, que varía la altura y la inclinación.

El pack HighLine tiene un sobrecoste de 820 euros e incluye luz diurna de LED, control de presión de los neumáticos desde el panel de instrumentos, puños y asiento calefactables, pero hay muchas más opciones. La resistencia del asiento del pasajero se conecta desde el interruptor que hay junto a las asas.

En el frontal encontramos unos deflectores regulables que desvían el aire de o hacia las manos. Los intermitentes delanteros de LED son de serie y van encastrados en los retrovisores: ¡Mucho ojo en ciudad!

Los controles de todos los dispositivos electrónicos están en las piñas del manillar, incluso encontrarás un mando remoto de la instrumentación en la piña izquierda. El asiento calefactable del pasajero tiene el interruptor junto a las asas donde se agarra. Bajo el asiento entran dos cascos integrales. A diferencia de la del C600 Sport, la pantalla del C650 GT tiene regulación eléctrica.

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