Honda Forza 125. Prueba

Por fin Honda tiene un scooter ganador en la categoría grande del octavo de litro. Tras años dominando entre los rueda alta o los ciudadanos, con el Forza llega un 125 «GT» digno de la marca.
Josep Armengol. FOTOS: Juan Sanz. 
Acción: Leticia Giménez -
Honda Forza 125. Prueba
Honda Forza 125. Prueba
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Quizás te sorprenda mi afirmación, pero si miras hacia atrás en el tiempo verás que Honda, igual que ha tenido modelos 125 claramente líderes de su segmento (¡o del mercado entero!), como el Scoopy o el PCX por citar los más recientes o populares, lo cierto es que nunca ha contado con un modelo «grande» (lo que solemos llamar GT) capaz de plantar cara de verdad a sus rivales de otras marcas, léase los Burgman o X-MAX si nos centramos en las marcas de origen japonés. Ni los Foresight, ni los S-Wing, ni los Panteon (menudo nombre para una moto, por cierto) conseguían el favor del público… ni el nuestro, la verdad, porque por unas cosas u otras siempre les faltaba algo.

Eso se acabó: con este Forza Honda no solo utiliza por primera vez en un 125 un nombre que solo ha usado en scooter de alta gama (recordemos aquellos 250 japoneses cargados de tecnología), sino que presenta un scooter totalmente nuevo, por diseño y por mecánica, con las soluciones más avanzadas disponibles, y la verdad es que -como veremos enseguida- acertando en todos los terrenos. No es barato, esos 4.799 euros es mucho dinero para un 125, pero ya te anticipo que sí es muy bueno.

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Precioso

Si te parece bonito en las fotos, ¡espera a verlo en directo y tocarlo en una tienda! No exagero si te digo que hace tiempo que no veo ninguna moto, de cualquier cilindrada, que me haya causado tan buena impresión de entrada. No solo es la estética, con un diseño que me parece muy acertado lo mires por donde lo mires, y con algunos detalles de acabado realmente soberbios, como la pantalla parabrisas que se puede escamotear parcialmente (genial). La trampilla de acceso al depósito o el asiento se abren desde el contacto, y lo hacen con la suavidad de un coche de alta gama; el cierre es igual de suave.

Bajo el asiento nos espera un hueco enorme, donde (por fin) podremos guardar dos cascos integrales y aún sobra espacio; otro buen detalle de calidad es que el hueco dispone de un práctico separador de carga, algo que de nuevo me recuerda a los coches «buenos». Alguna pega le he encontrado: sería ideal una luz de cortesía en el hueco, otra guantera (tiene una, sin cerradura) y los retrovisores con intermitentes integrados me hacen dudar (si se rompen en un descuido serán caros); aunque los reposapiés son plegables (perfecto), el asiento del pasajero está un poco alto en relación al del piloto, y es un poco ancho.

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Rápido y suave

El motor es la otra gran novedad: Honda ha refinado sus motores 125 poco a poco hasta llegar al que ahora montan Scoopy y PCX, el conocido por sus siglas eSP (por enhanced Smart Power) de bajísimo consumo, buenas prestaciones y gran suavidad de marcha. Sobre su base Honda ha diseñado una nueva culata, con cuatro válvulas (el anterior montaba solo una de admisión y una de escape), capaz de mejorar el rendimiento y acercarlo al límite legal de 15 CV (declaran justo 11 kW a 8.750 rpm, frente a los 8’5kW a 8.500 rpm del Scoopy). En la práctica esto significa que las aceleraciones son enérgicas (aunque no tanto como en un más ligero Scoopy), algo muy bienvenido si vamos acompañados, y que en vías rápidas se acabó tener que andar pendiente del viento, el tráfico y los retrovisores.

Hemos medido 120 km/h de velocidad máxima real (marcaba 128 y el corte de encendido llega poco más allá) con lo que el Forza se pone en cabeza y de forma destacada en nuestra lista de scooter 125 más rápidos. Alcanza con facilidad esos 120 reales, incluso conmigo a bordo (183 cm): seguro que un desarrollo algo más largo hubiera sacado más velocidad. La aerodinámica funciona y el carenado protege a la perfección, además la pantalla es absolutamente perfecta... Todas las motos deberían tener una como ésta.

Honda ha invertido mucho esfuerzo en optimizar el consumo de estos motores y mis primeras sensaciones son igual de buenas, porque no hemos visto más de 3 litros de consumo medio indicado (el cuadro de instrumentos es sencillo pero completo, perfecto también), y eso coincide con lo medido, que incluso ha bajado de esa cifra, lo que en un scooter de este porte (y prestaciones) es de récord. La verdad es que es increíble andar a buen ritmo por calles y circunvalaciones y al mirar de reojo el cuadro ver cifras como 1'5 o 2'1 en el indicador de consumo instantáneo...

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En cuanto al comportamiento, tengo una sola crítica: Honda se ha pasado con las ruedas, y me sorprende porque no es una marca que se deje llevar por modas o estética y sí suele apostar por medidas justas (tirando a estrechas) para favorecer la agilidad. El Forza lleva demasiada goma: sin ir más lejos la rueda delantera es ¡la misma de un TMAX! La llanta de 15 pulgadas me parece buena elección, el neumático 120/70 exagerado. Detrás ocurre algo parecido, 14 pulgadas y un ancho 140/70. Incluso jugando (al alza) con las presiones la sensación es siempre de demasiada goma, restando precisión y agilidad a baja velocidad.

Quizás los IRC originales sean los culpables de estas sensaciones (carcasa blanda), veremos: el caso es que la geometría y comportamiento del Forza pasan a un segundo plano por culpa de las ruedas. Las suspensiones tienen un tarado perfecto, son tirando a firmes (lo que ayuda a la agilidad) pero no tan duras como muchos rivales (incómodos), se aprecia calidad en sus movimientos.

Ninguna queja en cuanto a los aspectos relacionados con la seguridad, al contrario: andando por vías rápidas a fondo queda clara su impecable estabilidad, y cuando necesitamos pararnos su potente y segura frenada no falla. Con dos discos, frenada combinada y ABS... ¡Más no se puede pedir!

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Conclusión

Nada más coger la llave del Forza ya me llamó la atención cuánto pesaba: parece que Honda quiere que sepas que su nuevo 125 es «algo distinto» incluso antes de verlo… Minutos más tarde, en nuestro garaje, podía comprobar en directo que a simple vista las sensaciones positivas siguen: un acabado impecable (es preciosa la combinación de colores blanca y azul mate), ajustes excelentes (prueba a abrir la trampilla de la gasolina o el asiento… es como hacerlo con un coche de lujo) y un diseño llamativo, moderno.

Me encantó, y todavía no lo había probado. Cuando por fin me puse a sus mandos no tardé en apreciar que, también en marcha, con este modelo Honda ha dado un salto cualitativo, uno que esperábamos y que la marca merecía hace tiempo. Suave, preciso, ágil, estable, rápido, seguro, gasta poco y te lo hace saber apagando su motor en los semáforos… una joya. Su precio cercano a los 5.000 euros es muy alto, eso no se puede ocultar, pero te seré igual de sincero: creo que es claramente el mejor scooter 125 del mercado.

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