Prueba: Daelim Dart NC 125

Hay compras que, por encima de todo, son lógicas, como este scooter ciudadano por poco más de mil quinientos euros. Para el equipamiento que tiene, el Dart es realmente barato.
Pablo Bueno. Fotos: Lluís Llurba. Acción: Leticia Giménez -
Prueba: Daelim Dart NC 125
Prueba: Daelim Dart NC 125

Daelim sigue insistiendo en lo que mejor sabe hacer: fabricar scooter fiables y bien equipados a un precio de derribo. Y este Dart 125 es una prueba clara de ello. Con esa estética «fun» que le gusta tanto a los más jóvenes, la propuesta de la marca coreana es bien sencilla: un moto con lo imprescindible al alcance de cualquier bolsillo.

Este Dart NC estrena así segmento en el catálogo de Daelim, pues hasta ahora, si querías un scooter ciudadano económico te tenías que ir al Besbi. Y ya sabemos que la estética retro tiene muchísimos seguidores, pero también detractores.

Sin precedentes

Todo es nuevo en este 125. No hablamos del rediseño de un modelo ya visto, si no de un scooter totalmente inédito. Su estética ya deja bien a las claras para quién va dirigido. Es característico su frontal con el guardabarros tipo pico de pato, adherido al scooter (la rueda gira sola), que le confiere un aspecto deportivo. Su manillar al aire y su doble óptica trasera refuerzan ese aire «fun» que respira por los cuatro costados.

Eso sí, no esperes grandes lujos ni alardes tecnológicos. El Dart 125 va a lo esencial, es decir: asiento bajo, plataforma plana y parrilla portabultos. Tres elementos imprescindibles de todo scooter que se defina como ciudadano.

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La primera condición (asiento bajo) es lo que permite a este modelo ser asequible para todos los públicos. Con una altura al suelo de solo 725 mm, llegar al suelo con los dos pies cuando te sientas en el Daelim Dart es un argumento de peso... Da igual que seas alto o un pigmeo.

La plataforma plana para los pies ofrece gran comodidad y un espacio de carga extra si vas a hacer la compra. Nos gusta menos el gancho para colgar las bolsas (pequeño y bajo), pero al haber espacio de sobra, no tienes por qué sufrir apreturas. Por último, la parrilla portabultos hará que seas el rey de los recados, puesto que es bastante grande.

El pasajero está bastante bien cuidado, con posibilidad de agarrarse a la parrilla trasera y reposapiés retráctiles, lo que permite que la carrocería a la altura de las piernas sea estrecha y mejore así el alcance de tus pies al suelo.

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Evolucionado

En el interior del Dart late la última evolución del motor que propulsa, por ejemplo, al Besbi. Se trata de un monocilíndrico de 125 cc, refrigerado por aire forzado y alimentado por carburador. No podría ser de otra manera si partimos de la premisa de que el precio de adquisición tiene que ser muy bajo.

Nos ha gustado mucho su funcionamiento en ciudad, con una buena puesta a punto de su transmisión, que prima las salidas desde parado y sacrifica la estirada final y la velocidad máxima, menos importante en un scooter que está llamado a luchar entre el tráfico de la ciudad. ¡No se le puede pedir más a los ocho caballos y medio que desarrolla! Aun así, los 90 km/h reales a los que ha llegado en nuestras mediciones son más que suficientes para moverte por grandes avenidas y circunvalaciones.

El consumo es algo elevado, sobrepasando ligeramente la barrera de los cuatro litros. Lo que le confiere una autonomía de unos 140 kilómetros entre repostajes, gracias a su depósito de casi 6 litros de capacidad.

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Fácil

Se conduce muy fácil, tanto en marcha como en parado. Llegas bien al suelo, es bastante compacto y su dirección gira muchísimo. El neumático trasero de perfil ancho ablanda ligeramente el tacto de la suspensión trasera, lo que resulta en un mayor confort de marcha. El tren delantero es quizás más impreciso y nervioso, pero nada a lo que no puedas acostumbrarte en cuanto recorres unos kilómetros.

La instrumentación es muy escueta y toda analógica, con un indicador de nivel de gasolina algo pesimista (entra en zona roja enseguida). Pero donde Daelim no ha escatimado es en los frenos, ambos de disco y que cumplen sobradamente su función, Es una pena que en el hueco bajo el asiento no quepa, por muy poco, un casco integral o que haya que descabalgarse para poder repostar.

Sin embargo, sería injusto pedirle mucho más a este «fun scooter» que cuesta poco más de 1.500 euros. Daelim no lo ha presentado oficialmente, ha pasado directamente de la fábrica a las tiendas sin pasar por ningún salón; así que puedes comprarlo hoy mismo.

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Conclusión

Hay compras que hay que meditarlas una y mil veces, pero este Daelim Nart NC 125 no es una de ellas. Apostar por él tiene toda la lógica del mundo y puedes hacerlo con los ojos cerrados si lo que buscas es un scooter ciudadano y económico y de mecánica fiable. Su estética es muy especial con ese característico pico de pato y lo reconocerás en seguida en cuanto lo veas. Tiene muy buenos argumentos de compra con su asiento bajo, plataforma plana y parrilla trasera, que te permitirá utilizarlo de carrito de la compra. Menos común en estos modelos baratos son los frenos de disco en ambas ruedas. La austeridad afecta a la instrumentación y al hueco bajo el asiento.

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