Vespa 946. Prueba

La 946 es la Vespa más bella jamás creada. Una fascinante, ambiciosa y exclusiva Vespa que realza los valores clásicos con estilo y elegancia, y lo fusiona con soluciones vanguardistas.
Texto y fotos: Lluís LLurba Acción: Dioni Martín -
Vespa 946. Prueba
Vespa 946. Prueba

Sí, nos atreveríamos a decir que la Vespa 946 es una pequeña joya sobre ruedas, un "caprichito" solo al alcance de unos pocos privilegiados o toda una obra de arte para los que aman la firma Vespa más que a su propia mujer. La 946 tecnológicamente emplea lo último de lo último, pero lo cierto es que su excepcional precio se debe a su exclusividad. Moverse con ella por las transitadas calles de Madrid fue como ser el rey Melchor repartiendo caramelos a los niños en la cabalgata del 5 de enero. Sin duda es una moto que atrae a todas las miradas por sus líneas, acabados, detalles, estética, formas, colores… El caso es que el departamento I+D de Piaggio ha ido en busca de dos tipos de enfoque para la construcción de la 946. Por un lado, no han querido alterar la esencia que ha marcado la historia de Vespa y, por el otro, han perseguido un diseño vanguardista con materiales innovadores consiguiendo, en una estructura autoportante, la mezcla del acero soldado y elementos de aluminio (aleta delantera y la base del manillar).

El resultado es una máquina con personalidad que nace de la imagen del antiguo prototipo MP6, el embrión de la primera Vespa fabricada en serie que llegó en 1946. No olvidemos que el primer prototipo de nuestra protagonista se llamaba 46 cuando fue presentado hace poco más de dos años. Esa denominación hacía referencia al año de nacimiento de Vespa (1946). Pero esas dos cifras, especialmente en Italia, están muy asociadas a Valentino Rossi, por lo que al final se ha optado por la denominación 946.
A imagen y semejanza Las características del manillar, las proporciones de la carrocería y el especial asiento (otro de los elementos distintivos, que va soportado por una muy elaborada pieza de aluminio), dibujan líneas futuristas sin faltar a sus antiguas formas. Sin embargo, el diseño ha vencido a la funcionalidad, y en la 946 no existe hueco bajo el asiento como es habitual en los scooter desde hace ya tiempo.

No obstante, diremos que Piaggio se apunta a la moda LED al emplear esta tecnología en todas las luces, proporcionando un haz de luz fuera de alcance de cualquier scooter de su categoría. Por su parte, el motor es el mismo que equipa la Vespa Primavera y la Sprint (modelos inspirados a partir de la experiencia adquirida del proyecto Vespa 946). Un fantástico monocilíndrico de 4T de 125cc con todos los avances habidos y por haber: inyección electrónica, distribución de tres válvulas, reducción de la fricción y la mejora de la dinámica de fluidos que reducen notablemente las emisiones y el consumo… Lo cierto es que no destaca por su reprís o velocidad punta, ya que cumple con los estándares habituales de un propulsor de sus características, pero sí nos sorprendió su suavidad, progresividad y total ausencia de vibraciones.

Por otro lado, el tren delantero de tipo monobrazo oscilante tiene origen aeronáutico, como el de hace 68 años. En cambio, en la parte trasera encontramos un monoamortiguador que tiene una disposición horizontal y se acompaña de un sistema progresivo, algo impensable en los antiguos modelos de la marca. Ambas ruedas son de 12” como en las GTS y el diseño de las llantas semilenticulares nos transporta, cómo no, al pasado. Pensando en la seguridad activa cuenta con frenos de disco en ambos ejes acompañados de ABS, un sistema que para muchos usuarios resulta imprescindible.

Tampoco se priva de control de tracción ASR, sistema estrenado con el Piaggio X-10 y que han heredado posteriormente solo modelos «Premium» como el remodelado MP3, buque insignia de Piaggio, y las Vespa GTS 125 y 300. Así pues, estamos frente a una Vespa solo apta para devotos de la marca. Un vehículo con todos los avances a tu disposición bajo un diseño y calidad al alcance de unos pocos proviliegiados. Exclusividad frente funcionalidad, la 946 es la joya que ensalza a una marca que ha marcado un estilo de vida.

Conclusión

A mi entender, la Vespa 946 es una pieza de coleccionista y, como tal, creo que debería decorar el salón de mi casa. Colgada de la pared tras mi sofá o al lado del balcón para ver cómo se refleja en ella la luz del atardecer. Excepto su diseño, acabados y calidad de los materiales empleados, la 946 no aporta nada nuevo pese a que goza tecnológicamente de lo mejor del mercado, por lo que su precio, más de 9.000 € (un millón y medio de las antiguas pesetas) nos da una clara idea de dónde debe estar esta joya. De lo contrario, ¿te la vas a jugar a que se te ensucie, la arañen, golpeen o, en el peor de los casos, te la birlen?

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