Honda CRF250L. Prueba

Muchos jóvenes soñarán con tener una moto de trail, que además les sirva para desplazarse por ciudad y carretera, y con un precio accesible. ¿Existe? Sí, se llama CRF250L.

Sergio Romero. Fotos. LLuís Llurba. Acción: Marcos Blanco -
Honda CRF250L. Prueba
Honda CRF250L. Prueba

Honda se encuentra habitualmente en todos los nichos de mercado, y este modelo viene para colocarse en el segmento de las trail de pequeña cilindrada. No es un nuevo concepto, la marca ya tuvo la saga XL a finales de los años 70, pero encaja bien en la época que vivimos. La idea es que sea una moto divertida en su faceta off road y al mismo tiempo resulte funcional en la vida diaria. Para su puesta en escena han recurrido a su experiencia en este tipo de motos duales y han creado una receta con los ingredientes necesarios.

Al ver la CRF250L, lo primero que te sugiere es que se trata de una moto de campo, con un asiento elevado, unas suspensiones de largo recorrido y una agresiva estética trail, con un ligero toque de las CRF de cross. Así que los que busquen esa imagen de aventura, que ofrecen las motos de campo y carretera, quedarán satisfechos cuando la contemplen en vivo. Pero lo cierto es que una vez te subes en ella cambia un poco tu percepción, dado que el amortiguador, con poca precarga y mucho recorrido, se hunde bastante. Eso hace que llegues al suelo con facilidad y te encuentres ante una moto muy sencilla de manejar. También le ayuda su contenido peso, 145 kg con todos los llenos (prácticamente la cifra declarada), que la convierte en una verdadera peso pluma. Para seguir con sus virtudes tenemos un gran radio de giro de la dirección, lo que te permite moverte con soltura entre los coches. En un atasco puedes desplazarte más rápido que muchos scooter y es que cuando piensas que estás bloqueado puedes girar a tope y escapar. La postura es natural y los mandos se encuentran bien ubicados, tan solo el pedal del cambio tiene un corte «crossero», pero se puede ajustar para calzado normal o botas de campo.

Los neumáticos de tacos le dan bastante posibilidades fuera de la carretera, mientras que en el asfalto cumplen con corrección su misión. Un punto mejorable es el equipo de frenos, especialmente el delantero, dado que tiene un único disco y un tacto no muy progresivo en la maneta. No aporta mucha información, ni potencia a la pinza de dos pistones. También es cierto que no ha sido diseñada para circular a altas velocidades. Las suspensiones hacen bien su trabajo y su largo recorrido las convierte en buenas aliadas sobre los baches, sin que por ello se desestabilice el conjunto.


Si decides abandonar el asfalto, en la CRF250L encontrarás unas buenas cualidades, ya que se defiende bien en terrenos de media dificultad. En ellos las suspensiones Showa aprovechan sus 250 y 240 mm de recorrido para salvar los obstáculos que puedas encontrar. También ayuda la llanta de 21” a la hora de mantener la estabilidad en suelos en mal estado. Los frenos, con la menor exigencia del terreno poco adherente, y los neumáticos mixtos se muestran aquí más acertados. Mientras que la sensación de facilidad que transmite en la ciudad se vuelve a dar a la hora de afrontar las pistas de tierra

Otro de los puntos que hace que esta CRF250L sea muy accesible es su propulsor. Se trata de un monocilíndrico de 250 cc, con refrigeración líquida e inyección, hermano del de la CBR 250 y para el que declaran 23 CV (en nuestro banco ha rendido prácticamente esa cifra). Al tener una orientación y una herencia de off road, cuenta con un desarrollo bastante corto, de modo que el medio régimen se muestra contundente, teniendo en cuenta el rango en el que se mueve. Es entre 5.000 y 6.000 rpm donde rinde sus valores máximos de par, así que se puede llevar una conducción relajada y efectiva cambiando pronto de marcha. Su velocidad máxima ronda los 140 km/h de marcador, pero el desarrollo permite alcanzar los 120 km/h con relativa facilidad y mantenerlos, de modo que no hay problema en las salidas extra urbanas. Los consumos son muy bajos, como es de esperar, y ha gastado 3,9 litros a los 100 km durante nuestra prueba. Con eso se consiguen alrededor de 200 km de autonomía media, de agradecer en un modelo de sus características. Sin duda es una moto económica que te da muchas opciones, tanto en la ciudad como fuera de ella, e incluso en el campo. Ya puedes entrar en el mundo trail y dejar de soñar...

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