Viaje en moto por el valle del Mosela

Hemos realizado un recorrido excelente y variado en las semanas más coloridas de todo el año: a través de la cordillera alemana de Hunsrück y el hermoso valle del Mosela que recorre Francia, Luxemburgo y desemboca en el Rin en Alemania.

Jo Deleker

En moto por el valle del Mosela y Hündruck.
En moto por el valle del Mosela y Hündruck.

Cuando realizamos nuestro recorrido, en los últimos días del pasado otoño, el termómetro marcaba casi 20 grados en esos bosques repletos de color y en esas calles vacías. Era una sensación única, la de estar viviendo quizás el último gran viaje del año con buen clima.

Nuestra ruta comienza en Coblenza, esa antigua ciudad alemana situada cerca de su centro, la puerta de entrada a los viñedos y a los castillos del sur del país. Es también el lugar en el que el río Mosela vierte sus aguas en el Rin. Hemos decidido ir por las carreteras sin un plan fijo de nuestro recorrido a lo largo de dos días. En la bolsa del depósito solo van una docena de viejos mapas de papel. Algunos algo rotos, pero que todavía cumplen su servicio y son bastante fiables porque en esta zona no se han construido muchas nuevas carreteras desde finales del siglo XX. En cualquier caso, tirar mapas es como quemar libros, una herejía, aunque ya no sirvan de mucho nos cuentan con detalle cómo era el mundo en ese momento.

Los viñedos del valle del Mosela ya se han puesto sus ropas más bonitas, y las muestran como máximo un par de semanas al año. Están pintadas de amarillo brillante y naranja, tan intenso como los chopos y hayas que las acompañan. No hay un momento más hermosos en esta zona en la que parece que los controles de color se han configurado en su nivel máximo. Los festivales del vino han terminado hace mucho y el valle del Mosela se ha convertido en un terreno para viajar, con carreteras de trazado siempre recto y un asfalto impecable. Puedes circular en modo de paseo por sus orillas soleadas con tu moto ajustada en el modo más confortable posible, pero hay que evitar el otro lado del valle, porque todavía hay sombras, frío y humedad.

Mosella y Hundruck (5)
Mosela y Hunsrück.

Es un recorrido bastante agradable, pero hay que variar y no pasa mucho tiempo antes de que continuemos haciendo zapping. En un modo de conducción más emocionante empezamos con lo que podríamos denominar “valle adentro, valle afuera”, entrando y saliendo continuamente del río por sus dos orillas. Hay carreteras muy famosas que se internan en el Eifel y en el Hunsrück, alcanzando unos 300 metros de altitud, pero con un trazado que muchos puertos alpinos no superan. En nuestro caso elegimos la carretera K 72, que ha sido recientemente arreglada, y que sube desde Brodenbach para regalarte nueve cerradas y empinadas curvas hasta llegar a su meseta. No es un trazado para noveles si lo quieres hacer deprisa porque las curvas son cerradas y realmente complicadas, sobre todo si ves que una autocaravana viene hacia ti en sentido contrario.

Antes de que el camino suba hacia el altiplano, hay un mirador con un pequeño refugio, que resulta perfecto para hacer un picnic, o al menos unas fotos del valle del Mosela. A partir de aquí el mundo se vuelve diferente, olvídate de los paisajes amplios dignos de las antiguas tarjetas postales, hemos llegado al Hunsrück. Estamos en una meseta suavemente ondulada a 400 o 500 metros de altura, pero tan poco poblada como Lituania, tan pequeña como Luxemburgo y caracterizada por un clima fresco y ventoso. Después del rápido trayecto por el Mosela, aquí arriba parece que nos hemos metido en una escena rodada a cámara lenta. Te encuentras rodeado de prados, campos recién arados, algún bosque, y el horizonte realmente muy lejos.

Esta zona está plagada con toda una armada de molinos de viento, en concreto 280, una densidad que solo puedes encontrar en este distrito de Rhein-Hunsrück. De hecho, ha sido nombrado “Municipio de Energía de la Década” y es el primero en Alemania que ha logrado tener un balance equilibrado de CO2. A veces la gente de Hunsrück está muy por delante del resto, pero no todo el mundo por aquí lo ve de la manera positiva de la mayoría. Algunos critican esos espárragos que arruinan el paisaje, el ruido y la sombra que generan. Por otro lado, su presencia supone una victoria en la lucha contra el cambio climático, y produce constantemente una cosecha de energía limpia en esta ventosa meseta. Ambos son argumentos bien conocidos, a menudo incompatibles, pero también es un hecho que los municipios ganan mucho con la electricidad limpia y pueden permitirse cosas que antes eran impensables. Y seamos honestos, los que se oponen a esta energía eólica también estarían en contra de una nueva línea de alta tensión, una autopista o una línea de tren de alta velocidad. Muchos siguen el lema de que todo está bien mientras no lo tengas delante de tu propia puerta.

Estas enormes turbinas eólicas son sin duda una maravilla de la tecnología, más o menos como mi Yamaha Ténéré. Puede parecer un cambio de pensamientos muy radical, pero ahora es necesario, porque me encante lo precisa, cómoda y potente que esta bicilíndrica se muestra en estas ratoneras carreteras, que en muchos tramos están llenas de baches. Es una moto muy divertida. Mi compañera Birgit, sobre su Kawasaki W 650 no tiene el mismo nivel de absorción de las irregularidades, y muchas se las lleva de recuerdo, y eso que su moto es también bastante cómoda, y esto no tiene por qué restar diversión al recorrido, que después de todo, es de lo que se trata. Podríamos ir andando hasta el puente de cuerdas del alto Geierlay, visitar las ruinas del castillo de Kastellaun o la torre cónica de Schinderhannesturm en Simmern. Podríamos, pero no será hoy, porque, ahora queremos  disfrutar del buen tiempo, las calles vacías y el pulso de nuestras motos.

Mosela y Hundruck
Mosela y Hunsrück.

Y es exactamente lo que hacemos, cruzando una asombrosamente solitaria carretera a través del Soonwald de aspecto casi sueco. Luego giramos hacia el oeste en Winterbach, donde el Hunsrück te regala unas rutas perfectas para ir en moto. Hay tantas excelentes alternativas en los siguientes 80 km hasta llegar a Hermeskeil, que solo ellas necesitarían una excursión de un día completo. Simmertal, Kirn,Rhaunen, Allenbach, y nos encontramos frente a nosotros el Erbeskopf, de 816 m de altura, casi el monte Everest de Hunsrück. Luego hacia Börfink, Züsch y Hermeskeil. ¡Qué ruta tan fantástica!

Llega el momento de tomar un descanso, más que nada porque se ha hecho de noche y tendremos que alojarnos. Nos encontramos con dos atracciones inesperadas en Hermeskeil. Por una parte la que entusiasmaría a un aficionado a la aviación, una exhibición de vuelo que cuenta con 115 aparatos, desde el legendario JU 52 hasta los Starfighter, Tupolev 134 y el Concorde, que incluso tiene una cafetería. Para los que estén más cómodos en tierra también hay un museo de la locomotora de vapor. El empresario local Bernd Falz ofreció sus 40 locomotoras de vapor, que había comprado a los Ferrocarriles Federales y Estatales para ofrecerlas una digna casa de retiro. Algunos de estos gigantes de color negro se pudren en el exterior, otros, como la legendaria locomotora del tren expreso 01 204, están en la penumbra. Para los fanáticos de las locomotoras de vapor o “Lost Places”, esta colección es una revelación, un viaje fascinante y melancólico hacia una época pasada.

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Mosela y Hunsrück.

A la mañana siguiente hay una total falta de visibilidad. Una espesa y desagradable niebla se une al aire frío y se traga los colores, los sonidos y nuestra ruta. Bueno, al fin y al cabo estamos en otoño, y el parte meteorológico habla de la típica combinación de unas espesas nieblas y cielos despejados, así que busquemos lo segundo. Los bicilíndricos refunfuñan y comienzan su trabajo, limpiamos nuestras pantallas y comenzamos nuestro camino hacia el norte a través de esa capa gris a lo largo de las calles húmedas. Afortunadamente, esta depresiva masa gris y húmeda se enreda en las montañas más altas de Hunsrück, en Idarwald, y al norte de él se extiende el cielo brillante y limpio.

Volvemos hacia el Mosela. El río tiene 544 km de largo, desde los Vosgos hasta el Rin. ¿La sección más bonita? Sin duda los 195 km que hay entre Tréveris y Coblenza. La distancia lineal entre las dos ciudades es de cien kilómetros menos, pero a este río le encantan las curvas. Aunque los radios de alguno de sus meandros se encuentran en el límite en que pueden maniobrar los cargueros de 170 metros de largo, para nuestras motos la ruta es más recta. Pero de acuerdo con el dicho “Desviarse aumenta el conocimiento”, cambiamos al modo de conducción “Valle afuera, valle adentro”, y el valle del Mosela, con sus muchas carreteras de entrada realmente hermosas, es perfecto para esto. En vista de que los días son demasiado cortos a finales de octubre, tenemos muchas opciones para elegir qué camino tomar y cuál no. Es fácil empantanarse con tanta gama de alternativas, pero alrededor de las seis y media de la tarde ya está oscuro.

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Mosela y Hunsrück.

Así que un poco de planificación no puede hacer daño. Tomamos una desviación hacia Grevenburg, que está situado sobre un espolón de roca situado en el Traben-Trarbach. Tiene casi 700 años, pero los franceses lo transformaron en un castillo en ruinas en 1734. Ahora allí arriba hay un pintoresco café en el que tienes la oportunidad de comer algo, especialmente uno de sus dulces, y planificar una ruta. Las visitas no están ahora programadas, pero de todos modos en estos días de octubre la prioridad es conducir y disfrutar. Los castillos que vale la pena ver seguirán allí mañana, y alguien podría pensar que es de temer una nueva incursión de los franceses. Si te gustan las murallas medievales, tienes que añadir a tu ruta el castillo imperial milenario sobre Cochem y el castillo de Eltz en tu lista personal de tareas pendientes.

Con este clima estupendo, hemos preferido hacer pequeñas desviaciones para rodar por estas preciosas carreteras de montaña a ambos lados del valle, y no seguir la ruta directa. Al fin y al cabo, quién sabe si este maravilloso clima durará hasta el próximo fin de semana. Cuando tengas la oportunidad, aprovéchala.

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