Espera al último semáforo

Amarillo y rojo quieren apagar el verde para ser la única luz cuando todo quede a oscuras.
Nacho González -
Espera al último semáforo
Espera al último semáforo

Cuando se apague el último semáforo en Brands Hatch, tres brillantes y motorizadas luces arrancarán con un mismo objetivo: conquistar el British Superbike 2017.

La triple cita final del BSB llega con hasta cinco pilotos con opciones matemáticas, pero con tres de ellos con opciones reales: el actual subcampeón tiene que aguantar la presión frente a los dos últimos campeones. Ni tan siquiera con el formato del Showdown se hubiera podido prever semejante desenlace.

La luz verde es la Kawasaki de Leon Haslam. El bravo piloto británico se ha quedado a las puertas del éxito tanto a nivel mundial como nacional, y es consciente de que en este 2017 tiene una oportunidad majestuosa para coronar su vasta trayectoria con una corona de campeón británico.

Haslam no sólo vive un momento dulce en cuanto a simbiosis con su moto y nivel de pilotaje, sino también a nivel personal. Por eso ha rechazado volver al Mundial de Superbike de la mano del Puccetti Kawasaki para el próximo 2018, renovando por el JG Speedfit Bournemouth Kawasaki, quitándose así presión para este final de temporada.

La luz amarilla es la Yamaha de Josh Brookes. El todoterreno australiano brilló hace dos temporadas cuando lucía en rojo y negro, y tras el infructuoso intento de hacerse un hueco entre los mejores del Mundial de Superbike, ha retornado al sitio en el que más feliz ha sido desde cambió las aguas del Pacífico por el viejo continente.

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Brookes disfruta de la vida y la forma de entender el motociclismo en las islas británicas, donde el Anvil Hire Yamaha no le pone pegas para compaginar los circuitos con sus incursiones en las carreteras, donde ha conquistado el Classic Tourist Trophy de la Isla de Man, por lo que reconquistar el BSB sería la guinda a un año fantástico.

La luz roja es la Ducati de Shane Byrne. El veterano piloto británico busca su sexto título en el British Superbike, haciendo algo que no ha conseguido antes: repetir éxito dos temporadas consecutivas, una empresa que se le ha complicado en las últimas carreras pero a la que intentará darle la vuelta en su circuito fetiche, Brands Hatch.

Byrne se resiste a colgar el casco y tiene motivos de sobra para seguir estirando su carrera deportiva: está cómodo en el Be Wiser Ducati y encuentra retos cada temporada. En 2017 tiene que remontar al piloto que le batió en 2015 y, sobre todo, al que le llevó al límite para ser campeón en 2016. El premio es nada menos que el hexacampeonato.

Con 75 puntos en juego en la ronda final, y con Jake Dixon (a 54 puntos del líder) y Peter Hickman (a 63) soñando una carambola cuasi imposible que les metiese en una fiesta a la que, en principio, no están invitados. La mesa está servida para tres, con Haslam aventajando en 32 puntos a Brookes y 33 a Byrne.

El primer objetivo de Josh y ‘Shakey’ no es otro que reducir la desventaja que les lleva Leon en las dos primeras mangas para que haya que esperar al último semáforo.

Rojo, amarillo o verde. Como en cualquier semáforo, sólo puede brillar una luz.  

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