Cómo desabollar un escape

Componente fundamental en el rendimiento de un motor 2T, el tubo de escape, por su volumen y posición es vulnerable y propenso a recibir golpes y abollarse. Esos abollones influyen notablemente en el mal rendimiento del motor. Reparar el escape no resulta una tarea complicada. Veámoslo paso a paso.

José Mª Torres Acero. Fotos: Juan Sanz -
Cómo desabollar un escape
Cómo desabollar un escape

Entre los diversos sistemas que hay para realizar esta operación hemos escogido este kit de reparación, formado por dos bridas multi ajustables, un soplete de fontanero, un martillo y guantes gruesos. Las bridas las hemos conseguido en la web http://www.fanatikmoto.com. También las puedes encontrar en http://www.moremotoracing.net o en http://www.hardcross.com.

Si hay algo que envejece y afea una moto de enduro es un escape con abollones. En este caso, al tratarse de un modelo que no va pintado, su chapa lleva un tratamiento especial para evitar la oxidación y la mala imagen se acentúa más. Empezaremos por desmontar el tubarro.

Cada una de las dos abrazaderas están estudiadas para colocarse en una de las bocas o extremos del tubo de escape. Ésta es la que ha de ponerse en la parte fina del escape, donde se conecta con el silenciador. Incorpora una válvula de seguridad regulable por si la presión que le vamos a meter dentro del tubarro es demasiado alta.

Como en el caso de la anterior brida, su colocación sobre la boca o inicio del tubo de escape no requiere mucha explicación. Una vez colocada en la posición correcta únicamente debeis apretar sus tornillos para cerrarla. Eso sí, poned especial atención a que las juntas de sellado de la placa que lleva la válvula para meter aire a presión queden bien centradas.

Con ayuda de un manómetro verificad la presión de aire que estáis inyectando en el interior del escape. Actuad con racionalidad, comenzando con poca carga, a lo sumo de 1 kg/cm2. Solo si observáis que en los pasos sucesivos no tenéis éxito y los abollones no salen, deberéis aumentar la presión poco a poco.

Aplicad calor con movimientos del soplete en círculos alrededor del abollón. En tubos de escape como éste, con tratamiento brillante y de chapa muy gruesa, hay que dar calor durante más tiempo para obtener resultados. Pero en los más habituales, no hace falta insistir tanto para llegar a ver la chapa al rojo vivo, que es lo que perseguimos.

Con el martillo se trata de ir dando golpecitos suaves sobre la zona que estáis calentando, o sea alrededor del abollón en sí. Éstos ayudan mucho a que salte el abollón. Insistimos que en este tipo de escapes el tratamiento externo de su chapa se deteriora con el soplete… Pero para el rendimiento del motor peor es llevarlo abollado.

Una vez que ya habéis sacado un bollo habréis dominado la técnica, así que seguid con el mismo proceso en los demás. Conviene verificar, de cuando en cuando, la presión de aire que seguimos teniendo en el interior o si se han desajustado las bridas. Y que no haya fugas pues un poro en el escape no nos permitiría seguir –habría que soldar-.

Poco a poco el tubo de escape va recuperando sus formas iníciales. Probablemente algunos se os resistan más que otros en función de si están en una zona más cercana a una soldadura, pero es más cuestión de paciencia que de habilidad. Hay que calentar toda la zona abollada progresivamente y usar el martillo con suavidad y dejándolo rebotar. Ése el «quid» de la cuestión.

Como se ve en las fotos, un detalle importante y que nos facilita mucho la tarea, es tener bien firme y apoyado el tubo, sobre un caballete de moto, por ejemplo. Esto os dejará las dos manos libres y podréis manejar mejor el martillo. De lo contrario, el tubo de escape no dejará de moverse y no tendréis precisión.

Una vez listo el tubo de escape, es momento de presentarlo en la moto para verificar que no se haya deformado en exceso con el calor. Si no embocara bien con el silenciador o el cilindro, o algunos de sus anclajes no os coincidieran, podréis devolverle sus cotas sujetándolo con un pie y una mano y en la otra, con ayuda de una barra, tirando como mostramos en la foto.

Las diferencias son evidentes, y lo mejor está por llegar, porque el rendimiento del motor será mucho mejor que con abollones. Insistimos en que únicamente en tubos de escape con este acabado cromado la estética se ve afectada. En otros bastará con aplicar una capa de pintura anticalórica. Y en adelante, colocad el cubre escape que tantos golpes os hubiera evitado.

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