Sustitución fibra silenciador

Que el escape haga más ruido no es sinónimo de que mejore las prestaciones. Es más, hasta puede influir negativamente en el rendimiento del motor. La mayoría de las motos de «off road» llevan silenciadores con fibra aislante en su interior. Ésta, principalmente, es la que se encarga de mitigar los decibelios pero con el uso pierde capacidad aislante.

José Mª Torres-Acero. Fotos: Lluis Llurba -
Sustitución fibra silenciador
Sustitución fibra silenciador

La fibra del silenciador es un «relleno» que hay que sustituir, ya que «envejece» y pierde cualidades. Y más rápido lo hace si por las causas que sean esta fibra se moja, por ejemplo, por no haber tenido la precaución de tapar adecuadamente la salida del escape al lavar la moto. O si en un vadeo de un río se nos ha volcado la montura y el agua ha entrado por el escape.

Antes de empezar con la operación de remplazo de la fibra del escape deberíamos tener comprado ya un paquete de fibra nueva. Recambio original que se puede adquirir como si fuera una pieza más (sobre todo en el caso de motos de uso deportivo), opción que nos asegura una más fácil instalación, aunque también es algo más cara. Si el silenciador no fuera el de serie, el distribuidor de la marca, o la tienda donde lo comprasteis, os la puede proporcionar. Otra solución es comprar la fibra al por mayor, eso sí, específica para escapes –más de uno se ha liado con fibra aislante de construcción y otros materiales que, con el calor, se han quemado, provocando un grave incidente-.

Para esta tarea no necesitaremos muchas herramientas. Un taladro para sacar los remaches de la tapa del silenciador, un alambre que nos ayude a extraer la fibra vieja, remachadora, remaches, y poco más. Incluso nos puede sobrar esta última herramienta si la tapa del silenciador es de las que van sujetas con tornillos.

En el ejemplo que mostramos hemos optado por complicarnos un poco las cosas, escogiendo el caso más difícil: un silenciador con tapón de remaches para acceder a la fibra y compra de ésta «a granel» para adaptarla a nuestra necesidad concreta.

Con el silenciador desmontado de la moto y, a ser posible, sujeto en el tornillo de la mesa de trabajo, comenzaremos a desmontar los remaches que sujetan la tapa. Para hacerlo rebajaremos su cabeza con una broca.

No todos los silenciadores la incorporan, pero si es así, como en el caso mostrado, la desmontaremos. Importante: hay que fijarse muy bien en su posición original para no tener problemas en el montaje, procurando que no se deforme.

Podría ocurrir que alguno de los remaches no haya sido destruido del todo. Para que no os moleste al sacar la tapa es importante asegurarnos de ello. Si procede, empujad sus restos hacia el interior del silenciador con ayuda de un puntero romo y un martillo.

Una vez que hayáis quitado todos los remaches tirad hacia afuera de la tapa del silenciador. Si no sale con sencillez podéis apoyar en sus cantos un destornillador y dar suavemente a éste unos toques con el martillo.

La sacaréis más fácilmente con un anzuelo grande. Lo podéis hacer con un alambre grueso -una percha de ropa desdoblada os puede servir-. Evitad el contacto de la fibra con las manos –pica y se clavan los hilos de fibra- y, directamente metedla en una bolsa de basura.

Una vez que nos hemos cerciorado de que ha salido toda la fibra - verificarlo con ayuda de una linterna no está de más- limpiaremos con aire a presión el interior del silenciador. Eso sí, procurando no inhalar el polvillo que pueda salir.

Los bordes cortantes del tubo interior del silenciador pueden hacer que el paquete de fibra no se deslice bien cuando lo estemos introduciendo. Pegándole, en sus primeros centímetros, unas vueltas de cinta de «pintor» facilitaremos enormemente esta labor.

Comprada a granel viene en mantas, no preformada como la de serie. Sobre un tubo del mismo diámetro que el del interior de nuestro silenciador -nosotros hemos usado uno de un envase de silicona que coincidía- enrollaremos capas de fibra hasta obtener las medidas de nuestro silenciador. Se corta con tijeras o cúter.

El cartucho de fibra preparado debe rellenar perfectamente el interior del silenciador. Entrará mejor si colocamos en su interior antes un tubo de un diámetro un poco más grande (de cartón de los de llevar mapas puede valer) que el tubo perforado del silenciador. Una vez tengamos la fibra dentro, tirando lo sacamos.

Es la que aplicaremos en los bordes de la tapa antes de montarla para mejorar su hermeticidad. Ha de ser silicona que aguante altas temperaturas, algo muy importante si la moto es de cuatro tiempos, pues ésta calentará mucho más que una 2T el silenciador.

Tras haber eliminado el trozo de cinta de papel que colocamos en el paso nº 7 sobre el tubo interior del silenciador, pasaremos a colocar en su sitio la tapa de éste. Unos toques con el martillo con cabezales de plástico, si fuera necesario, ayudarán.

Si es posible emplead remaches de acero inoxidable. Cuesta más ponerlos pero también duran en buen estado más tiempo. Como ya hemos indicado hay que asegurarse muy bien de que, en caso de llevarla, instalamos la abrazadera de refuerzo correctamente. ¡Y fin del trabajo!

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