El precio de la gasolina, por las nubes

Siempre que se habla del precio del combustible, cualquier tiempo pasado fue mejor. Cuando se sobrepasa algún número redondo se cruza un Rubicón sin retorno que complica algo tan simple como es disfrutar de montar en tu moto.

Jesús Lázaro

El precio de la gasolina, por las nubes
El precio de la gasolina, por las nubes

Si fuiste precavido, llenaste el depósito de tu moto antes del día 1 de septiembre. Si no, ya puedes comprobar que el litro de gasolina está a una media de 3,6 céntimos de euro más caro desde que entró en vigor el nuevo tipo general de IVA que sube del 18 al 21%. ¡Qué lejos quedan los tiempos en los que la carga fiscal era del 16%...! Bueno en realidad solo han pasado dos años ya que el Ejecutivo anterior lo subió al 18% en julio de 2010. Y el receptor de este chaparrón de impuestos siempre eres tú.
La subida del IVA nos afecta en todos los aspectos de la vida, de la mismo modo que si hablamos de nuestra moto lo notamos en el taller, neumáticos o peajes. Aunque los puntos que suponen mayor desembolso son el precio de la moto en cuestión y el del combustible, más que nunca el «oro líquido». Como las marcas han guardado bajo llave sus tarifas hasta el último momento, ocultando a la competencia si absorben parte o el total del IVA o si lo repercuten por completo; en este Informe nos centraremos en lo que supone al bolsillo un precio de la gasolina, que ya nos parecía desorbitado. Pero, qué pensarías si te digo que en España seguimos teniendo uno de los precios más bajos de la Unión Europea y que el porcentaje de los impuestos que supone el precio total de los carburantes está por debajo de la media.

 

El precio de venta del combustible es la suma de tres factores: la cotización internacional del barril Brent (159 litros) y del cambio dólar/euro (el precio del crudo se mide en dólares), el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (400 euros por cada 1.000 litros) y el margen comercial de los distribuidores; todo ello ahora multiplicado por 1,21 del IVA. Mientras que los impuestos son fijos, la cotización y el margen son variables, y son los que nos dan pequeñas alegrías cuando bajan y grandes decepciones cuando suben.
Ya este verano hemos vimos cómo la escalada de precios ha encarecido el combustible un 12% desde el mes de julio y ahora nos enfrentamos a un auténtico escalón con la subida porcentual de 3 puntos del IVA que dejará previsiblemente el precio de la gasolina por encima de 1,6 euros el litro en algún punto del país. En algunas gasolineras ya habíamos atravesado estos días una de esas fronteras psicológicas que suponen los 1,5; y no tardaremos en coquetear ya con los 2 euros el litro. ¡De locos! No es cuestión de ser agorero pero las últimas estadísticas apuntan que actualmente los impuestos se llevan un 49% del precio final que paga el consumidor, lejos de la media europea que se sitúa 6 puntos por encima. Y si nos fijamos en países en dificultades económicas como Italia o Grecia, vemos que el peso de los impuestos es el mayor de la Zona Euro, con un 57% del precio total de la gasolina. No irías desencaminado si piensas que el Gobierno puede aprobar una subida del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos con fines recaudatorios en un futuro no muy lejano.

 


Una hipotética subida de este impuesto especial unido a la reciente subida del IVA al 21% nos pondría de un plumazo en el grupo delantero de países donde cuesta más el litro de gasolina. España es uno de los países donde el precio del combustible libre de impuestos y los márgenes comerciales son más altos y esto está provocado por un problema endémico de falta de competencia en el sector, como critica la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) en un informe de seguimiento del mercado que viene realizando desde 2005 hasta la actualidad. La CNC explica de manera muy gráfica la problemática a través del «fenómeno de cohetes y plumas». Que no es otra cosa que decir que las estaciones de servicio son muy sensibles al aumento del precio del petróleo (suben precios «como un cohete») y no lo son tanto cuando las cotizaciones internacionales están a la baja (bajan precios «como una pluma»). Esta «fábula» que denuncia la CNC es algo que como consumidor seguro que ya te habías percatado.
En estos tiempos donde bajan los precios de los pisos, bajan los precios de las motos y hasta bajan los sueldos, la gasolina sigue siendo un valor al alza seguro. ¿Te acuerdas cuando llegó a 100 pesetas el litro; y a un euro; y a 1,50…? Cualquier tiempo pasado fue mejor.

Los motoristas no hemos sido el prototipo del «conductor eficiente». Quizás porque se trata de una afición tan pasional, siempre hemos antepuesto nuestros gustos o sensaciones a los litros a los 100 que gastara nuestra moto. Pero con la gasolina por las nubes, ahora se mira mucho más el consumo, un dato que si es bajo las marcas te recalcarán mucho más que sus prestaciones. Hay una serie de puntos que no por obvios hay que olvidar, como puede ser evitar golpes de gas gratuitos y conducir en marchas largas. Tener la moto a punto, con el nivel de las presiones adecuadas, la transmisión en buen estado y los filtros de aire limpios. Cuando desaceleres la moto no embragues ni pongas punto muerto, mantén la marcha ya que el motor en retención no gasta nada, al contrario que al ralentí. Incluso en el equipamiento, una chaqueta de una talla de más y abierta provoca una resistencia mayor al aire...