Técnicas de conducción: adiós al buen tiempo

¿No usas la moto porque hace frío o llueve? Pues precisamente ahora, con el tráfico congestionado a causa del mal tiempo, es cuando más ventajas pueden ofrecer las dos ruedas, siguiendo consejos para seguir rodando seguros....

Josep M. Armengol

Técnicas de conducción: adiós al buen tiempo
Técnicas de conducción: adiós al buen tiempo

A partir de octubre son muchos los motoristas que prefieren dejar aparcado su scooter o moto en espera de que vuelva el sol la primavera siguiente... Pero es precisamente cuando el tiempo se complica, y cuando también se pone mucho más difícil el tráfico, cuando podemos explotar mejor las ventajas de la agilidad o libertad de aparcamiento de las dos ruedas.

La primera «clave» para poder hacerlo es el equipamiento: pero basta una chaqueta técnica apropiada para ir protegido de los elementos, y hay prendas con Goretex, o similar, para todos los gustos (ya queramos algo muy «motero» o por el contrario una prenda más discreta y elegante). Un casco integral, que es nuestra recomendación para cualquier época del año, y unos guantes apropiados, y podremos seguir disfrutando de nuestro vehículo y nuestra libertad de acción.

Al haber menos horas de luz, nuestros indicadores nos ayudarán a ser vistos con más facilidad que en tiempo luminoso, pero las circunstancias nos obligarán a ser más prudentes y aumentar las distancias de seguridad.

Líneas blancas

Es nuestro enemigo número uno en seco, y cuando el agua hace acto de presencia debemos evitar en lo posible circular por encima de ellas. Algunos ayuntamientos usan pinturas antideslizantes, pero la mayoría de señalización horizontal sigue siendo resbaladiza en seco, y muy peligrosa cuando llueve. Los coches apenas lo notan, porque si uno de sus cuatro puntos de apoyo pierde adherencia apenas se aprecia en circulación normal, pero en moto la cosa cambia mucho y puede provocar fácilmente una caída. Lo peor son los pasos de cebra pintados enteros, por cierto ilegales: intenta trazar una trayectoria que sea recta entre las bandas blancas y girando justo en la esquina. Un ejercicio obligatorio al llover, pero que puede ser un buen «entrenamiento» en seco, es evitar siempre y a toda costa pisar las líneas blancas: flechas, líneas discontinuas…

Más «trampas»

Además de líneas blancas, hay muchos más riesgos en calles y carreteras: los peores son justamente esas señales que (generalmente por obras) han sido «borradas» con alquitrán negro. Pero tapas de alcantarilla, rejillas de respiraderos (metro, aparcamientos) y otros objetos metálicos, cuando están mojados también son «hielo», mucho ojo con ellos. Hablando del tema rejillas, fíjate cuando llegues a un semáforo en el suelo antes del paso de cebra, ya que algunas están puestas justo ahí, en una zona en la que hay que tener especial cuidado también ya que se quedan coches y autobuses parados, y si pierden aceite o combustible se acumula formando una capita que, con agua, es un barrillo muy resbaladizo, obviamente. Olvídate de apurar frenadas al final (corta antes) y nada de pasar por allí justo en medio del carril (siempre mejor a un lado).

Charcos y acuaplaning

Este fenómeno se produce cuando un neumático entra en una zona inundada y consiste en que el neumático «flota» por encima de la superficie y, al no tener contacto directo con el asfalto, la adherencia es prácticamente nula. Cuanto mayor sea la superficie del neumático, menor su presión de hinchado y mayor la velocidad, más posibilidades existen de que se produzca: por eso coches pequeños deportivos con mucho «calzado» lo sufren fácilmente, y en cambio las motos (zona de contacto muy pequeña) es difícil que lo sufran. Pero es mejor prevenir que curar: evita a toda costa pasar por donde veas agua encharcada (nunca se sabe qué puede haber debajo), mantén las presiones a sus niveles correctos y, si no te queda más remedio, reduce la velocidad y mantén el gas y la dirección sujetos firmemente mientras atravieses la zona inundada.

Neumáticos fríos

Hay muchas más cosas que hay que tener presentes cuando se conduce sobre dos ruedas en invierno: de entrada, cuidado con los neumáticos en frío, pues hasta que no hayas recorrido unos kilómetros y el movimiento los haya calentado, la goma tiene muy poco agarre; y eso sumado al estado del suelo (húmedo por el rocío por la mañana, o por la lluvia) hace que puedan patinar antes y de forma más brusca.

Ten cuidado porque motor, frenos (y piloto) se calientan antes que las ruedas: no busques límites antes de tiempo... Y el piloto también necesita ciertos cuidados: aparte de ir bien equipado para no pasar frío ni mojarse, cuidado siguiendo coches o camiones de cerca porque el agua que levantan ensuciará tu visera. Es mejor, como siempre recomendamos, circular por un lado, cosa que además te dará más visión hacia delante (más previsión).

El truco

Usa el freno trasero para «tantear» la adherencia: una de las claves para poder circular tranquilamente cuando llueve o hace frío es saberse capaz de frenar bien sin perder estabilidad. Obviamente es algo a lo que los sistemas de frenos con ABS ayudan muchísimo, pero por desgracia son minoría todavía; si tienes la suerte de llevarlo, de todas formas, tampoco te confíes demasiado o el efecto será contraproducente (exceso de confianza).

Si tienes frenos «normales» una ventaja que tienes es que puedes bloquear la rueda trasera, algo que si provocas tú puede servirte para tantear el agarre disponible de forma mucho más precisa, cuando le cojas el truco (pequeños bloqueos sólo). Con ABS, esa ayuda es importante porque permite comprobar el agarre (hasta dónde puedes frenar hasta que bloqueas y entra el ABS) con más seguridad e incluso usando el delantero.

No te olvides

Evita pasar sobre las líneas blancas, mejor dicho, evita que tus ruedas las pisen, cada día. Si practicas este «juego» normalmente, te saldrá fácilmente cuando llueva.

  • El suelo tiene más trampas a evitar, sobre todo con lluvia y frío: señales borradas con alquitrán (negro sobre blanco o amarillo), rejillas de ventilación, tapas de alcantarilla, manchas de grasa acumulada…
  • No llegues rápido a un paso de cebra o semáforo, si tienes que frenar fuerte allí (peatón presente o semáforo que pasa a rojo) es el peor sitio para hacerlo.
  • Cuidado con los charcos: las motos no sufren tanto «acuaplaning» como los coches, pero si ocurre es una situación realmente difícil de salvar. Y el agua puede ocultar un riesgo todavía peor.
  • Trata con mimo todos los mandos al rodar en agua, especialmente los frenos. Nada de brusquedades, siempre frenando «en dos tiempos» (toquecito leve para apoyar peso y más fuerte ya con apoyo) y con más apoyo del habitual detrás.
  • Mucha suavidad también, y ninguna prisa, a primera hora: las ruedas frías patinan mucho, y con el suelo frío tardan en coger su temperatura de trabajo.
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