Al final de la carretera

Si tienes una trail y te gusta la aventura, tú ya sabes que «al final de la carretera» puede que acabe el asfalto, pero no el camino. ¿Y si no tienes una trail?

Josep Armengol -
Al final de la carretera
Al final de la carretera

No dedicaremos un capítulo de esta serie a la conducción por campo, el motocross o el trial son especialidades en sí mismas, e igual que el enduro tiene su buen montón de trucos, pero incluso si tienes una superdeportiva, y no te gustan las trail, seguramente más de una vez necesitarás meterte por caminos o pistas: alguna vez involuntariamente...

Si no nos haces caso y tus trayectorias te llevan a la «agricultura», pero muchas veces porque no habrá otra forma de llegar a un restaurante, mirador, aparcamiento o atajo. Cualquier moto de carretera es capaz de pasar por un camino o pista mínimamente arreglado o liso, ya que las 17 pulgadas habituales de las ruedas dan un diámetro de rueda y una pisada suficiente para estas condiciones.

Cuidado con los scooter, sus pequeñas ruedas (12 a 14 pulgadas es lo normal) pueden crearnos problemas serios en el campo, y cuidado con las motos con ABS también, ya que el sistema antibloqueo es un gran aliado en el asfalto en cualquier circunstancia, pero puede volverse en nuestra contra sobre pavimento suelto donde podemos necesitar bloquear una rueda, sobre todo la trasera.

Un tema importante si nuestra excursión no se va a limitar a unos pocos metros o centenares de metros, es el de las presiones de los neumáticos. Si vamos a hacer un recorrido medio o largo, bájalas aproximadamente medio kilo o más, dejándolas por ejemplo en 1’6 delante y 1’8 detrás.

Así no solo mejorarás el agarre, sobre todo amortiguarás bastante las imperfecciones, piedras, etcétera. Cuidado con las piedras, porque el problema no es que sean incómodas, sino que un golpe mal dado puede partir una llanta de aleación (prácticamente todas las de carretera)... y ése sí es un problema.

Si bajas las presiones ¡cuidado! Al volver al asfalto deberás subirlas en cuanto sea posible, porque tu moto será mucho menos precisa y segura en estas condiciones sobre el negro elemento. La conducción por caminos o pistas de una moto grande y pesada requiere una gran concentración: hay que estar permanentemente «copiando» el terreno que vamos a pisar con la suficiente antelación como para poder anticiparnos y evitar riesgos.

Piedras sueltas, piedras enterradas grandes con cantos vivos, ondulaciones del terreno o roderas, zonas de grava suelta... Los enemigos serán muchos y variados. Fija tu mirada veinte o treinta metros delante de la rueda delantera y ve cambiando tu trayectoria de acuerdo a lo que veas. Si lo peor ocurre y llegas a desequilibrarte en una zona de pendiente, gira el manillar para caerte hacia la parte alta, nunca pendiente abajo (volcarías).

Otra buena idea es mantenerse de pie sobre las estriberas: no es por casualidad que es la postura favorita de los pilotos de enduro, es que así pueden amortiguar con movimientos de las rodillas las irregularidades más grandes del terreno, además de tener mejor visión de lo que viene y, al tener todo el peso sobre las estriberas, poder reaccionar mejor cambiando los apoyos al cruzar una rodera. Es un error el pensar que no debe tocarse el freno delantero fuera del asfalto.

Deberemos tener más tacto y usar un solo dedo para evitar presionarlo demasiado fuerte si nos asustamos, pero sigue siendo nuestro mejor aliado para detenernos. En bajadas pronunciadas habrá que usar ambos frenos, sobre todo si vamos cargados o/y acompañados, y sabremos perfectamente cuándo una rueda se bloquee por el ruido del «barrido» sobre la tierra.

Al frenar y girar los pies siempre se mantienen en las estriberas (no saques la pierna como un piloto de cross), y estabiliza la moto presionando con la rodilla exterior sobre el depósito. Usar los pies fuera de los estribos solo es aconsejable en caso de necesidad, ante obstáculos importantes o zonas complicadas, y a muy baja velocidad.

Es demasiado fácil engancharse y hacerse daño: por eso los pilotos de campo llevan botas muy reforzadas. En marcha a buen ritmo (para ese medio y sin ruedas para ello, siempre moderado) trazar curvas no tiene más misterio: frenas antes, sueltas el freno delantero y entras, todo con suavidad. Siempre apoyando la pierna exterior a la curva sobre su estribera con fuerza para asegurar la tracción, y con el cuerpo adelantado para asegurar la pisada delante.

Por último, y como empezábamos, lo más importante es no perder la concentración: si te distraes un instante, puede que entonces justo vayas a cruzar una rodera que descoloque tu rueda delantera y tengas un problema. Si hay que admirar el precioso paisaje, párate y hazlo.

Y si a pesar de todo la moto «se tiene que caer», que se caiga, ya la levantarás: no por evitarlo debes arriesgarte a hacerte daño en una rodilla, pie o pierna, o la excursión no acabará bien. Acabarla con un arañazo en el carenado no es tan malo y será algo que comentar el próximo día con tus amigos...

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