Cuando la moto más rápida del mundo fue el vehículo más veloz

A comienzos del siglo XX se produjo un hito que será recordado para siempre en lo que a récords se refiere.

La lucha por ser la moto más rápida del mundo viene de lejos. Fuente: iStock/bgton
La lucha por ser la moto más rápida del mundo viene de lejos. Fuente: iStock/bgton

Romper los récords de velocidad ha sido una constante en el mundo del motor. Tanto coches como motos han sido llevados al límite para lograr lo que nunca antes se había conseguido y aún a día de hoy ser la “moto más rápida del mundo” sigue siendo una distinción que los fabricantes utilizan como argumento de prestigio.

En la actualidad son muchas las motos deportivas que alcanzan velocidades impensables para un usuario normal. Y por encima de ellas se encuentran los prototipos que se construyen específicamente para batir el récord mundial de velocidad en moto. Es el caso del equipo Ack Attack, que ostenta este hito desde el año 2010, cuando alcanzaron los 605,7 km/h en Bonneville (EE.UU.), lugar donde se suelen acometer estos desafíos.

¿Cuál fue el primero?

Rebuscando en los anales de la historia motociclista nos encontramos con que a comienzos del siglo XX ya se intentaban romper todos los límites, en una época en la que comenzaban a despegar los vehículos motorizados. Así, en 1903 Glenn Curtiss consiguió llegar a los 103 km/h sobre una moto de 1.000 cc. Dos años después Henri Cissac pulverizaría ese récord sobre una Peugeot, llegando a los 140 km/h.

Quizás eso supuso un acicate para Curtiss, un enamorado de la velocidad, ya que poco tiempo después conseguiría algo que muy pocas motocicletas han alcanzado a lo largo de la historia: ser el vehículo más veloz sobre la Tierra.

La moto más veloz del planeta

Así que en los albores del motociclismo, este estadounidense se puso manos a la obra y el 24 de enero de 1907 se presentó en el evento Speed Week de Daytona Beach (en Florida) con una máquina nunca antes vista: la Curtiss 4.000 cc V8.

Esta moto llevaba instalados motores de avión (uno de los de la época, claro está, no hay que imaginar la aviación de hoy en día) y su aspecto llamó la atención de todos los allí presentes, que esperaban ver algo sorprendente.

Y vaya si lo vieron, ya que la moto llegó hasta los 218,87 km/h, una cifra que la convertía no solo en la más rápida del mundo, sino que ascendía a lo más alto del ranking de vehículos más veloces del planeta. Dicho de otro modo, Glenn Curtiss se había convertido en el ser humano que más veloz se había desplazado en la historia. 

Imagen de una moto en un test de velocidad. Fuente: iStock/Raylipscombe
Imagen de una moto en un test de velocidad. Fuente: iStock/Raylipscombe.

Récord superado

De hecho, fue tal su logro que pasarían más de dos décadas hasta que alguien consiguió superar esos 218,87 km/h. No obstante, no fue considerado un récord oficial, aunque todos lo tuvieron en mente hasta que en el año 1930 Joseph S. Wright corriera a 220,99 km/h sobre una OEC Temple JAP de 994 cc.

La década de los 30 trajo consigo una lucha constante por romper el récord de velocidad en moto, llegando a ser superado hasta en nueve ocasiones (Ernst Jakob Henne lo dejó en 279,50 utilizando una BMW) antes de la Segunda Guerra Mundial.

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