Con el objetivo de atraer tanto a novatos del carnet A2 como a expertos que buscan ligereza frente a las pesadas maxi-trail, Rieju ha diseñado una montura que toma como referencia el éxito de la Honda CRF300L, pero buscando superarla en prestaciones y autonomía.
Bajo una estética puramente dakariana, esta moto es un proyecto de ingeniería española con producción en China que utiliza el número "7" como símbolo de aventura universal. Su corazón es un robusto motor monocilíndrico Loncin de 293 cc que rinde 33,5 CV, una cifra superior a la de sus competidoras directas, e incorpora un embrague antirrebote para mayor seguridad en reducciones.
Campestre
Técnicamente, la Rally 307 destaca por una parte ciclo pensada para el uso fuera del asfalto: equipa llantas de radios de 21" delante y 18" detrás con garganta estrecha y papillón de freno de serie, facilitando el montaje de mousses y neumáticos de tacos.
Las suspensiones, firmadas por SZC, son totalmente regulables en ambos ejes y ofrecen un generoso recorrido de 235 mm. En el apartado tecnológico, su puesto de mandos está presidido por una pantalla TFT vertical de 7” con conectividad Mirror Link e iluminación Full LED. La autonomía es uno de sus grandes pilares gracias a un depósito de 20,5 litros que, con consumos cercanos a los 3 l/100 km, permite expediciones de larga distancia.
Se ofrece en dos acabados: el estándar y la versión R (400 € más cara), que refuerza su ADN de competición con adhesivos exclusivos, neumáticos de tacos y un cubrecárter de aluminio fabricado por ACD Racing Parts. Con un peso verificado en orden de marcha de 156 kg, se posiciona como una de las opciones más manejables y ligeras de su categoría.
En este enlace puedes consultar la ficha técnica de la Rieju Aventura Rally 307.
Dinámica
En la prueba dinámica, la Rieju Aventura Rally 307R confirma que su diseño no es solo cosmético, sino que está pensado para el disfrute real en pistas. Al subirnos, la posición de conducción es amplia, aunque el asiento blando tiende a ceder, logrando que la altura del asiento, de 880 mm (dato verificado), no sea un impedimento definitivo una vez que estamos sobre la moto.
Una vez en marcha, la instrumentación vertical tipo torre de navegación resulta muy vistosa, y su visualización nos parece buena al circular sentados, aunque algunos usuarios llegan a acusar dificultades para leerlo cuando se rueda de pie. Lo cierto es que, en dichas circunstancias, el manillar también se revela un poco más bajo de lo ideal, aunque la propia marca Rieju propone una solución mediante las torretas opcionales con 20 mm más de altura.
El motor se comporta de manera alegre y divertida, mostrando un carácter animado que incita a un pilotaje activo. Esto se debe en gran medida a un desarrollo secundario corto: la moto es muy reactiva y tracciona de forma impecable en rutas reviradas, admitiendo el uso de relaciones largas pues la capacidad de recuperación es admirable para una mecánica de su cilindrada.
¿Y en carretera?
Ahora bien, este desarrollo tan corto tiene ventajas en conducción off road, pero al salir a carretera en vías de alta velocidad vamos a encontrar que el motor va demasiado revolucionado, alcanzando los 110 km/h cerca de las 8.000 rpm (al borde de la zona roja). Esto puede resultar cansino en trayectos largos por lo que en su caso sería aconsejable alargar el desarrollo secundario. No obstante, esa "mala leche" del motor es precisamente lo que la hace adictiva, especialmente cuando rodamos en grupo con modelos de similares capacidades.
Las suspensiones SZC trabajan con suavidad en la primera parte del recorrido, filtrando bien las irregularidades pequeñas, y aunque muestran un tarado algo blando para ritmos de competición, no llegan a hacer topes con facilidad en un uso trail normal.
El sistema de frenos cumple con su cometido, destacando el ABS de doble canal desconectable para el uso off-road, aunque se agradecería un mordiente algo más directo en el tren delantero para uso en carretera. En definitiva, la Rally 307R es una moto que enamora por su agilidad y su capacidad de "ir enchufado" todo el día y sin fatiga, presentándose como una herramienta de aventura real que prima la diversión y la ligereza sobre la potencia bruta. Sin olvidar, un atractivo precio que no supera la barrera de los cinco mil euros.















