La Suzuki DR-Z4S marca el regreso triunfal de un icono del "endutrail" que desapareció de Europa en 2011. En su versión 2025, Suzuki no se ha limitado a una actualización estética, sino que ha reinventado el modelo para cumplir con la normativa Euro5+ sin perder la esencia ligera y fiable que la hizo famosa.
El motor monocilíndrico de 398 cc declara 38 CV y estrena componentes de alto nivel: válvulas de titanio en admisión, doble bujía y un sistema de inyección con acelerador electrónico ride-by-wire. Esta tecnología permite la inclusión del sistema S.I.R.S. (Suzuki Intelligent Ride System), que dota a la moto de tres modos de conducción, control de tracción con modo específico "G" (Gravel) y un ABS totalmente desconectable.
La parte ciclo es igualmente nueva, destacando un chasis perimetral de acero con el depósito de 8,7 litros integrado, subchasis de aluminio y suspensiones KYB de largo recorrido (280 mm delante y 277 mm detrás), cifras que la sitúan más cerca de una moto de enduro que de una trail convencional. El diseño, aunque fiel a las líneas clásicas del modelo original, ha sido afilado y cuenta con iluminación Full LED de gran rendimiento.
Consulta la ficha técnica completa de la Suzuki DR-Z4S en este enlace.
Endutrail
En marcha, la Suzuki DR-Z4S sorprende por su capacidad para comportarse como una moto de enduro de gran tamaño más que como una trail pesada. Al subirnos, la altura del asiento de 920 mm impone, pero su estrechez facilita el manejo para pilotos de media estatura. El motor destaca por su suavidad y la práctica ausencia de vibraciones, con un tacto de acelerador muy natural a pesar de ser electrónico.
En carretera, el motor se percibe reactivo, pero es en el campo donde brilla: la entrega de potencia en el Modo A es enérgica y directa, permitiendo gestionar las derrapadas con una precisión milimétrica. Aunque solo cuenta con 5 marchas, el escalonamiento es tan acertado que permite afrontar desde secciones lentas y técnicas hasta pistas rápidas sin echar en falta una sexta relación.
La electrónica es uno de los puntos donde Suzuki ha hecho un trabajo sobresaliente. La diferencia entre los mapas de motor es notable; mientras el modo A es puro nervio; el Modo C suaviza la entrega para terrenos embarrados o niveles de iniciación; y el B se queda en un agradable punto intermedio. El control de tracción en su modo G es una herramienta excelente para ganar confianza, permitiendo cierto deslizamiento antes de intervenir.
Alma campestre
Las suspensiones KYB multirregulables ofrecen una capacidad de absorción y una velocidad de trabajo que transmiten una confianza total en pistas de tierra e incluso en sendas endureras, permitiendo a la moto entrar en roderas y realizar correcciones ágiles de forma casi intuitiva, algo impensable en las trail bicilíndricas de más de 200 kg.
Señalar, por cierto, la precisión de los datos declarados por Suzuki (151 kg y 38 CV) al compararlos por los resultados obtenidos en nuestro Centro Técnico (152 kg y 37 CV).
En tramos revirados, la DR-Z4S se siente en su salsa, demostrando un equilibrio de chasis muy superior al de otras monocilíndricas de mayor cilindrada. Sin embargo, su enfoque campero tiene contrapartidas: en carretera es menos estable que las trail de dos cilindros y el confort se ve penalizado por un asiento de espumado duro y cantos marcados que fatigan en tiradas largas.
Además, la autonomía se ve limitada por su depósito de 9 litros. A pesar de tener un precio superior al de otras opciones del mercado, la DR-Z4S justifica la inversión por su ligereza y su capacidad de ser una moto "todo terreno" auténtica, ideal para quienes priorizan el disfrute off-road por encima de la comodidad en autovía















