Sherco SE 250 Racing

Llega la Sherco SE 250, lista para amenazar a las reinas del mercado 2T. Sherco pone en liza una excelente arma intimidatoria con la que empequeñecer a la competencia y decirles: aquí estoy, ¿pasa algo? Su valor añadido es su motor, pionero en el uso de la válvula de escape electrónica en una enduro de serie.
Texto: Santi Ayala. Fotos: Jaime de Diego -
Sherco SE 250 Racing
Sherco SE 250 Racing

Una de las pruebas más esperadas de esta temporada 2014 la tenéis ahora en MOTO VERDE. El desembarco de Sherco en el segmento del enduro 2T ha llegado cargado de expectación por tratarse de una muy seria amenaza al imperio KTM, sobre todo porque aporta una diferencial solución técnica que, de momento, la hace única: la válvula de escape con gestión por servomotor controlado por un cerebro eléctrico. Acertada decisión de los franceses para tener un sólido argumento de venta con el que batallar. Y, en el futuro, los galos pretenden ser los primeros en lanzar una enduro 2T con inyección -veremos si lo consiguen y no se les adelantan otros-.

A por todas

Ya os contamos todos los detalles de esta nueva moto en el artículo de la presentación (MOTO VERDE 420) pero no está de más realizar un rápido repaso. El motor es de diseño propio, totalmente nuevo, sólo con arranque eléctrico -no lleva pedal-, cambio de seis marchas, embrague hidráulico, doble curva de encendido, alimentación por carburador… La parte ciclo es la de sus hermanas SE 250/300 4T pero modificado el chasis para albergar al propulsor 2T, más pequeño y compacto. El depósito toma parte del molde de las 4T pero es diferente, aprovechando el mayor espacio libre que deja el motor 2T para aumentar su volumen hasta los 9,5 l. Comenzamos la prueba intentando abrir la llave de gasolina, tarea que debería ser insignificante pero que en esta SE resulta complicada, al quedar tapada por el escape en el lado derecho y por el carburador, en el izquierdo. Incomodidad que tiene importancia pues al abrir la llave, para evitar molestias, ya la dejamos en reserva y, si no andamos atentos, no sabremos cuándo nos quedamos sin gasolina -el tanque, además, es negro-.

La puesta en marcha eléctrica funciona bien pero con marcha engranada le cuesta algo al motor arrancar. A los mandos encontramos una buena posición que tiene un dato destacado como es la contenida altura del asiento (950 mm), que sentados es aún menor pues el blando mullido del sillín -a muchos no os gustará- cede con el peso del piloto y permite llegar mejor al suelo. El manillar nos quedaba algo atrás, así que lo colocamos adelantado en la tija y avanzado sobre las bridas, en postura trialera. Nos llaman la atención los puños duros -el dedo pulgar del gas se acaba rozando- y la estrecha línea de la carrocería. Resulta sencillo identificarse con la Sherco desde el primer momento y no necesita período de adaptación por su respuesta tan natural que ofrece y la nobleza con la que reacciona. Nos ha transmitido mucha seguridad en todos sus movimientos sobre cualquier tipo de terreno por el que hemos rodado. En pista la SE sabe responder aplomada, en caminos igual -su larga distancia entre ejes, también influye-, en senda y vereda lo mismo, así como realizando travesías por media ladera. La dirección se muestra sólida pero sin renunciar a tener viveza y, como nos decía uno de nuestros invitados, el docto Javi Nieto, «tiene aplomo pero al estilo moderno, reacciona bien si vas deprisa. Si ruedas despacio se escapa de delante. Están pensadas para girar dando gas y creo que para el aficionado medio habría que aplomarlas más».

En cronos o zonas de giros rápidos es donde sale a relucir cierta falta de rapidez de movimientos. Y es que la SE nos ha desconcertado en la báscula marcando un alto peso en vacío de ¡111 kilos!, ¡ocho! más que una KTM y sin tener la francesa el arranque a pedal que sí lleva la austriaca -llena la cifra sube hasta los 118,3 kg., similar al de una KTM pero de ¡4T!-. No esperábamos este dato ya que en marcha no parece tan pesada pues la nobleza general enmascara la masa de más. Sí que resulta cierto que trialeando se aprecia una inercia extra, lo mismo que al tirar de la montura o moverla en parado -tiene buenos puntos de agarre de la mano para hacerlo-. Hablando de trialear, destacamos  el amplio radio de giro que ofrece.

En la suspensión, esta versión Racing -se diferencia de la estándar por la amortiguación-, hace honor a su apelativo y su material WP tiene tacto deportivo, renunciando a un reglaje blandito para apostar por uno más sólido, pero que nos agrada en ritmos medio y alto.

Con los frenos nos hemos quedado con un sabor agridulce pues delante hay buen tacto en la bomba pero las pastillas sólo muerden presionando mucho la maneta, con cierta brusquedad, debiendo coger el tacto. Detrás, perfecta frenada, con potencia y dosificación.

Eléctrico

Vayamos a lo que más os interesa de la SE, su motor. Nos causó tan buena impresión en nuestro primer contacto en la presentación en Francia que ansiábamos otro encuentro más largo con él. Y, nos ha vuelto a cautivar. Es la joya de esta moto, el motivo claro para comprarla. El propulsor aúna progresividad con energía, tiene vehemencia, arrebato y frenesí pero también sabe ser ecuánime, tranquilo y sereno. Un compendio de todo lo que podemos soñar en una mecánica 2T de enduro que se consigue gracias a la magia que aporta la válvula electrónica. Suya es la responsabilidad de la suavidad en la transición en el momento de la apertura de la guillotina, pudiendo así dar gas con mucha decisión sin sentir la abrupta entrega de potencia del sistema mecánico. El motor se siente lleno siempre, suena eléctrico y empuja con rabia, trialea tan bien como acelera y ofrece otro añadido extra interesante como es la doble curva, claramente diferentes. Aquí sí hay de verdad dos opciones diversas: una «hard» con todo el potencial y otra «soft» en la que se filtran caballos a base de reducir la apertura de la válvula -siete caballos menos, menos par, empuje contenido…- Perfecto para tener dos motores distintos en uno, adaptando nosotros sus reacciones según el terreno, el recorrido, nuestra fortaleza, las ganas de ir a fondo, el consumo de gasolina… Al final, se convierte en un vicio estar jugando constantemente a cambiar de curva, moviendo fácilmente con el pulgar izquierdo el interruptor de selección, colocado junto al botón de arranque. Es el otro gran argumento para comprar la Sherco, el del motor a la carta. A este grupo motriz Sherco le ponemos las más altas calificaciones incluyendo un óptimo funcionamiento del cambio, con buen tacto y óptimos desarrollos. Eso sí, cuesta localizar el punto muerto y, a veces, fallamos el cambio de marcha entre primera y segunda. El embrague trabaja bien, consistente y progresivo, soportando el mal trato aunque, alguna vez, notamos que arrastra.

Su precio está en la línea de la competencia, recordando que hay otra versión estándar algo más barata (7.178 euros), con una amortiguación menos deportiva. Nos deja muy buen sabor de boca esta SE que intimida a la competencia.

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Fotos Sherco SE 250 Racing

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