Sherco ST 3.0

Ciertos retoques sirven a la trialera hispano gala para aumentar su temple que tanto la caracteriza. La ST 3.0 en su versión de 2014 es aún más dulce, lineal y eléctrica, perfectamente adaptada al «non stop».
Santi Ayala / Fotos: Juan Sanz -
Sherco ST 3.0
Sherco ST 3.0

Ya sabemos que cada marca de trial tiene una diferente identidad y personalidad según apueste por un comportamiento muy explosivo o un talante más dulce. Sherco es de las que piensa que conquista a la clientela con una montura eficaz pero que resulte fácil de llevar, sintiendo el piloto que la tiene bajo control. Por ello, para esta nueva edición de las ST ahondan en esta máxima, acentuando la dulzura principalmente para la mecánica.

Virtuosa

La modificación más destacada en esta versión la encontramos en el conjunto de escape, completamente nuevo, desde el codo pasando por la cámara de expansión hasta el silencioso –de apariencia distinta, fabricado por Oxia-. Hablando con Josep Rovira «Paxau» sobre el trabajo realizado, el técnico catalán nos comentaba: «hemos pretendido ganar respuesta a bajas vueltas y, sobre todo, seguir aumentando la gentileza al golpe de gas. Acompañando al nuevo escape hemos reprogramada la centralita, en aras de más progresividad, linealidad y respuesta eléctrica. Asentar más la moto en general, consiguiendo que globalmente resulte equilibrada, que no despunte en nada pero que en todo responda bien. Es lo que entiendo hace falta para el “non stop” y para la mayoría de usuarios». El funcionamiento global del motor mejora además con las modificaciones realizadas en la bomba de gasolina que aportan un flujo más constante del combustible, al recibir ahora los impulsos de absorción del cárter motor, teniendo también mejor retorno de la gasolina al depósito. En la parte ciclo, decoración aparte, sólo se cambian las bombas de freno por otras, también Formula, de última evolución así como los discos, para ganar potencia de frenada. ¿Por qué comprar una Sherco? Por su templanza, es decir por ser un trialera lógica, de fácil moderación, tremendamente noble tanto en su bastidor como en su motor.

A los mandos percibimos lo que ya sabemos con el cuerpo colocado algo atrás, las estriberas altas y hacia delante, junto a una anchura general en la zona central mayor que en otras rivales. Siempre resulta fácil tener contacto del cuerpo con el chasis de la ST, y así el «diálogo» con el piloto/moto es permanente. Como hemos apuntado otras veces la contenida separación en la triangulación del manillar con las estriberas y el cuerpo del piloto la hacen manejable y controlable. No es la ST una moto que tienda a levantar rueda de forma espontánea y, como nos decía nuestra piloto invitada, Sandra Gómez, «es fácil de controlar. La rueda delantera siempre pisa bien y permite llevarla por donde quieres. A los mandos, frente a otras rivales, noto que es más ancha de estriberas y que el codo del escape está muy a la vista, resultándome más fácil tocarlo y quemar el pantalón». La madrileña coincide con nosotros en que la ST no se descontrola y espera la orden del piloto para ejecutarla, sin ser ella la que tome la iniciativa de forma espontánea. Por eso la Sherco cae bien a todos, sean pilotos «top» o del montón, pues su amabilidad se traduce en comodidad de uso. Aunque ello tenga el condicionante de poder aburguesar al conductor, que se conforme y no se motive para superarse, dejando que la moto haga por él, manejando lo accesorio en lugar de centrarse en lo importante. Para los pilotos «pro» como Sandra, «la ST me pide algo más de anticipación en sus reacciones pero su bondad deja hacer. Aunque no estaría de más un extra de picante».

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Suspensiones

La suspensión es culpable también de esa dulzura general, pues el tacto, tanto de la horquilla como del amortiguador, es blando, absorbente y cómodo. Sin duda, bueno para el trial excursión y de aficionado pero no para competir, como nos refrendaba Gómez: «me falta aplomo y, además, cuando bajo escalones de piedra, al comprimir tanto la suspensión, me resulta fácil tocar los bajos del motor». Las disciplinadas reacciones de la amortiguación evitan descontrol, no hay movimientos violentos en la 3.0, dibujando bien por donde pisa, plausible por la mayoría menos los que saben realizar movimientos trialeros. Éstos notarán que la ST no los realiza con perfecta fluidez sobre todo porque su extensión del amortiguador no es de tipo saltarina, demasiado rápida ni rebotona. De todas formas, fácil solución tiene ésta respuesta con una modificación de reglajes, imprescindible para los que compitan con la ST por ganar. La manejabilidad general responde también al criterio de la templanza y en Sherco no prima la extrema ligereza para asegurar aplomo y estabilidad. Sus setenta kilos en vacío, verificados, son óptimos para este trial controlado que incita a practicar la 3.0 pero, resulta evidente, que hay alguna rival que supera a la azul en ligereza y rápido manejo. Buena es la frenada, con notable mejora del tacto de las bombas Formula aunque aún añoramos una pizca extra de solidez, sobre todo en el tren delantero. Anotad que el pedal de freno queda un poco levantado y hay que buscarlo. Y, ¿el motor? Arranca siempre perfecto con el único pero de que el CDI impide un cómodo acceso al tirador del aire –hay que usarlo pocas veces, sólo en días muy fríos-. Si en esta prueba el concepto de templanza está en la mente de forma constante, al referirnos al propulsor no iba a ser menos.

El 3.0 tiene disposición, intrepidez y arrojo, siempre transmitiendo un sentir de tenerlo controlado. La mecánica 300 aporta humor y valor, pero no lo hace con violencia ni golpes de gas bruscos, importante en una modalidad como el trial en la que la confianza juega un papel determinante. A Sandra este motor le agrada, tal cual viene de serie, porque «responde con un toque de gas suave, muy progresivo desde abajo, pero también rinde con muchos altos. Resulta completo aunque, en determinadas situaciones sí que me gustaría una pizca más de contundencia, un impulso algo más directo para ciertas maniobras». La realidad es que, como en otras pruebas previas de esta mecánica, nos hemos sentido a gusto por su amabilidad pero con carácter, que ayuda a solventar zonas y pasos exigentes, transmitiendo cooperación y respaldo.

Se aprecia ahora una respuesta global más llena pero con el mencionado dulzor, permitiendo trialear en cualquier marcha: Primera nos ayuda mucho en zonas lentas e incluso, aun siendo una mecánica de 300 c.c., hay tracción y avance. La marcha que más usamos es segunda, perfecta en el «non stop», pues conjuga ritmo con empuje y reacción directa al gas, aprovechando las inercias y dejando a la moto ir, algo en lo que la ST se siente cómoda. Las rampas más largas y algunas empuntadas se pueden afrontar en tercera, aprovechando los bajos y la estirada del motor. El embrague ayuda a la templanza por su buena progresividad general, si bien para pilotos como Sandra o de nivel superior puede parecer que responde en la suelta inicial algo lento. Una vez más la Sherco se posiciona como una moto de talante universal, guerrera pero sin necesidad de usar muchos explosivos, más bien eficaz en el combate a base de estrategia. Su templanza consigue llevarnos a un buen rendimiento trialero.

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