Sherco ST 3.0 2015. Prueba

Es una trialera que maneja bien los tiempos y las formas, que siempre sabe mantener la compostura, siempre agradable y que es capaz de adaptarse al momento que le toque vivir.
Santiago Ayala. Fotos: Jaime de Diego Colaboran: Sandra Gómez & Yanic Gunter -
Sherco ST 3.0 2015. Prueba
Sherco ST 3.0 2015. Prueba

Sherco sigue su libro de ruta con la concepción que tiene para sus trialeras ST. Monturas que predican con la bondad y la tolerancia para con el piloto como símbolos de su comportamiento, manteniendo carácter e impronta pero siempre condescendientes. Aunque quizás al ver las fotos os hayáis preguntado dónde están los cambios, colores y rediseño gráfico al margen, ciertamente hay destacadas modificaciones en todas las ST pero, de forma algo especial, en esta 300 tope de gama.

 

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Refuerzo

Mejorar los acabados, conseguir que no haya problemas con una superior fiabilidad, aumentar algo las prestaciones e ir corrigiendo cosas son, según Josep Rovira Paxau, el técnico encargado en la mejora de las ST, los objetivos buscados. Cierto que no hay reformas de gran calado pero por ejemplo, en el motor se han cambiado el codo del escape –evolución del de 2014- así como el silencioso- otro interior-.

La carburación se ha afinado más y la curva de encendido/CDI se ha reprogramada por otra que aporta más par –aunque, como dice Paxi, «en esto no acabarías nunca pues las combinaciones son infinitas, así que se escoge una de las mejores opciones». Para tener un golpe de gas más lineal se ha retocado la distribución y La admisión incorpora otras láminas de otra medida.

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La gran mejora, según Paxau, afecta al embrague, modificación de momento, incorporada en exclusiva a la 300: «montamos un nuevo sistema mecanizado de plato de presión o guía presa, que trabaja de tal manera que no bandea y que siempre presiona simétrico a los discos de embrague. Así conseguimos un tacto más progresivo y constante, una respuesta que no tiene altibajos, alargando además la vida del sistema. Es una idea nuestra de Sherco que acompañamos con discos Surflex y que denominamos con la R de Racing, por derivar de la competición».

Además, el embrague trabaja ahora gobernado por una nueva bomba hidráulica Braktec quedando en el olvido la anterior italiana Formula por la que Sherco ha apostado casi en exclusiva estos años. Pero, al igual que ha hecho con la bomba de freno delantera, la marca se ha tenido que rendir ante la evidencia de estar mejor valorado en el mercado el material español además de un mejor imagen y un menor coste de producción. Al respecto Paxau nos aclaraba que «no es que aporte un funcionamiento claramente mejor, que entusiasme, pero sí que aporta más garantía».

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En el repaso de novedades no puede quedar en el olvido el cambio de reglaje del amortiguador trasero R16V –marca bajo la que está Ollé- que busca una mayor sujeción del tren posterior y un aumento de la sensibilidad en compresión.

Por último, en las «quince» se ha desechado el color amarillo usado para pintar el chasis optando por el azul «eléctrico», el tono corporativo de Sherco que también lo aplica en sus enduros. Los bujes en blanco, las llantas en tono gris –con adhesivos sobre ellas- y la carrocería en base blanca completan una bella montura.

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Delante de una ST quizás nos sintamos como confiados y relajados con ella, como si la moto nos dijera que «siempre se puede cuando se quiere». Es de esas monturas con las que se sintoniza para conseguir ilusionar con sus acciones, creando así momentos casi perfectos -¿existe la plena perfección?-.

A los mandos no hay diferencias respecto a lo sentido en ediciones precedentes y por ello reiteramos nuestras consideraciones en cuanto a que tiene buena anchura en la zona central –donde apoyan las piernas para hacer giros- y en la que el pilotos pisa sobre los estribos adelantados y elevados, con su volumen colocado ligeramente retrasado. Un diseño que asegura aplomo del tren delantero y redunda en una respuesta controlada jalonada con buena manejabilidad. No actúa la ST con demencia o chifladura si no con mucha cordura tanto en mente-chasis como en cuerpo-motor.

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Nuestra colaboradora Sandra Gómez, Campeona de España de Féminas, que ya había probado el modelo ST 300 precedente a éste nos incidía en que «no salen las cabras tan espontáneas como con otras motos y la Sherco aploma mucho delante. Hay que incidir en un golpe extra de gas y de tirar del manillar para levantarla. Evidentemente eso es algo que le va a bien a los que su nivel no es top o pilotan con relax». La realidad es que la Sherco nos agrada porque admite plantearse objetivos, aunque sean cortos, para ir mejorando poco a poco. Una buena «madre» que cuida bajo su regazo a su hijo pero, eso sí, no le hace las cosas sino que le deja que sea él quien actúe. Un detalle destacado de la ST es su amplio radio de giro que facilita mucho su movimiento dentro de las zonas así como el uso en rutas de aventura. Un radio que incluso se puede incrementar quitando los tornillos de tope. Su manejabilidad resulta óptima sin ser la más ligera de la clase, con sus setenta kilos en vacío –ha pesado unos gramos más que en 2014- la ST se mueve fácil y con fluidez. Si buscáis motos más rápidas en sus movimientos y ligeras, las tenéis en otros bandos.

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A Sandra no se le ha escapado la variación en la configuración del amortiguador «el año pasado lo notaba blando, que comprimía mucho y, por ello, tocaba fácil los bajos del chasis. Ahora, detrás responde más duro y firme sintiendo la moto más estable. Aunque sigue sin facilitar mucho los movimientos en parado que cuestan un pelín más que en otras monturas».

Cierto que esa forma de trabajo del amortiguador, en la línea del sentir general comedido de la moto, de no rebotar en exceso evitan descontrol beneficioso para los que no dominan las maniobras en estático a base de mover con el cuerpo. La horquilla mantiene el mismo reglaje del pasado, con buena absorción y disciplinada en sus movimientos.

Aunque, Sandra opinaba que «ahora siento como que queda algo descompensando el eje delantero del trasero y quizás tendría que aumentar compresión en la horquilla. Sería cuestión de tiempo y de probar, según el terreno».

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La frenada con la bomba Braktec cuenta con la solidez de tacto que añoramos con las Formula respondiendo de forma satisfactoria en los dos ejes. Anotamos de nuevo la posición elevada que ocupa el pedal de freno trasero que pondríamos más abajo, para encontrarlo mejor.

Halagos para el motor pues, por un lado, las modificaciones introducidas han aportado un extra de prestaciones con más potencia y par. Pero, por otro, porque aun así, con mayor poderío, la ST continúa respondiendo de forma controlada, dulce y progresiva.

El arranque resulta siempre efectivo –permanece el acceso algo difícil al mando del aire, al quedar delante de éste el CDI-. Nos sigue gustando por su arrojo con bravura pero siempre con cierta contención, que no timidez. Hay golpe de gas enérgico, no podemos negar que es una 300, pero sin precipitarse. A ello ayuda también el mando del gas de tiro largo que Sandra «cambiaría por uno de los puños de tiro corto y directo para que el motor respondiera con más prontitud, sobre todo para acometer empuntadas verticales. Siento que aún es más progresivo abajo que antes y que sigue empujando con fuerza, incluso más, arriba. Ah y las dos curvas disponibles se aprecian diferentes, con una subida de vueltas más suave en la posición “Soft”».

Ese empuje lleno es lo que deja poder rodar en formato tractor, a bajas vueltas, o en versión artefacto arriba. Con el apoyo importante del cambio –segunda es la marcha universal, que vale para todo, con empuje y golpe rápido de gas-. El embrague responde mejor con la bomba Braktec y el nuevo sistema interno, sintiendo una respuesta muy controlada y progresiva, corrigiendo aquello del pasado de que respondía al inicio algo lento.

Visto queda en esta prueba que la ST es la moto que «siempre templa» para saber estar y comportarse.

 

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Lo más

Respuesta del motor

Radio de giro

Equilibrio general

 

Lo menos

Visión llenado depósito

Pedal del freno alto

Mando del aire escondido

 

CONCLUSION

La ST nos vuelve a mostrar su condición de trialera ante todo amable, cordial y encantadora, de buenas maneras, siempre atenta. Moto sugestiva que plantea al piloto la confianza para perseverar en la superación. Aunque ello la aleja de los más explosivos y aguerridos.

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