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Hay etapas que se recuerdan por la velocidad y otras por el paisaje. La cuarta jornada del Rally Raid Motorbeach, entre Albufeira y Serpa, tuvo un poco de las dos, pero sobre todo fue una etapa para leer. Leer el roadbook, leer el terreno y leer el cansancio acumulado de tres días de rally en las piernas. Los pilotos de las categorías Rally, Rookies y Classics dejaron atrás la costa del Algarve para adentrarse en el Portugal más despoblado y salvaje, y terminar a orillas del Guadiana tras una jornada que no regaló nada.
La etapa en números: un rompecabezas de 228 kilómetros
Si se traza una línea recta entre el inicio del track y su final, la distancia apenas alcanza los 71 kilómetros. El recorrido diseñado por Víctor Touredo multiplica esa cifra por más de tres: 228 kilómetros de pistas, caminos y trialeras que serpentean de sur a norte buscando siempre el camino menos obvio. Así se entiende este raid: no se trata de llegar antes, sino de llegar por donde nadie iría.
El roadbook digital firmado por Fernando XTrem 300 contiene 326 puntos de referencia para esta etapa. Hecha la cuenta, sale una indicación cada 700 metros de media. Traducido al idioma del piloto: no hay tiempo para despistarse. Entre cruce y cruce, el sistema Stella Navigation vuelve a ser el compañero de viaje imprescindible, tanto para no perder el rumbo como para que la organización sepa en todo momento dónde está cada moto.
Primer acto: la Serra do Caldeirão, terreno de 350
Los primeros kilómetros arrancan en el interior, lejos de las playas y del Algarve de postal. Aquí manda la Serra do Caldeirão: lomas interminables cubiertas de alcornoques, jaras y madroños, y pistas muy rotas y lentas, de piedra suelta y escalones, que suben y bajan sin dar tregua.
Técnicamente, un terreno perfecto para motos pequeñas: quien llevaba una 350 de enduro disfrutó cada metro, mientras los más grandes tuvieron que pelearse con el peso en cada zona trialera.
Una sierra que pasa factura. Tanta piedra tuvo consecuencias. La jornada dejó varios pinchazos y alguna caída, sin consecuencias graves, y la sensación generalizada de haber completado una de las etapas más duras del raid en lo físico. Brazos cargados, espaldas resentidas y mucho trabajo de piernas: el Caldeirão no se rueda sentado.
Segundo acto: después del repostaje, a abrir gas
Tras el repostaje, la etapa cambió de carácter. Las pistas se volvieron más rápidas y abiertas, y los pilotos pudieron por fin estirar las marchas camino del norte. El recorrido atraviesa Martim Longo, uno de los últimos pueblos algarvíos antes de que el paisaje cambie de nombre.
Poco después, la Ribeira do Vascão marca la frontera natural entre el Algarve y el Alentejo. No hay cartel ni aduana, pero se nota: las sierras se abren, los horizontes se alargan y la tierra se tiñe de ese ocre seco tan característico del sur de Portugal.
Mértola, la villa que fue mezquita. En torno al kilómetro 185, el track pasa por Mértola, una de las joyas escondidas del Alentejo. Encaramada sobre el Guadiana, esta villa fue puerto romano, ciudad islámica y plaza fortificada de la Orden de Santiago. Su iglesia matriz conserva todavía la estructura de la antigua mezquita, una rareza en toda la península. Un buen lugar para levantar la vista del roadbook, aunque sea por un segundo.
Tercer acto: el paisaje marciano de São Domingos
Si hubo un momento de la jornada que pareció de otro planeta, fue el paso por la Mina de São Domingos, en torno al kilómetro 200. Explotada desde época romana y cerrada en 1966, esta antigua mina de cobre dejó tras de sí un paisaje insólito: tierras rojizas, escombreras de colores imposibles y aguas teñidas de tonos ocres y violáceos. Rodar por aquí es una experiencia que ningún piloto olvida, y una de esas estampas que justifican por sí solas la existencia de un raid como este.
El final, junto al Guadiana. Los últimos kilómetros del track se acercan de nuevo al Guadiana, pasando por Espírito Santo y terminando a escasa distancia del Pulo do Lobo, el salto de agua donde el río se estrecha entre paredes de roca. Desde allí, la caravana enfiló hacia Serpa, villa blanca amurallada y capital de uno de los quesos más célebres de Portugal. Tras una etapa así, la mesa alentejana sabe a premio.
Asistencia en ruta y recuperación en meta. Con tanto pinchazo, el mecánico y el vehículo de asistencia en ruta tuvieron una jornada intensa, y el servicio de fisioterapia en meta, tras el castigo físico de la sierra, registró más visitas que nunca. Las motos descansan esta noche en el parque cerrado, preparadas para la quinta y última etapa, que devolverá a la caravana a Badajoz.
CLASIFICACIÓN CUARTA ETAPA
🏆 RALLY
1.º Dorsal 4 · Javier Martínez
2.º Dorsal 10 · Maño
3.º Dorsal 02 · Avilés
🏆 ROOKIES
1.º Dorsal 1 · Cristobal
2.º Dorsal 14 · Jesús Olivas
3.º Dorsal 03 · D.Ruiz
🏆 CLASSICS
1.º Dorsal 21 · Rafael
2.º Dorsal 19 · Paquito











