Yamaha SR250, desembarco nipón

Hasta principios de los años 80 en España no se importaban motos japonesas, que solo se veían en las fotos de la revistas o en manos de turistas extranjeros. La Yamaha SR250 fue una de las encargadas de cambiar la situación.

Pepe Burgaleta. Fotos: Jaime Olivares. Moto: David González Vaquero.

Yamaha SR250 desembarco nipon (1)
Yamaha SR250 desembarco nipon (1)

La industria nacional de la moto fue viento en popa en la década de los '70 gracias a su especialización en los modelos de campo, que se exportaban a buen ritmo. Las fronteras estaban abiertas para la salida tanto de productos como de personas en busca de trabajo en el extranjero, todo suponía ingresos.

Sin embargo, la relación comercial con Extremo Oriente era otra cosa, ni se podían conseguir motos, ni tampoco aparatos electrónicos. En el caso de las dos ruedas, la asociación de fabricantes mantenía un férreo control para proteger sus ventas, pero con la llegada de la década de los '80, el cambio de régimen y la crisis general del sector, las cosas cambiaron.

A inicios de los ’80, España estaba a punto de entrar en la Comunidad Europea y era un excelente punto desde el que fabricar motos.

La industria española, que ya llevaba tiempo haciendo aguas, empezó a irse a pique, y cada uno se buscó su propia solución. Los primeros en encontrarla fueron los propietarios de Sanglas, que llegaron a un acuerdo para instalar motores Yamaha de 400 cc de dos cilindros en sus chasis.

De ese germen se gestó una mayor colaboración que acabó con la adquisición de la firma por parte de Yamaha, Banesto y otras corporaciones financieras. España iba a entrar en la Comunidad Europea y era un excelente punto desde el que fabricar motos para este mercado. A la llegada de Yamaha le sucedió la de Honda, que adquirió Montesa, y posteriormente Suzuki lo hizo con Avello-Puch.

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Yamaha SR250.

Mercado interior

Los españoles estaban deseosos de ver motos japonesas potentes, rápidas y baratas, lo que ya había en el exterior, pero el desembarco nipón se realizó de manera muy escalonada, con pocos modelos y con precios que no tenían que ver con los de fuera, lo que acabó provocando un florecimiento desmedido de los importadores paralelos.

Pero antes de esto, SEMSA, que era la empresa que se formó por parte de Yamaha, comenzó a traer motos, y una de las primeras fue la SR250 Special, como antesala del primer modelo que iba a fabricar en España, la DT80. Luego, en 1985 lo hicieron también las RD80 y esta SR250 estándar.

La SR250 era una moto con un motor realizado a imagen y semejanza de su hermana mayor, la SR500. Se trataba de un monocilíndrico de cuatro tiempos con eje de balance y distribución SOHC que desarrollaba 21 CV. Era una potencia similar a la que podía proporcional una Ducati 250 de la época. Lo curioso del momento fue que en principio Yamaha no eligió la versión que podía considerarse “normal”, sino la Special, que tenía características similares, pero un estilo custom de orientación americana, quizás para diferenciarla en el mercado.

La SR250 destacaba por su robustez, algo que escaseaba en muchas motos de la época.

No había grandes diferencias con la SR250, pero sí algunas. El asiento tenía dos niveles, el manillar era más elevado, y la llanta trasera era de 16” en vez de 18”. Esta Yamaha era una moto eminentemente ciudadana, con una velocidad máxima de algo más de 120 km/h, y una de crucero de unos 100 km/h, que sorprendía por su bajo consumo. El público español, deseoso de cualquier producto japonés, la aceptó sin reservas, pese a que no era una moto de un estilo a que estuviésemos acostumbrados en este país.

De hecho, cuando Yamaha empezó a fabricar la SR250, lo hizo con la versión habitual, una moto que se convirtió en una de las más vendidas en España, y que se estuvo fabricando a lo largo de dos décadas hasta principios del siglo XXI, cuando las normas anticontaminación y el tiempo que había pasado desde su lanzamiento acabaron por sacarla del mercado.

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Motor monocilíndrico de cuatro tiempos con distribución SOHC.

La Yamaha SR250 Special en realidad no planteaba diferencias importantes con lo que ya había en el mercado nacional, aunque hay que señalar que en general su calidad de componentes, sin exceptuamos apartados como los neumáticos era superior al que tenían las motos nacionales. Sin embargo, una cualidad fundamental era su robustez, algo que en otros modelos escaseaba. La SR250 no se rompía, y aunque tenía algunas complicaciones en el caso de la Special como el hecho que un neumático trasero de 16” prácticamente solo se pudiese conseguir directamente de la propia Yamaha, adquirió una buena reputación desde un principio.

En 1982 empezó a venderse la Special, y muy poco después Yamaha anunció el resto de los modelos que iba a importar, con la XS1100S de cuatro cilindros como estrella de la gama, eso sí, a un precio mucho más elevado que en el resto de Europa.

Estos modelos eran mucho más atractivos que una monocilíndrica de un cuarto de litro con poco más de 20 CV de potencia y detalles como frenos de tambor o llantas de radios en ambas ruedas. Pero sus cromados y el estilo custom del primer modelo sí que supusieron una novedad en nuestro país, que estaba acostumbrado a que las motos de carretera estuvieran enfocadas al turismo o a la conducción deportiva, y en el que las dos tiempos seguían siendo mayoritarias. En cualquier caso la fue una de las primeras motos japonesas importadas y luego fabricadas en nuestro país, las motos que rompieron la barrera.

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Yamaha SR250.

En contexto

En 1980 Sanglas estaba en una situación muy comprometida. No había rentabilizado un préstamo logrado en 1977 y se decidió vender la empresa a Banesto. La corporación tenía ya en mente vender la empresa a Yamaha, que había mostrado interés por entrar en España, no solo para vender motos en nuestro país, sino también como trampolín para fabricar en Europa de cara a su ingreso en la Comunidad Europea, porque los costes en España eran muy inferiores a los del resto de los países europeos.

Después de luchar contra el proteccionismo de la industria nacional, Banesto logró en 1981 la autorización estatal, y se creó SEMSA (Sociedad Española de Motocicletas, S.A.), con una participación de Yamaha con el 50 % del capital, Banesto, Banco de Madrid, Banca Garriga Nogués y Cadesbank. Además, se obligó a cerrar Mototrans, que fabricaba las Ducati, asumiendo SEMSA parte del personal. Se inició la actividad en 1982 con la fabricación de la Sanglas-Yamaha S-400-Y bicilíndrica, y también la primera moto de Yamaha, la DT80, a la que siguieron en 1985 las RD 80 y SR 250.

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Yamaha SR250.

Técnica

  • Motor: 4 T, 1 cilindro en línea.
  • Refrigeración: por aire.
  • Distribución: SOHC, con dos válvulas por cilindro.
  • Diámetro x carrera: 73,5 x 56,5 mm.
  • Cilindrada: 249 cc.
  • Potencia máxima declarada: 21 CV a 8.000 rpm.
  • Alimentación: Un carburador Mikuni VM de 34 mm.
  • Cambio: 5 relaciones.
  • Transmisión secundaria: Cadena.
  • Chasis: Tubular de simple cuna en acero.
  • Basculante: Doble brazo de aluminio.
  • Suspensión delantera: Horquilla convencional con barras de 32 mm y recorrido de 130 mm.
  • Suspensión trasera: Dos amortiguadores con 80 mm de recorrido.
  • Freno delantero: Tambor de 160 mm  con doble leva.
  • Freno trasero: Tambor de 130 mm con leva simple.
  • Rueda delantera: 3,00 x 18". Llanta 2,50".
  • Rueda trasera: 120/80-18". Llanta 3,00".
  • Medidas: Capacidad del depósito: 11 l; Peso vacío: 130 kg; Distancia entre ejes: 1.340 mm; Altura de asiento: 740 mm.
Yamaha SR250.

Galería relacionada

Fotos Yamaha SR250

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