La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

El líder por fin ha aprobado el examen pendiente y ahora tiene ante sí una bonita incógnita.
Nacho González -
La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico
La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

Marc Márquez sólo tiene dos formas de acabar las carreras. O gana o aprende. Cada una de sus victorias encuentra su origen en el aprendizaje de alguna derrota anterior. La de Tailandia es seguramente la mejor prueba de ello, venciendo a Andrea Dovizioso de la misma forma de la que Andrea Dovizioso le había derrotado a él en tres ocasiones.

Nunca lo ha negado. Una de sus virtudes es empaparse de las virtudes de sus rivales hasta hacerlas suyas. Ya en su día, cuando todo eran carantoñas entre él y Valentino Rossi, el de Cervera repetía por activa y por pasiva que siempre aprendía algo de ‘Il Dottore’, ya fuese en los circuitos mundialistas o de invitado en su Ranch. Después vendría el día en el que dijo haber aprendido motocross y los desencuentros posteriores, pero esa es otra historia.

En su primer año en MotoGP se dedicó a aprender de Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa, y tanto aprendió que les acabó ganando. Después vendría un 2014 en el que ganó tanto que se le olvidó que tenía que aprender, una lección que se le grabaría a fuego en 2015: jamás hay que dejar de aprender.

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

Por mucho que sepas o muy bueno que seas, siempre habrá alguien mejor que tú en algo. Una cura de humildad que le ha hecho, a todas luces, mejor piloto de lo que ya era. No en vano, sus dos títulos siguientes llegaron a base de lo aprendido antes. En 2015 perdió un título, pero aprendió cómo ganar muchos más, y en ello está.

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No hace mucho, Márquez declaró que desde el año pasado estaba aprendiendo mucho de Andrea Dovizioso. Más allá del increíble binomio que el italiano forma con la Desmosedici, sorprendió sobremanera la forma de encarar los fines de semana, donde apenas se dejaba ver hasta el domingo. Al principio sorprendió a todos, pero poco a poco sus rivales le fueron pillando el truco.

Daba igual la posición que el de Ducati ocupara en parrilla. Marc siempre le situaba entre los candidatos a la victoria, y no se equivocaba. Este año es él quien en muchas ocasiones opta por una lectura similar del global del fin de semana, un cambio realmente significativo para un piloto que por primera vez en su vida lleva más victorias que poles.

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

Y si aprendió de Dovi en lo estructural, también lo ha hecho en lo coyuntural. Ha aprendido que cuando te juegas la victoria con una Ducati, procrastinar el adelantamiento definitivo hasta la última curva es firmar la derrota. No es una lección sencilla de ejecutar en la práctica. No pudo hacerlo el año pasado en Austria y Japón, ni este 2018 en Qatar.

Como Iván Ferreiro, Marc Márquez repasa las lecciones, una a una, cada día. Y lleva desde el año pasado empollando el libro de texto de ‘cómo ganar a Dovizioso y su Ducati en la última curva’. Le ha costado catear los tres primeros temas, pero ya lo tiene. Concretamente, ha necesitado llegar hasta el tema 4. Más bien el tema 04, que cuando se trata del panorama actual de MotoGP un cero a la izquierda sí tiene valor.

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No en vano, es el 04 el que está dando valor a los dos últimos títulos de Márquez. El que ganó en 2017 y el que va a ganar en 2018 si no sucede una hecatombe monumental. Hasta los japoneses de su box, prudentes como nadie, son conscientes de que la única duda es dónde cerrará el título.

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

Cuatro opciones: Japón, Australia, Malasia y Valencia. Como en el programa ‘50x15’, el comodín del 50% las reduce a Japón y Australia. Pensar en que el título pueda llegar vivo a Sepang es, dadas las circunstancias, un ejercicio de imaginación. Puede pasar, pero parece poco probable.

Esto lleva a un dilema en medio del Pacífico. Él quiere ser campeón cuanto antes. Eso es en Motegi, ante la plana mayor de Honda Racing Corporation. El escenario inmejorable para ponerse la corona dorada a juego con el ala de la marca, como en 2014 y 2016. Es año par, así que le toca.

Sin embargo, Motegi es un circuito propicio para la Desmosedici. Dovi le ganó el año pasado y no sería descabellado que repitiese. Si Marc llega al final con opciones lo intentará, pero es posible que no tenga esa opción, tal y como le pasó en Austria o en Misano.

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

La lección 4 de Marc Márquez y un dilema Pacífico

Entonces, como en Moto2 2012, tocaría cerrarlo en Phillip Island, un circuito que adora. No estarían los capos de HRC, pero sí Mick Doohan. ¿Y qué tiene que ver? Pues que Marc igualará sus cinco títulos mundiales en categoría reina, el tope de un piloto en Honda. Sería poético.

Superado el tema 4, toca el título 5 de MotoGP. Japón o Australia. Un dilema Pacífico para un piloto que aprendió que nunca debe dejar de aprender.

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