Fabio Quartararo y el cruce de dos profecías

La primera victoria tenía que llegar algún día, y había señales que decían cuándo y dónde sería.

Fabio Quartararo y el cruce de dos profecías
Fabio Quartararo y el cruce de dos profecías

Dijeron que vendría. Los profetas que le vieron en aquel 2013, siendo todavía un niño entre adolescentes. Cual alumno superdotado, concurría a una clase superior a la que le tocaba por fecha de nacimiento y si desentonaba era por arriba. Tenía 14 años, venía de Niza, respondía al nombre de Fabio Quartararo y ya se le adivinaba un poder fuera de lo normal.

Como les sucede a tantos niños prodigios, de la noche a la mañana se encontró que le habían trazado un camino hacia la élite. Todo estipulado, pautado y bien atado, cuando él solo quería jugar. Entonces, como les sucede a tantos adolescentes prodigios, pasó por una época oscura. Qué errores cometió es algo que solo sabe él y que importa poco a estas alturas. Lo que importa es que aprendió de ellos.

Habrá quien diga que son muchos los niños y adolescentes con talento que se quedaron por el camino, pero lo cierto es que muy pocos habían demostrado tanto poder a tan temprana edad como Fabio Quartararo. Y cuando el poder del talento llega a esos límites, la pregunta no es si llegarán a la élite, sino cuándo.

La respuesta ya la tenemos: en el Gran Premio de España que por fin dio inicio a la temporada, mientras todas las cámaras apuntaban en dirección al ‘remontadus interruptus’ de Marc Márquez, el piloto francés aprovechaba la ausencia del dueño del cortijo para colarse en el jardín más alto del podio.

Era imposible predecir con exactitud cuándo llegaría, pero había dos profecías que daban pistas: un número y un lugar.

UN NÚMERO: EL 20

El 2020 es el único año con dos dígitos duplicados que vivirá cualquier persona que no llegue a ser centenaria. Un año que se antojaba especial y que está sobrepasando cualquier expectativa a todos los niveles. En el motociclismo solo acaba de empezar, pero una carrera ha bastado para corroborar esa percepción, llegando a verse fenómenos tan extraños como a Valentino Rossi dejándose adelantar por Marc Márquez o a Maverick Viñales haciendo una salida perfecta. Hay años enteros que no han tenido una carrera tan inolvidable.

Y en el comienzo de MotoGP 2020, había un piloto con el número 20 que disputaba su carrera número 20 en la categoría reina: Fabio Quartararo, evidentemente.

En la carrera, en la que solo había 20 pilotos en parrilla por las lesiones de Álex Rins y Cal Crutchlow, los astros se alinearon para que el Sol del sistema de MotoGP colapsara pillando a Mercurio en el punto óptimo de su órbita y se llevase una victoria que ponía fin a 20 años de sequía francesa en la categoría reina.

La percepción es que, pese a ser el octavo ganador más joven de la historia de la categoría reina, la victoria ha tardado demasiado en llegar. Esa es la mejor medida de su potencial y de la expectativa generada. ¿Quién sabe si la profecía del 20 irá más allá y acabará siendo campeón en 2020?

Fabio Quartararo y el cruce de dos profecías

Fabio Quartararo y el cruce de dos profecías

UN LUGAR: JEREZ

Los astros ya se habían alineado antes para encajar la segunda profecía: en teoría, la 20ª carrera de Fabio Quartararo en MotoGP tenía que haber sido en el Gran Premio de Qatar que inauguró la temporada, pero el país asiático cerró la frontera justo cuando los pilotos de MotoGP habían salido para ultimar los detalles antes del inicio de curso.

A partir de ahí, llegaron los aplazamientos, las cancelaciones y, por fin, una fecha y un lugar para empezar: Jerez, 19 de julio.

En la trayectoria deportiva de Fabio Quartararo, desarrollada fundamentalmente en territorio español, dos trazados han tenido un peso capital en sus logros: el Circuit de Barcelona-Catalunya y, sobre todo, el Circuito de Jerez – Ángel Nieto.

En 2013, el año de su presentación en sociedad, se destapó con un podio bajo la lluvia en su debut en Montmeló y, contra todo pronóstico, se llevó el título con una exhibición en la carrera final de Jerez.

En su llegada al Mundial, le bastaron cuatro carreras para hacerse con su primera pole, conseguida en Moto3 con 16 años y 12 días. En el Circuito de Jerez, claro.

Tras tres años difíciles, resurgía en 2018 –ya en Moto2- en Barcelona, logrando tanto su primera pole en la categoría como su primera victoria mundialista.

El año pasado, en su primera temporada en MotoGP, ambos escenarios volvieron a ser los ejes centrales de sus primeros grandes logros: en Jerez se hizo con su primera pole, convirtiéndose en el más joven de la historia de la categoría reina en conseguirlo; y en Barcelona logró la segunda pole, y su primer podio en MotoGP. Saldó su año de rookie con seis poles, siete podios y la espinita de la victoria.

Hasta ayer. El estreno de 2020, su 20ª carrera en la categoría y con Jerez como escenario. Estaba escrito. En la intersección de las dos profecías: el 20 en Jerez.

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