Joan Mir tras el colapso de MotoGP 2020

En el año en el que el caos se adueñó de MotoGP, surgió la figura de Joan Mir.

Joan Mir se ha situado en el centro de MotoGP
Joan Mir se ha situado en el centro de MotoGP

Y, de repente, el sistema solar de MotoGP colapsó. El sol se fundió a negro y lo que por momentos pareció un eclipse espontáneo provocó un tremendo agujero negro que empezó a tragarse a todos los planetas y cuerpos celestes que lo formaban, cuyas órbitas se descontrolaron por completo al no saber en torno a qué tenían que girar.

Sin el Sol (Marc Márquez) como epicentro de la categoría reina, en la temporada 2020 empezó a reinar el caos. Sin una referencia a batir, la irregularidad se apoderó de todos los demás pilotos, incapaces de describir una trayectoria predecible y volviendo locos a todos los observadores, que pegados al telescopio trataban de atisbar algún patrón de comportamiento.

Se intuía que, tarde o temprano, alguno de los planetas conseguiría situarse en el centro y formar un nuevo sistema a su alrededor. Y claro, todo el mundo miraba a los planetas más cercanos al Sol: Mercurio (Fabio Quartararo), Venus (Maverick Viñales) y Tierra (Andrea Dovizioso). Hubo hasta quien puso un ojo en Júpiter (Valentino Rossi).

Costaba mirar más allá. Sin embargo, iba pasando el tiempo y lejos de establecerse un cierto orden, era la Teoría del Caos la que se adueñaba de la situación: cada pequeña variación en las condiciones iniciales propiciaba grandes diferencias en los comportamientos futuros e imposibilitaba cualquier tipo de predicción a corto plazo.

Salida de la primera carrera MotoGP 2020 en Jerez
Salida de la primera carrera MotoGP 2020 en Jerez

Los cambios de trayectorias eran tan constantes e impredecibles que resultó más difícil de la cuenta ver cómo había un lejano planeta que poco a poco empezaba a dibujar una órbita más estable. Era Urano (Joan Mir), descrito con estas palabras antes de comenzar la temporada 2020:

Aunque en ocasiones se le había confundido con una estrella, Urano ya está establecido como planeta, tal y como le sucede a Joan Mir en el sistema de MotoGP. No en vano, es el único de los actuales planetas que fue descubierto por un telescopio. El del FIM CEV, concretamente.

Pese a ser de los últimos en llegar ya es detectable en el cielo nocturno. Con un interior formado por hielo y roca, también posee la atmósfera más fría del sistema, lo que le hace realmente peligroso a medio plazo: en Moto3 ya demostró que mantenerse frío en el calor de la carrera es una virtud que le puede llevar muy arriba (1).

En un abrir y cerrar de ojos pasó de ser detectable en el cielo nocturno a brillar cada vez con más fuerza a plena luz del día. Además, mientras la mayoría de los demás cuerpos disparaba sus temperaturas, Joan Mir supo mantener su frialdad intacta con el paso del tiempo para situarse en el centro.

Joan Mir seguido por Marc Márquez en pretemporada
Joan Mir seguido por Marc Márquez en pretemporada

No se trata de cambiar el centro del sistema, sino cambiar el sistema. No se trata de convertirse en el Sol, solamente de ocupar su lugar. Quizás la gran virtud de Joan Mir es que nunca ha tratado de ser el nuevo Marc Márquez, ni el anti-Márquez; sino que se ha limitado a ser la mejor versión posible de Joan Mir, aquel piloto que en Moto3 ya demostró estar tocado por una varita.

Uno de esos talentos que desbordan el enrase, perteneciente a ese grupo de elegidos que poseen una velocidad innata, así como una capacidad para pensar durante las carreras y soportar la presión manteniendo la frialdad en los momentos más calientes; todo ello combinado con una capacidad estratégica para supeditar resultados concretos al bien del título (2).

Así, Mir se ha ido limitando a describir su propia órbita, a poner su propio orden dentro del caos reinante a su alrededor, dejando que el resto de cuerpos cayeran por su propio peso. Fue exactamente lo que sucedió: Mercurio, Venus y la Tierra seguían perdidos en el espacio; y cuando otros cuerpos como Saturno (Álex Rins) o Ceres (Franco Morbidelli) empezaban a encontrar estabilidad, él ya estaba allí.

Y allí se quedó. Conservando su suave azul empezó a emitir una intensa luz amarilla hasta que, poco a poco y sin que el resto apenas se diera cuenta, consiguió crear un nuevo sistema en MotoGP. Después de cada colapso siempre aparece un nuevo orden, y en MotoGP 2020, ese orden ha dejado en el centro a Joan Mir.

Joan Mir estalla de alegría tras proclamarse campeón de MotoGP 2020
Joan Mir estalla de alegría tras proclamarse campeón de MotoGP 2020
  • (1) Extracto del artículo 'El sistema solar de MotoGP'.
  • (2) Extracto del artículo 'Joan Mir, tocado por una varita'.

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