Subcampeones de leyenda (y 30): Joan Garriga

A veces basta un solo año para dejar un recuerdo indeleble en toda la afición: nadie en España ha olvidado lo sucedido en 1988 en el cuarto de litro.

Joan Garriga conseguía meter su Yamaha entre las Honda, que dominaban 250cc (Foto: Gold & Goose).
Joan Garriga conseguía meter su Yamaha entre las Honda, que dominaban 250cc (Foto: Gold & Goose).

A veces basta un subcampeonato del mundo para convertirse en leyenda. Es el caso del español Joan Garriga, que no consiguió alzarse con el título mundial en aquel inolvidable 1988 pero que encandiló a la mitad de la afición española, en contraposición a la otra que bancaba a Sito Pons.

Tras pasar su infancia viendo moteros subiendo La Rabassada, se forjó en las subidas en cuesta a finales de los setenta, primero con una Derbi 74cc y luego con una Bultaco Metralla 250. Tras disputar dos años el Trofeo Senior 250 y disputar las Motociclismo Series, debutó en el nacional de 250cc. Pese a que corría con toda moto que le pusieran delante, cinceló su leyenda en el cuarto de litro con Yamaha.

Con ella debutó en el Mundial en 1984 y se proclamó campeón de España. Además, conquistó las 24 horas de Montjuic y el Campeonato de España de Resistencia con una Ducati 750 junto a Min Grau y Luismi Reyes. Repitió triunfo en Montjuic en 1985 con la misma moto y Grau, siendo Quique De Juan el tercer piloto, en el que fue su primer año mundialista a tiempo completo con la JJ Cobas, sumando sus primeros puntos, además de ganar la categoría ‘Formula 1 Siluetas’ de las Motociclismo Series.

En 1986 dio el salto a 500cc con Cagiva, una moto todavía muy lejos de las tres marcas japonesas que copaban el medio litro: Honda, Yamaha y Suzuki, con la que consiguió puntuar en su debut con un gran octavo puesto en el Jarama. Ese mismo año se proclamó campeón de España de ‘Formula 7 ½’ revalido la victoria en la que fue la última edición de Montjuic, de nuevo con Grau y ahora con Carlos Cardús a lomos de la Ducati 850.

Tras el mal año con Cagiva volvió a 250cc con Yamaha y Ducados. Además de proclamarse campeón de España, en el segundo GP del año se estrenó en el podio mundialista al ser tercero en Jerez tras Martin Wimmer y Luca Cadalora. Después sería segundo en Portugal tras Anton Mang, acabando el año undécimo.

La explosión llegó en 1988. Las Honda dominaba y solo Cadalora y él conseguían colarse con sus Yamaha YZR. El ‘Comecocos’ no empezó bien, pero en la tercera carrera ya fue segundo en Jarama –aunque lejos de Pons-, y en la siguiente llegó la victoria: fue en el GP de la Expo 92 en Jerez. Fue el segundo de una racha de seis podios que remató ganando en Assen.

Pons no fallaba y se iban quedando solos: la tercera victoria de Garriga llegó en la penúltima cita en Brno para jugarse el título en Goiania. No pudo ser: el de Yamaha fue quinto y, con un tercer puesto, Pons se convirtió en el primer campeón español del cuarto de litro.

Garriga se quedó un año más en la categoría, acabando octavo sin un solo podio, y en 1990 saltó al medio litro con una YZR500. Exhibiendo una enorme regularidad terminó sexto en su primer año y séptimo en los dos siguientes, un buen hacer que rubricó con su tercer puesto en Donington tras Wayne Gardner y Wayne Rainey. Fue el tercer podio español en clase reina tras los dos de Álex Crivillé ese mismo año.

Sin embargo, Ducados se fue y en 1993 Garriga probó suerte en el Mundial de Superbike con Ducati, llegando a subir al podio en Hockenheim. Duró cuatro rondas y, volver a 500cc para correr en Montmeló con Cagiva, colgó el casco. Falleció en 2015 en un accidente de moto.

Reinhold Roth en el Gran Premio de Austria de 1987 (Foto: Gold & Goose).

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