¿Y si eres tú, Morbi?

Nueve años después, en Italia toca cambiar la pregunta y mirar al futuro con optimismo.

Franco Morbidelli, Morbi, en el podio del GP de Teruel
Franco Morbidelli, Morbi, en el podio del GP de Teruel

Las horas previas al Gran Premio de Teruel habían sumido a los aficionados italianos en la nostalgia, fruto de la combinación de las emotivas efemérides, la ausencia de su gran referente y la sensación de que las opciones al título de MotoGP se iban apagando.

El viernes se cumplían nueve años desde aquella trágica madrugada europea del fatídico accidente de Marco Simoncelli, un aniversario que volvió a deslizar en muchas mentes la pregunta de hasta dónde hubiera llegado y, más concretamente, de si hubiera sido el sucesor italiano de Valentino Rossi en el palmarés de la categoría reina.

Pregunta que afloró unas horas más tarde, ya que el domingo se cumplían once años desde el noveno título de ‘Il Dottore’, once años de sequía de títulos italianos en MotoGP. Una efeméride más dura de lo habitual al no estar Rossi presente en Motorland, al estar confinado por haber dado positivo en Covid-19.

Franco Morbidelli encara la curva uno ante Álex Rins y Johann Zarco
Franco Morbidelli encara la curva uno ante Álex Rins y Johann Zarco

Para colmo, la esperanza de que Andrea Dovizioso aprovechase la ausencia de Marc Márquez para asaltar el título tras tres subcampeonatos se habían ido diluyendo más y más con el séptimo puesto de una semana atrás y su 17ª posición en parrilla –lo que resultó especialmente doloroso en el desastre casi generalizado de Ducati-, que anticipaba una séptima carrera consecutiva sin oler el podio que le alejaría todavía más de Joan Mir, Fabio Quartararo y Maverick Viñales.

Tampoco evolucionaba bien el domingo para los pilotos de la academia de Rossi, aquella cuyo origen está en su relación con Simoncelli. El quinto puesto de Celestino Vietti no había estado mal, pero en Moto2 se consumó el desastre con la caída de Marco Bezzecchi y el undécimo puesto de Luca Marini. Es cierto que Italia metió a dos pilotos en el podio –Fabio Di Giannantonio y Enea Bastianini-, pero la aplastante victoria de Sam Lowes rumbo al liderato hacía temblar las opciones de un título que hace no tanto llevaba casi puesta la bandera italiana.

Llegó MotoGP. Con Andrea Dovizioso y Pecco Bagnaia muy atrás, todo el peso de Italia en general y la VR46 en particular recaía sobre los hombros de Franco Morbidelli, que hace una semana solo pudo ser sexto tras un gran fin de semana. Tras una buena salida, a las pocas curvas la caída de Takaaki Nakagami le dejaba en cabeza.

Álex Rins persigue a Franco Morbidelli con el paisaje turolense al fondo
Álex Rins persigue a Franco Morbidelli con el paisaje turolense al fondo

La mala noticia es que tenía pegado a Álex Rins, intratable siete días atrás en el mismo escenario. No solo eso: también escalaban posiciones los que fueron sus acompañantes en dicho podio: Álex Márquez y Joan Mir. Tres amenazas que se unían al miedo de venirse abajo en carrera, tal y como les había sucedido siete días antes tanto a él como a las otras Yamaha (a las que les volvió a pasar).

Ante todos esos miedos, solamente podía hacer una cosa: pilotar como mejor sabe. Hacer su ritmo y confiar en que fuera suficiente ante la presión de Rins, ya que según iban pasando las vueltas la ventaja sobre Mir y Márquez crecía y reducía la batalla a un mano a mano.

Por momentos parecía que Rins estaba esperando el momento, confiado en los grandes finales de carrera de la Suzuki GSX-RR. Sin embargo, Morbidelli había montando medio-medio por el blando-blando del español, lo que le permitió rodar como un reloj sin perder ritmo, hasta que poco a poco empezó a alejar a Rins para completar una carrera perfecta y hacerse con la victoria.

Franco Morbidelli se escapa de Álex Rins con Joan Mir al fondo
Franco Morbidelli se escapa de Álex Rins con Joan Mir al fondo

Su segundo triunfo del año tras el de San Marino (segundo piloto que repite tras su compañero Fabio Quartararo), ambos logrados con un dominio de principio a fin. Desde que el Mundial salió de Jerez, es el único que ha sido capaz de gobernar una carrera en seco desde la primera vuelta hasta la bandera a cuadros.

Y no solo eso: lo ha conseguido en dos escenarios donde la presión podría haberle atenazado. El primero, en Misano. En su casa y en la primera carrera con público de la temporada, no le tembló el pulso para estrenar su palmarés en categoría reina. En esta ocasión, con Rossi en casa y Dovizioso hundido en la zona media-baja de la carrera, todas las esperanzas de Italia reposaban sobre sus hombros. En la carrera y prácticamente en la clasificación general.

Tampoco titubeó. Si Rins estaba esperando algún pequeño error, alguna fisura en su pilotaje, alguna caída en su ritmo, se quedó esperando. Después de ocho carreras seguidas con ocho ganadores distintos, Franco Morbidelli cortó la racha de raíz para hacerse con la victoria y reengancharse a la lucha en la clasificación general, donde ya supera a Dovizioso.

Franco Morbidelli cruza la línea de meta como ganador
Franco Morbidelli cruza la línea de meta como ganador

Está difícil, pero ‘Franky’ es un tipo que ha cazado al vuelo cada oportunidad de título que ha tenido. Que con 18 años conquistó el Europeo de Superstock 600 –categoría en la que recaló al no poder costearse los trampolines habituales a los grandes premios- gracias a un final fulgurante en el que sumó 65 de los últimos 75 puntos en juego; para después salir de su zona de confort y acabar convirtiéndose en campeón del mundo de Moto2 en su cuarto año completo en la categoría, donde fue mejorando a cada temporada.

Y eso es exactamente lo que está haciendo en MotoGP: mejorar cada temporada. En su año de rookie promedió 3,13 puntos. Al curso siguiente pasó de Honda a Yamaha y elevó su rendimiento a 6,05 puntos por carrera. Ahora, con un año de experiencia, ya presenta una media de 10,18 puntos y va claramente hacia arriba con el paso de las carreras.

Si se cogen las seis últimas carreras, solamente Joan Mir ha sumado más puntos (93 por 80). Si se descuenta la caída bajo el agua en Le Mans, está siendo la baza más consistente de Yamaha. Está a 25 puntos del líder y ahora resulta inevitable recordar que sus dos primeros ceros no fueron culpa suya: en el GP de Andalucía rompió cuando iba cuarto (por delante de un Maverick Viñales que acabaría segundo), y en el GP se vio envuelto en el escalofriante accidente provocado por Johann Zarco cuando rodaba en octava posición.

¿Y si eras tú, Marco?
¿Y si eras tú, Marco?

Dos contratiempos sin los que podría estar incluso líder, o al menos muy cerca. Eso ya es historia: ahora quedan tres carreras, no tiene nada que perder, tiene a su lado a un valor seguro como Ramón Forcada, tras de sí a toda la fuerza de Rossi y su Academia y se tiene a sí mismo en pista, donde se ha demostrado que si tiene ritmo no hay quien le pare. Motivos de sobra para soñar y hacer soñar a toda Italia.

Acabe como acabe la temporada, lo que parece claro es que, desde que se fue Marco Simoncelli, Franco Morbidelli es el primer joven italiano que parece haber cogido su testigo como potencial campeón de la categoría reina. Tiene la melena, tiene la sonrisa, tiene el talento y tiene la determinación.

Quizás ha llegado la hora de dejar la nostalgia a un lado y cambiar la pregunta: dejar atrás el ‘¿Y si eres tú, Marco?’, para empezar a preguntarse: ‘¿Y si eres tú, Morbi?’.

Franco Morbidelli festeja su victoria junto a Ramón Forcada
Franco Morbidelli festeja su victoria junto a Ramón Forcada

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