2Wheels Polito: la moto más laureada de MotoStudent

La moto del equipo de la Universidad de Turín fue la más laureada del pasado MotoStudent, y es que teniendo en cuenta las soluciones técnicas empleadas y el excelente comportamiento dinámico, bien se hubiera merecido una matrícula de honor.

Andrés G. Dorado. Fotos: Ferrán Mallol -
2Wheels Polito: la moto más laureada de MotoStudent
2Wheels Polito: la moto más laureada de MotoStudent

Llevarse el premio al Mejor Proyecto Industrial, el de más prestigio de los que se entregan en MotoStudent, es algo meritorio teniendo en cuenta la rivalidad que hay en esta competición. Viví en primera persona todo lo acontecido aquel fin de semana «estudiantil» en Motorland y tuve la oportunidad de probar las motos de todas las universidades que allí se dieron cita y puedo certificar que el nivel de los proyectos era muy alto, una valoración en la que coincido tanto con los organizadores como con los miembros del jurado. Pero si hubo una moto que destacó sobre las demás, esa fue la desarrollada por los chicos de la Universidad Politécnica de Turín del equipo 2Wheels Polito. A simple vista ya entra por los ojos por su simple presencia, de cerca alucinas por la calidad de los materiales y los detalles, pero es al quitar el carenado cuando te das cuenta de que no se trata de una moto más.

El principal objetivo de Motostudent no consiste únicamente en desarrollar una moto competitiva en la pista, se trata en elaborar un proyecto industrial completo de cara a la futura fabricación de ese prototipo en serie, por lo tanto hay que tener muy en cuenta muchos parámetros, aunque uno en concreto: los costes. Ojeando el proyecto industrial del equipo 2Wheels Polito, la verdad es que no se ha dejado nada al azar, está todo perfectamente explicado, incluso han diseñado hasta cómo tiene que estar distribuida la fábrica para poder producir su prototipo. El coste total del mismo asciende a 8.858 euros, donde se incluye todos los componentes y los test previos al diseño final. Es una cantidad elevada si la comparamos el resto de proyectos -algunos estaban en torno a los 4.000 euros-, pero viendo el resultado final, bien merece la pena pagar un poco más.

Una de las premisas en el desarrollo del chasis ha sido crear una estructura de aluminio lo más sencilla posible e intentar que tuviera las menores piezas posibles. Los puntos de unión entre ellas es fundamental de cara al comportamiento dinámico y uno de los puntos donde más atención se ha puesto. Tanto el bastidor como el basculante se han construido con tubos de aluminio y se han rellenado con una espuma de aluminio para aumentar la rigidez, de ahí que lo llamen «sándwich». Una solución ligera pero que aporta la rigidez necesaria, esto ha sido uno de los aspectos técnicos que más han gustado a los miembros del jurado de MotoStudent.

Las tijas van fijadas cada una en un punto de unión al bastidor al haber prescindido del eje de la pipa de dirección. De esta forma queda un agujero que viene perfectamente para meter la toma de admisión y que el recorrido del conducto sea lo más directo posible. Se han hecho muchas simulaciones gráficas mediante CFD para optimizar todo lo posible este aspecto. La adaptación al motor ha sido uno de los puntos que más horas ha llevado. Una vez montado se hicieron pruebas en un túnel de viento, tanto para comprobar la aerodinámica del carenado como para verificar el correcto funcionamiento de la admisión. Como podéis ver y leer, no se ha escatimado en recursos.

El reglamento de Motostudent obliga a todos los participantes a utilizar el mismo motor Yamaha de 250 cc y cuatro tiempos -el que equipa de serie la Yamaha WR250-. No pueden «tocarlo» por dentro, pero si pueden modificar la admisión y el escape. El equipo optó por la inyección electrónica -el resto de participantes utilizaron carburador-, un sistema que les da una doble ventaja, por un lado ganan puntos de cara al proyecto industrial al ser una solución fiable que reduce el consumo y las emisiones; por otro, les permite controlar de forma más precisa la entrada de aire para su combustión, así como poder variar el mapa y ajustarlo mediante un software dependiendo de las condiciones que se den en marcha. El sistema de escape -de diseño propio y fabricación artesanal- lo han colocado debajo del motor para reducir el centro de gravedad y centralizar masas; la salida es por uno de los laterales de la quilla.

En marcha se siente una moto extremadamente ligera pero muy precisa, lo pude comprobar en cuanto me pude adaptar a la postura, es una moto pequeña y compacta y mis 1’80 y 90 kilos no es la talla más adecuada para una moto3. Las suspensiones por reglamento no admiten regulaciones y eso perjudica notablemente a un chasis tan «bien parido», a pesar de ello el paso por curva es rapidísimo, así como los cambios de dirección en las enlazadas. En la primera curva lenta la reacción es extraña, pero al cabo de unas vueltas esa sensación desaparece. Peca de ser demasiado baja, de hecho la parte baja del carenado toca enseguida con el asfalto al tumbar, aunque lógicamente con un piloto de menor tamaño y peso esto no represente un problema. Una vez puesto a punto el motor, una tarea no siempre fácil y que dio más de un problema al equipo durante el fin de semana, suena y se siente redondo, con una aceleración contundente, muy lineal y sin fallos. Era sin duda una de las candidatas al triunfo en la carrera MS2 de Motostudent. Finalmente quedaron terceros tras protagonizar una bonita batalla con la moto de la Universidad de Jaén por la segunda plaza del podio.

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