Travesía DosMares: Ducati se apunta al turismo

Coincidiendo con el reciente Puente del Pilar, Ducati España organizó la travesía DosMares entre el Mediterráneo y el Cantábrico, y que nos permitió recorrer los Pirineos no precisamente por el recorrido más corto…
Texto y fotos: Marcos Blanco -
Travesía DosMares: Ducati se apunta al turismo
Travesía DosMares: Ducati se apunta al turismo

De sobra es conocido el compromiso de Ducati en la más alta competición, pero Ducati España nos ha sorprendido y se ha animado con el turismo, organizando el primer DosMares. Ruta de travesía que nos ha permitido descubrir, aún más, y sobre todo disfrutar de los Pirineos. Por ambas vertientes, gracias a las constantes incursiones en territorio francés y que nos llevó a cruzar Andorra; así como recorrer todas las provincias españolas pirenaicas desde la Costa Brava a la donostiarra.

Para ello puso en marcha hace unos meses el “site” DosMares.eu donde se informaba con detalle todo lo concerniente a la Travesía. En principio la inscripción contemplaba un máximo de 90 motos pero ante la limitación hotelera (se trataba de estar todos juntos bajo el mismo techo y compartir mesa) se redujo a 60 motos. Con un coste de 360€ -320 € para los acompañantes- y que daba derecho al pack de bienvenida, compuesto por la camiseta técnica DosMares (de excelente calidad), el dorsal para la ruta, la información referida a la misma en formato roadbook (el mítico rollo de papel con pictogramas) –el porta roadbook no estaba incluido y había quien se lo había fabricado con el envase de un tupper...- aunque opcionalmente se podía disponer de un navegador Tripy, que no es exactamente un GPS convencional al uso sino uno específico de ruta. Vamos de los que si te sales del “track” toca retornar al punto de señalización vía GPS. Los participantes contaban con asistencia en ruta. Y con la inscripción se disponía de media pensión en una selección de hoteles de cuatro estrellas a lo largo de la travesía.

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El primero de los hoteles del DosMares se encontraba en el mismo litoral mediterráneo, en la turística población de Roses, en plena Costa Brava. Allí nos encontrábamos la víspera del Puente del Pilar, y nada más llegar al parking comprobamos la variedad de motos congregadas. Donde no faltaban los modelos R y las Custom, así como las Touring, Sport Touring, Trail e, incluso, Naked. El único requisito era que la moto fuera por lo menos de 250 cc. Sin restricciones de ningún tipo en cuanto a marcas o modelos a pesar de estar organizado por Ducati.

Travesía DosMares: ¡en marcha!

A la nueve de la mañana del Día de la Hispanidad se ponía en marcha la primera etapa del DosMares, sin ningún tipo de exigencia en los horarios pero con una hora para cumplir con la salida a los 60 inscritos. El recorrido era secreto hasta la noche anterior en la que se entregaron los roadbooks o Tripys y no había puntos de paso obligados, aunque en la información ofrecida se anunciaba la presencia de gasolineras, puntos de comida e, incluso, fotogénicos. ¡Bravo!

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Nosotros afrontábamos el DosMares con una Ducati Multistrada 950 cedida por Ducati España, y enseguida nos familiarizamos con las indicaciones proporcionadas por el Tripy que nos guiaba indicando la distancia hasta el siguiente punto de referencia junto al litoral de la Costa Brava con rumbo hacia la vecina Francia. El Port de la Selva, Llansá, Portbou y accedemos a territorio galo sin perder de vista las aguas del Mediterráneo. En Port-Vendres dejamos el litoral para adentrarnos hacia el interior, donde no tardamos en acometer el primer puerto de montaña francés y que culminaba en el Collado de Ares, retornando a España por la zona montañosa de la Alta Garotxa. Molló, Campodrón, Olot, Ripoll, y encaramos el largo Puerto de Toses por la entretenida N-260, el Eje Pirenáico que volveríamos a encontrarnos más adelante. En Puigcerdá retornamos a Francia, ya con rumbo a Andorra por Pas de la Casa, con final de etapa en Soldeu donde se encontraba el acogedor hotel con vistas a su estación de esquí. Con un total de 351 km en el parcial de la Multistrada 950.

Travesía DosMares: curvas mañas

La segunda etapa de la Travesía DosMares empezaba con una fresca temperatura de apenas 5ºC, cruzamos el territorio andorrano rumbo a la Seu de Urgell. En el Puerto del Cantó nos reencontrábamos con la N-260 hasta Sort, donde poníamos rumbo al Valle de Arán a través del Puerto de la Bonaigua. Con una temperatura inusualmente cálida para estas fechas del año nos permitían almorzar en una terraza y coger fuerzas para la segunda parte de la etapa. Volvemos a Francia por el retorcido paso que conduce a Bagneres-Luchon, protagonizado por sus ilustres edificaciones y que atestiguan el pasado glorioso de la población gala, reclamo para la élite vecina en otra época. En un paisaje claramente más otoñal que el que encontrábamos en España. El túnel de Aragonet nos devolvía a Huesca a través del Valle de Ordesa. Parada obligada en la medieval Ainsa y un poco más allá, siguiendo el curso del río Ara, en el pueblo abandonado de Jávenas: que tiene una historia dramática su despoblación. El Valle de Tena era nuestro destino de etapa y, en concreto, los Baños de Panticosa; protagonizado por su Ibón de los Baños y el Balneario. Segundo día de disfrute con nuestra "Multi 950" tras 402 km de curvas.

Travesía DosMares: destino Cantábrico

La última de las etapas de la Travesía DosMares arrancaba con el lógico fresco pirenaico, poniendo rumbo nuevamente a Francia a través de Formigal y el paso fronterizo del Portalet. La prolongada bajada del puerto nos sitúa junto a las centenarias infraestructuras hidráulicas que aprovechan el deshielo de los Pirineos. Ya en el llano francés el Tripy nos llevaba hasta el Puerto de Marie Blanche y más allá hasta el de Larrau, que nos permitía adentrarnos en Navarra a través del valle del Roncal. Isaba, devío a Ochagavía y ponemos rumbo a Roncesvalles, conocida plaza de arranque del Camino de Santiago francés en nuestro país. San Juan al Pie del Puerto nos volvía a dar la bienvenida al país del hexágono. Que no tardábamos en abandonar, retornando a Navarra, por el Alto de Izpegi y que nos adentraban en el Valle de Baztán. De allí a Guipúzcoa, nuestro destino, y con punto final en la playa de Orio, bañada por las aguas del Cantábrico. Tras recorrer los últimos 350 km de la DosMares.

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Tres días de un disfrute absoluto, con jornadas agotadoras pero muy entretenidas y que nos han permitido conocer nuevos enclaves y puntos de vista de los siempre atractivos Pirineos. ¡Gracias Ducati!

Ya hay prevista una siguiente edición de la DosMares, y que tiene intención de consolidarse en el calendario, aunque todavía sin concretar fechas ni, por supuesto, recorrido. Pero en ningún caso asumiendo masificaciones ni nada por el estilo. Así que atento a las noticias desde motociclismo.es y a la propia DosMares de Ducati.

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