En defensa de las librerías

El cierre de la librería Libro Motor es una muy mala noticia para la cultura del motor en nuestro país. Seguirá su tienda virtual, pero no es lo mismo.

Juan Pedro de la Torre

En defensa de las librerías.
En defensa de las librerías.

“Una mala noticia. Cierra Libro Motor. El mensaje me ha llegado a la hora de la comida. Otro sobresalto. Siempre es una mala noticia el cierre de una librería, pero que cierre la última librería del motor de Madrid, es algo horrible. Hace unos años ya se vivió una catástrofe similar con su sucursal en Barcelona. Aquello fue un símbolo de los tiempos: que en la ciudad con el mayor ambiente motociclista de Europa nadie quisiera seguir con una librería del motor, quería decirnos algo.

Y no es una cuestión de formatos ni de canales de venta, es una cuestión meramente cultural. Si realmente fuéramos un país con una arraigada cultura motociclista –una cosa es que te guste MotoGP y otra bien diferente que te gusten las motos, en general-, las librerías no cerrarían, y el negocio editorial sería próspero. Pero la realidad es que no sucede ni una cosa ni otra.

Yo, además de periodista soy escritor de libros sobre motociclismo. Disfruto escribiendo libros. Cada libro me lo planteo como un gran artículo en su conjunto, de un tamaño inmenso. Me gusta escribir. A veces me preguntan si tengo mis libros en Amazon, si los pueden encontrar allí, porque resulta más fácil adquirirlos, están a un clic, y se sorprenden cuando les digo que no. “Pues te estás cerrando un importante canal de distribución”, me dicen. Muchos no lo entienden. Las grandes plataformas son cómodas y prácticas, lo sé, y reconozco que las uso para adquirir determinados productos, pero libros no. No es una cuestión de márgenes comerciales, que también, sobre todo cuando tú eres tu propio editor, pero es que siempre he concebido una librería como un centro de intercambio social y cultural, porque un librero no es solo un tendero.

Considero al librero como un personaje heroico, una especie en extinción que debería estar protegida, y pienso en los libreros de las ciudades pequeñas y los pueblos, que se afanan por dar sus clientes los títulos que necesitan. Por mi experiencia con la autoedición, encargándome personalmente de la distribución de mis títulos, he tenido contacto con infinidad de librerías de toda España, que te llaman para pedirte apenas un ejemplar porque alguien se llegó hasta su tienda, que a veces no es más que un colmado donde se vende la prensa, el pan, se echa la quiniela, se compra tabaco, y hasta se da conversación, y le pidió un libro sobre motos.

Seguramente, el librero sepa quién es Marc Márquez, con suerte lo habrá visto en televisión y en las portadas de los contados diarios deportivos que cada mañana le vende al del bar, pero quizás no sabe de motos, ni quiere saber. Se ha apuntado el título, ha buscado en internet el nombre de la editorial, y ha llamado preguntando cómo conseguirlo. Y como no está dentro del canal de distribución convencional, se las apaña para contactar con el autor. Y finalmente consigue que le envíen un ejemplar. Es heroico. Piénsalo, piensa en todo este proceso cuando estés llenando el carrito de la compra en tu plataforma preferida.

La pandemia lo ha acelerado todo, es cierto, pero la realidad y el día a día nos llevaba inevitablemente a este desenlace, ahora tan precipitado. Son malos tiempos para los productos que hay que ver y tocar. Oler un libro nuevo, ¿no os gusta esa sensación? Esas estanterías que rezuman aroma a tinta, el barniz de las portadas vírgenes que brilla como el charol. Ir a buscar un título determinado y volver a casa con dos o tres más que no tenías previsto comprar. ¿Cuántas veces os ha pasado? La mayoría no son productos perecederos. Librerías como Libro Motor han sido el templo de nuestro conocimiento, porque por más que exista Internet, no todo está en la red, os lo puedo asegurar, y su anunciado cierre, aunque prosiga su actividad a través de su tienda virtual, resulta doloroso.

Archivado en:

La columna de Kevin Cameron en la revista MOTOCICLISMO 2.606.

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