100.000 km con la Kawasaki Versys 650

¿No serás capaz de comprarte esa moto? Esa es la pregunta que me hacían todos mis amigos moteros cuando yo les insinuaba, tímidamente, mis intenciones de sustituir mi Kawasaki ZX-6R por una Kawasaki Versys.
David Bernárdez Gil -
100.000 km con la Kawasaki Versys 650
100.000 km con la Kawasaki Versys 650

En el grupo todos teníamos motos «R», exceptuando un par de naked, todas motos de más de 100 CV. ¿Cómo sería capaz de atreverme a desentonar de semejante manera? Con una montura de concepto extraño y estética tan discutible, y con apenas 64 CV.

La «Pantera», mi anterior Kawasaki ZX6-R, la cual protagonizó esta sección en el número 226, ya tenía 104.000 km y era el momento de darle el relevo. Yo estaba acongojado ante la implantación del nuevo carné por puntos, pensaba que comprar otra moto deportiva sería la manera más fácil de quedarme sin él. Había que cambiar el chip, ¿y qué mejor manera que pasarme a una moto de prestaciones «modestas»?

La Kawasaki Versys la escogí de color verde, para mí es con diferencia el color que mejor le queda, y la bauticé con el nombre de «Gamusina». Las primeras impresiones fueron más bien negativas. ¡Cómo vibra! Apenas se distingue algo por los espejos retrovisores, ¡y qué alta es! Casi no llego al suelo. No es lo mismo subirse a la moto en el concesionario que callejear entre los coches. A los dos días llevé el asiento a un tapicero para rebajarlo un poco y problema resuelto. Después le desmonté los plásticos y les puse por el interior una pegatina con espuma para eliminar los molestos ruiditos que provocaban las vibraciones. Le instalé una maleta, lo que tenía en mente hace tiempo y en una «R» no podía hacer. Algo que tampoco me gustó es que no tuviera reloj de temperatura del agua. Al final uno se acaba por acostumbrar a prescindir de esa importante información, pero creo que es un detalle cutre que no lo lleve.
Tras hacerle el riguroso rodaje, llegó el momento de probarla a fondo y comprobar si podía seguir el ritmo de mis amigos en conducción deportiva. La ruta elegida discurriría por las carreteras secundarias del norte de Portugal, allí disfrutamos de cierta impunidad fuera del alcance de los agentes que velan por el cumplimiento de las normas de la DGT y donde los agentes de la ley de nuestro país vecino escasean. Las primeras sensaciones no pudieron ser más favorables. La estabilidad y, sobre todo, la agilidad en carreteras reviradas, propiciaron que pasara la tarde con una sonrisa debajo del casco. Además, la potencia era más que suficiente, solo en tramos muy rápidos me dejaban algo atrás. Lo que me decepcionó un poco fueron los frenos, más bien justitos. Una vez acostumbrado a las vibraciones y a sus modestos frenos, iniciamos una feliz convivencia.

Viaje a los Alpes con la Kawasaki Versys 650

En la primavera de 2014 nos liamos la manta a la cabeza y nos fuimos solos a los Alpes franceses, el mal tiempo nos obligó a cambiar la ruta y nos impidió subir a los puertos de montaña más altos, que aún permanecían cerrados. Pero al año siguiente volvimos y esta vez sí que el tiempo fue favorable e hicimos rutas inolvidables, a destacar la subida al Col de la Bonette con sus 2.800 m de altura. En este viaje pasamos varios días en Italia, en la costa del golfo de Génova.

Las incursiones en circuito también resultaron muy satisfactorias. Claro está que en la recta todos me pasaban y me sacaban unos cuantos segundos, pero después en las zonas reviradas les devolvíamos las pasadas. En el grupo intermedio nos defendíamos bien. Como anécdota, contar que muchos pilotos que compartían pista con nosotros se acercaban al box a preguntar si la Kawasaki Versys estaba trucada, con cara de no entender cómo una moto tan modesta les daba tanta guerra.

En resumen, bajo una apariencia de moto extraña, con una estética que cuesta aceptar, se esconde una grandísima moto. Los «entendidos» te dirán que su prominente faro tiene una forma amorfa y que es fea, sin fijarse en su horquilla invertida regulable en precarga y extensión, su amortiguador trasero también regulable o su bonito basculante de aluminio. Características que sí realmente importan y que contribuyen a su magnífico comportamiento. Cuando les digo a mis amigos que tengo intención de cambiarla se sorprenden y muestran caras de indignación, la «Gamusina» ha conseguido ganarse su respeto y hasta cierta admiración. Compartimos muchos km con ellos y son los mejores testigos de su buen rendimiento en cualquier circunstancia, de su reducido consumo y de su total ausencia de averías o problemas de cualquier tipo. Pero no va a durar eternamente, tarde o temprano comenzarán a aparecer las averías, algo totalmente normal con este kilometraje, es por eso que ya tengo encargada una nueva Kawasaki Versys 650 modelo 2015. Espero poder contaros dentro de unos años que la nueva Kawasaki Versys fue una digna sucesora y que pasé con ella tantos grandes momentos como con la «Gamusina».

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