KYMCO 
Xciting 400i ABS, la filosofía de un scooter deportivo

Combina los aspectos típicos de un scooter con la deportividad de la respuesta de su motor o las suspensiones firmes
Álvaro Gavín. Fotos: Lluis Llurba -
KYMCO 
Xciting 400i ABS, la filosofía de un scooter deportivo
KYMCO 
Xciting 400i ABS, la filosofía de un scooter deportivo

Reconozco que este planteamiento era muy radical, además de simple e, incluso, infantil, pues daba por hecho que todos aquellos usuarios que adquirían un scooter lo hacían por el simple hecho de tener un vehículo más bien urbano con el que poder moverse de forma económica y rápida por la ciudad, pero que en ningún momento buscaban emociones mucho más fuertes que las de llegar con celeridad al destino y poder aparcar en la puerta. Que los que se decantaban por uno de media o alta cilindrada lo hacían pensando más en circular con seguridad en vías rápidas o por aquello de diferenciarse de los que llevaban un 125 con carné de coche. Nunca se me pasó por la cabeza que había quien además buscaba sensaciones más propias «de moto».

Y estaba yo con esta idea en la cabeza cuando cogí por vez primera este KYMCO, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. Bueno, una idea sí que me podía hacer, pues estéticamente ya te deja clara sus intenciones, con unas líneas agresivas y aspecto completamente deportivo. Pero una vez encima, su asiento se encarga de recordarte que estás subido a un scooter, pues su mullido generoso ofrece un confort más que aceptable incluso para pasar un buen rato seguido encima de él. Eso sí, hay que tener una altura considerable para llegar con los dos pies al suelo. Yo, que mido 165 cm, lo hacía de puntillas con uno de ellos. Esto no es solo por la altura, es también por la anchura, que el culo agradece pero que obliga a abrir mucho las piernas. Ahora bien, esa anchura sabéis lo qué significa, que debajo de él encontramos un hueco de considerables dimensiones, con espacio para un casco integral y otro abierto, con luz tipo LED de cortesía. Otra guantera frontal, dotada de conexión de 12V, ayuda a guardar otros objetos más pequeños. .

La posición de conducción es cómoda, como lo es la de cualquier scooter. Sus espejos quedan situados un poco bajos y, aunque ofrecen buena visibilidad, hay que acostumbrarse a ellos y es recomendable comprobar su colocación antes de arrancar para evitar los ángulos muertos. También hay que tener en cuenta su ubicación a la hora de pasar entre los coches, porque no es complicado dar con ellos en los de los coches parados a la espera de la luz verde del semáforo. Yo hubiera preferido unos espejos colocados en una posición más elevada, pero claro, yo no soy el cliente tipo de un vehículo deportivo.

Ya que hablamos de zigzaguear en el tráfico para coger un buen sitio bajo la luz del semáforo, os diré que la altura no es un problema, pues el KYMCO Xciting 400i ABS se muestra realmente ágil y la contundente respuesta del motor a cualquier leve insinuación del gas te permite no tener que apoyar las piernas en el asfalto en ningún momento. Y una vez que el círculo verde se ilumina, su aceleración te permite llegar al siguiente regulador luminoso en buena posición. Y si hay coches de por medio, pues nada, a adelantarlos sin problema porque estrecho es. Esa contundencia en la entrega a veces se me volvió en mi contra al abrir gas de manera brusca con la moto un poco inclinada, y tiende a derrapar. Puede parecer divertido encontrar el límite de los neumáticos acelerando a poca velocidad, pero no lo es tanto cuando el asfalto está húmedo.

Ese buen funcionamiento en ciudad que indicaba anteriormente se repite en vías más rápidas, como entradas a la ciudad o autopistas de circunvalación, donde el KYMCO Xciting aprovecha toda la potencia de su propulsor y permite rodar con holgura junto al resto de vehículos sin ese temor que producen algunos 125 cuando requieres de algo más de «chicha». Solo debes preocuparte de no rebasar los cada vez más reducidos límites de velocidad, y en esto también nos ayuda nuestro asiático, pues sus relojes son de fácil lectura y basta un vistazo para saber la velocidad a la que se circula. Tanto en calle como en carretera o autopista, lo que llama la atención es la suavidad y la ausencia de vibraciones. Es una delicia y la sensación de ir flotando aumenta al no llegar apenas ruido del motor aun circulando a pleno régimen.

Es verdad, es deportivo

Por otro lado, es rodando a ese ritmo más alto cuando uno empieza a darse cuenta de que realmente lo estás haciendo con un vehículo deportivo, pues el KYMCO cuenta con muy poca protección aerodinámica y se echa de menos una pantalla más alta, especialmente en los días fríos o con lluvia. Sí, rompería la estética, pero era esto a lo que yo me refería al principio cuando decía que no entendía que se buscara la deportividad en un scooter, cuando lo que busca un usuario como yo es la comodidad. Se trata, sin duda, de un fallo menor, pues en la industria auxiliar encuentras unos cuantos modelos entre los que elegir. Estoy seguro de que si fuera una opción, muchos clientes optarían por tener un poco más de protección. También sale a relucir su ADN en otros puntos, en especial en las suspensiones, que son en mi opinión bastante duras. Seguramente esa firmeza resulte ideal con una conducción más estresada, pero, insisto, no es esto lo que yo deseo hacer con un scooter y en la situación en la que se encuentran algunos puntos de nuestras carreteras y calles, llenas de agujeros y baches, pues solo el espumado del asiento nos permite llegar más o menos frescos a nuestra meta. Un tarado más blando lo hubiera recibido yo con los brazos abiertos, y estoy seguro de que no hubiera querido más rigidez en alguna situación comprometida. Para eso ya está la ayuda electrónica del ABS, el cual doy fe de que funciona correctamente, al igual que su sistema de frenada, que al principio me parecía que carecía de potencia y no es así, es que es muy fácilmente dosificable, pero si se aprieta con ganas sus pinzas de cuatro pistones y anclaje radial se encargan de hacer el trabajo sucio sin dudarlo.

Lo mejor de dos mundos

Como habéis podido comprobar, el KYMCO Xciting 400i combina los aspectos clásicos de un scooter, como es la agilidad, la capacidad de carga, o la comodidad de sus mandos, con la deportividad, como puede ser la respuesta firme de su motor o las suspensiones duras. Pero, ¿qué pasa con el consumo de gasolina? Pues he de decir que en este sentido se comporta como uno más tradicional, y la media de toda la prueba fue de 4,3 litros a los 100 kilómetros, aunque reconozco que mis registros son famosos en la redacción porque suelen ser más bajos que los conseguidos por mis compañeros. Se agradecen estas cifras, además de por el dinero que nos ahorraremos, también porque cada vez que se echa gasolina hay que quedarse con el tapón del depósito en la mano, y esto, a mí por lo menos, me da mucha rabia.

Devolví el Xciting un mes después de haberlo cogido con bastante pena, pues me había enseñado algo nuevo, el que un scooter puede transmitirte pasión por conducir manteniendo la filosofía de herramienta para la ciudad que se le supone que es.

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