Prueba: Moto Guzzi V7II Scrambler

Sobre la base de la Special, Moto Guzzi nos propone esta Scrambler. Una moto que puedes comprar nueva o hacerla a tu gusto sobre tu V7 II.
Texto: Pablo Bueno. Fotos: Moto Guzzi. -
Prueba: Moto Guzzi V7II Scrambler
Prueba: Moto Guzzi V7II Scrambler

He de reconocer que esta Scrambler me llevó al huerto y a punto estuve de calentarme y tener un jaleo con mi mujer. Y es que fue a traición, porque Moto Guzzi me invitó a Mandello del Lario a probar la nueva California 1400 Touring Special Edition y la V7 me pilló con las defensas bajas. No había suficientes motos y para que todos los periodistas de la presentación pudiéramos probar la nueva mega custom del águila, teníamos también algunas de las versiones personalizadas de la V7 II como alternativa de transporte. Y qué puedo decirte... Fue un flechazo. Amor a primera vista.

Preciosa

La propuesta de Moto Guzzi es partir de la V7 II Special, con llantas de radios y el depósito con la franja blanca (sobre fondo rojo o azul). Una base que, no sé si coincidirás conmigo, ya es bonita, pero en cuanto le colocas el kit de accesorios y la transformas en Scrambler se torna realmente preciosa.

Para reforzar su carácter retro tienes a tu disposición una enorme cantidad de piezas de aluminio cepillado. En Mandello del Lario recomiendan para esta Scrambler el cupolino frontal, las placas laterales, los guardabarros (delantero y trasero), los soportes de los intermitentes y otros embellecedores.
Pero si hay una pieza del Garage Moto Guzzi que «transforma» esta pequeña naked en una auténtica Scrambler al más puro estilo de los años 60 es el escape. Firmado por Arrow y desarrollado y homologado específicamente para esta moto, es de tipo dos en uno y salida por arriba. Su montaje te obliga a hacer algunas modificaciones y extensiones (estriberas, palanca del cambio...). Es la pieza más cara del catálogo, pero en este kit es también la más importante. La buena noticia es que puedes montar el escape Arrow en las V7 2014 y 2015, con o sin ABS.

El conjunto se completa con el par de amortiguadores traseros regulables con el muelle en color rojo, los neumáticos mixtos Golde Tyre, los soportes de maletas, las alforjas de cuero negro, solo por el lado izquierdo (por el derecho va el silencioso) y el asiento de dos plazas con mayor acolchado. Tengo que decir que las maletas son quizás lo que menos me gusta, aunque es cierto que le dan un aire campero retro, que seguro encuentra sus partidarios.

Todo cuadra

Sobre esta Scrambler no tienes ninguna sensación extraña. No te da la impresión de que al guna de las piezas que has montado «chirría». Todo encaja, está perfectamente integrado y nada parece forzado. El kit de esta pseudo campera modifica sobre todo el confort de marcha y la posición de conducción. La postura a su manillar es más natural y relajada, con el cuerpo más retrasado y apoyado sobre el tren trasero. A mí me resulta muy cómoda. Debe ser la edad, pero en rutas largas tus antebrazos lo agradecerán... y tu espalda también. El asiento de dos plazas tiene un mullido más profundo y ello, junto con las suspensiones, hacen que en tus desplazamientos habituales no notes fatiga.

Estas motos se disfrutan más a solas. Es la realidad. El pasajero tiene poco espacio y tiende a irse hacia atrás cada vez que das gas. Pero ya sabes que el roce hace el cariño, así que si vas con pareja, apretaros, que hace frío... En marcha varía ligeramente su comportamiento. Esta Scrambler se mueve como pez en el agua en carreteras con mal asfalto o incluso por ciudad. No hay socavón ni «guardia tumbado» que la haga pestañear. Incluso te da permiso para meterte por alguna pista. Eso sí, nada de enduro. Trail ligerito y sin más pretensiones que llegar al mirador de turno a ver la puesta de sol. Me gusta mucho la personalidad de este motor. Esa oscilación lateral que notas al primer golpe de gas y que luego se hace menos evidente. Es la seña de identidad de su bicilíndrico en V, con el cigüeñal en posición longitudinal, con los cilindros asomando por debajo de tus rodillas.

Es una moto muy fácil de llevar, que no precisa de ninguna técnica especial ni periodo de adaptación. Tampoco te pondrá en apuros, ni siquiera en días de lluvia con el asfalto mojado. De hecho, la V7 cumple a la perfección con su papel de iniciarte en el mundo Moto Guzzi. Su cambio de 6 relaciones y el hecho de disponer de ABS-ASR (antibloqueo y control de tracción) de serie a un precio muy competitivo, la sitúan un escalón por encima de la competencia. En definitiva estamos ante una moto ciudadana y de paseo para aquellos que buscan su primera moto naked retro. Y ahora gracias al Garage Moto Guzzi, partiendo de la base de la V7 II Stone o Special puedes transformarla totalmente. La idea es que la hagas tuya y que no haya dos iguales. Hace un par de semanas, los concesionarios tenían la Scrambler en oferta por 9.999 euros. Un precio espectacular, pues el coste de la moto más las piezas supera con creces los 12.000 euros. Mala suerte... ¡Se me escapó!

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